Unas palabras bastan para salvar una vida

La persona que decide quitarse la vida es porque no ve una alternativa. En muchos casos, una palabra o un oído amigo pueden hacerla cambiar de idea. Keystone

La tasa de suicidios en Suiza, que hace veinte años era una de las más altas del mundo, ha disminuido considerablemente. El Día Mundial para la Prevención del Suicidio, el 10 de septiembre, es una ocasión para recordar que a veces se necesita muy poco para cambiar el destino de una vida.

Cada año, unas 800 000 personas en el mundo se quitan la vida, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Una cifra que supera la de las víctimas de las guerras y catástrofes naturales.

En Suiza son cerca de un millar las personas que ponen fin a su vida. El número de caso ha disminuido en los últimos veinte años. La tasa de suicidios ha pasado de 21,5 en 1994 (por cada 100 000 personas) a 12,8 casos en 2014.

La disminución de los suicidios en Suiza se debe a varios factores, como explica a swissinfo.ch Sophie Lochet, coordinadora de ‘Stop Suicide’, una asociación para prevenir el suicidio entre los jóvenes. “Se ha desarrollado la red de cuidados y asistencia y ha mejorado el acceso a las terapias, por ejemplo, para quienes padecen problemas psíquicos. También ha mejorado la colaboración entre profesionales del sector, como los médicos y los asesores escolares. En los últimos 10-15 años se han creado varios consultorios y asociaciones, gracias a los cuales hoy personas que atraviesan un momento difícil pueden pedir ayuda con mayor facilidad”.

¿Necesita ayuda?

Las personas que atraviesan momentos difíciles pueden encontrar apoyo en la web de Stop Suicide o llamar a los números gratuitos 143 (adultos) y 147 (jóvenes).

Puede llamar también al Teléfono de la Esperanza en Suiza (en español). Consulte los horarios en el enlace.

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Un elemento central en la prevención es garantizar la seguridad en ciertos lugares, por ejemplo, los puentes, y reducir el acceso a medios letales (armas y sustancias tóxicas), subraya Lochet. “Las redes de protección bajo los puentes para impedir los suicidios tienen un efecto positivo. Y el hecho de que haya menos armas de fuego en circulación, que en Suiza está relacionada con la reducción de los efectivos del ejército, ha contribuido no solo a un descenso de los suicidios por arma de fuego, sino de los suicidios en su conjunto”.

Sin embargo, no hay una correlación entre la tendencia a la baja que se observa en los últimos años y el aumento de los suicidios asistidos en Suiza, prosigue Lochet. “Se trata de dos grupos de personas distintos. Las personas que comenten suicidio son en su mayoría hombres. En el caso del suicidio asistido, en cambio, son sobre todo mujeres. Las razones y los procesos son los mismos. Nuestra asociación tiene como objetivo evitar los suicidios entre los jóvenes, que muchas veces es un acto impulsivo. Y el suicidio asistido no les afecta directamente.

El suicidio sigue siendo un tabú, puntualiza Lochet. “Pero hay que hablar del tema, porque los pensamientos de suicidio son bastante frecuentes en la población adolescente. El suicidio no es únicamente un problema personal: es un problema de salud pública y de la sociedad. Se trata de la segunda causa de muerte entre los jóvenes y, por tanto, hay que actuar ya desde la escuela”.

Con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio (10 de septiembre), la asociación destaca la importancia que tienen el diálogo y el apoyo. La campaña ‘Take a minute, change a life’ (tómate un minuto, salva una vida) quiere recordar que una palabra amable o simplemente escuchar sin juzgar pueden ser determinantes. 

“El proceso del suicidio se puede interrumpir en cualquier momento. Obviamente no se resuelven en un instante las causas que conducen a la desesperación, pero unas palabras son suficientes para que alguien desista de su intento de suicidarse. Es importante recalcarlo. El suicidio no es una elección, sino una falta de opciones”, afirma Lochet.

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