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El recién reelegido presidente de Irán, Hasan Rohaní, tras un discurso televisado en Teherán el 20 de mayo de 2017

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Tras la euforia por la victoria electoral, el presidente iraní, Hasan Rohaní, se enfrenta a numerosos desafíos, entre los más importantes la oposición de los ultraconservadores a su política de apertura y la hostilidad de EEUU.

Tanto el poder judicial como los Guardianes de la Revolución, ejército de élite del régimen islámico, ambos cercanos a los conservadores radicales, se oponen a una ampliación de libertades sociales y al acuerdo con Occidente.

Estas instituciones "no elegidas tratarán de impedir que Rohani aplique sus reformas", afirmó Clément Therme, analista del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS).

En su opinión, Rohani (religioso moderado aliado con los reformistas) "pondrá el acento en la economía" y "si hay una mejoría en la vida cotidiana de la población, reforzará su posición para impulsar las reformas en la esfera de los derechos cívicos".

Sin embargo, relanzar la economía no será fácil.

A pesar del acuerdo nuclear con las grandes potencias, Washington mantiene su hostilidad hacia Irán y continúa con las sanciones que atemorizan a los bancos internacionales y a los inversores extranjeros.

El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con "romper" el acuerdo nuclear.

En su visita a Arabia Saudí, gran rival de Irán, firmó un contrato récord de venta de armamento por valor de 110.000 millones de dólares. Con el objetivo de combatir la "mala influencia iraní" en la región, según el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson.

- Aliados de Europa y Asia -

Por su parte, los Gobiernos europeos, ruso y asiáticos saludaron la victoria de Rohani y creen en el acuerdo nuclear.

Quieren aprovechar el rico mercado iraní e invertir, lo que les permite el levantamiento de una parte de las sanciones internacionales, conforme al acuerdo que entró en vigor en enero de 2016.

"Muchos inversores de los que no había oído hablar en los últimos tres meses, me han llamado de golpe (tras la victoria de Rohani) y ya han comprado su billete de avión", afirmó el sábado a la AFP Farid Dehdilani, consejero de la Organización Iraní de Privatización.

"Rohani va a continuar, de forma más agresiva, con su programa económico. Con inversiones productivas para atraer al capital extranjero", añadió.

No obstante, para Rohani será complicado disminuir la influencia de los Guardias de la Revolución, que controlan amplios sectores de la economía y que en los últimos años obtuvieron cuantiosos contratos, en particular en el sector clave de la energía.

El presidente iraní, elegido por primera vez en 2013, no ha conseguido obtener la liberación de los líderes reformistas Mir Hosein Musavi y Mehdi Karubi, en arresto domiciliario desde 2011. Tampoco ha logrado impedir la detención de periodistas o personas con doble nacionalidad acusadas de espionaje para el "enemigo".

- "Hábil político" -

Algunos temen que su segundo mandato se parezca al del expresidente reformista Mohamad Jatami (1997-2005), que no pudo aplicar todas sus reformas por la resistencia de los conservadores radicales.

Sin embargo, Hasan Rohani, quien conoce todos los eslabones del régimen, está en mejor situación que Jatami, estima el experto universitario iraní Fuad Izadi.

"Rohani ha demostrado que es un político más hábil que Jatami", afirma Izadi. "Forma parte del círculo dirigente del sistema desde hace bastante tiempo como para saber la manera de dirigir la barca", añade.

Una cuestión más a largo plazo es la influencia que tendrá en la elección del futuro guía supremo que sucederá al ayatolá Alí Jamenei, de 77 años de edad.

La Asamblea de Expertos, reelegida en 2016 por ocho años, será la encargada de nombrar a su sucesor llegado el momento. No obstante, está ampliamente dominada por los conservadores y Rohani tiene poca influencia en la misma.

AFP