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Romper el tabú de la asistencia al suicidio

Corresponde al enfermo decidir acerca del último momento de su vida según la ASSM.

(Keystone Archive)

La Academia Suiza de Ciencias Médicas (ASSM) moderó su posición ética respecto a la eutanasia.

Por temor a prescribir la muerte, la ASSM estableció límites estrictos a la muerte asistida de enfermos terminales.

Ante la creciente importancia de la autonomía de los pacientes, la ASSM decidió revisar las reglas en vigor desde 1995. Una comisión compuesta por médicos y juristas analizó el tema.

A partir de ahora, la Academia considera que en ciertas circunstancias los médicos pueden ayudar al suicidio a pacientes moribundos.

“La posición de la ASSM revaloriza la vida y la responsabilidad de la persona”, comenta Dick Marty, senador y miembro de la Comisión de Asuntos Sociales del Consejo de Europa, organismo donde presentará un informe sobre la eutanasia el próximo mes de abril.

“No se trata de facilitar la eutanasia. El objetivo es respetar mejor la voluntad de los pacientes en la medida en que ha sido manifestada de manera clara, reiterada y lúcidamente”, agrega el senador helvético.

Condiciones estrictas

Por otra parte, la Academia fijó condiciones muy estrictas para la muerte asistida y mantiene su rechazo a considerarla como una práctica médica. A cada médico le incumbe asumir la responsabilidad de verificar si se cumplen las exigencias.

Es necesario que la enfermedad que sufre el enfermo permita determinar que la vida se aproxima al final que el final. Se excluye a las personas afectadas por enfermedades graves, pero susceptibles de vivir durante muchos años.

El paciente debe disponer de todas sus capacidades de discernimiento y haber reflexionado durante mucho tiempo sobre su deseo de morir, que no debe ser fruto de presiones externas. Es la persona, y nadie más, la que debe realizar el último gesto que lo conduzca a la muerte.

Por último, la ASSM considera prioritarios los tratamientos paliativos de los enfermos. Para desarrollarlos, la ASSM invertirá 260.000 francos suizos.

Suiza es más tolerante

La cuestión de la ayuda al suicidio salió a la luz hace dos años, cuando la cámara baja del Parlamento rechazó la despenalización de la eutanasia activa.

Dos estudios demostraron entonces que Suiza era uno de los países más tolerantes ante con respecto a la eutanasia. También se habló en esa ocasión de ‘turismo del suicidio’. Dick Marty estima que se exageró el alcance del fenómeno. “Los casos son muy escasos”, dijo.

”De todas formas, existe un problema moral y ético”, agregó. “En Europa hay una división entre los países nórdicos y los del Sur. No solamente estos últimos se oponen a la eutanasia, sino que además rechazan incluso hablar sobre el tema”.

Dick Marty lo pudo verificar en Estrasburgo. El Parlamento del Consejo de Europa rechazó por segunda vez entrar en materia sobre la base de su propuesta. La próxima tentativa tendrá lugar en abril.

swissinfo

Contexto

Es necesario que la enfermedad que sufre el enfermo permita estimar que el final de la vida se aproxima.

Se excluye a las personas afectadas por enfermedades graves, pero susceptibles de vivir durante muchos años.

La Academia fijó condiciones muy estrictas en la asistencia a la muerte y mantiene su rechazo de considerarla como una práctica médica.

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