Johann Dähler, el ‘rey de las piñas’
Un joven del cantón suizo de Turgovia recorrió mundo hace treinta años. En África inició sus actividades como ayudante en tareas al desarrollo para convertirse después en un gran productor de piñas.
Johann Dähler no es alguien que se dé por vencido. Tras un fiasco en Costa de Marfil de nuevo está en la cúspide con su negocio frutal, pero esta vez en Costa Rica.
El agricultor quiso siempre salir de Suiza con el ímpetu de ayudar. Fuente de inspiración fueron un aprendiz de Sumatra que colaboraba en la granja de sus padres en el pueblo de Fruthwilen, en Turgovia, y un familiar cercano.
Se trata de su tía, quien desde hace más de cincuenta años recorre Tanzania ataviada con los hábitos religiosos.
Johann Dähler recuerda en conversación con swissinfo: «Toda la familia honoraba la devota hermana Jacinta como una heroína, cada vez que venía a visitarnos proveniente del continente negro».
A la edad de 20 años, las puertas del mundo se abrieron para él: «La escuela agrícola a la que acudí apoyaba un proyecto para el cultivo de tomates en la República Centroafricana».
En 1973, viajó a Bangui como técnico. Un experto en la tarea agrícola para los africanos, quienes aprendieron de él cómo ajustar el arado y la rastra, y cómo manejar adecuadamente un tractor Ferguson. «Fue fantástico. Todos me decían ‘muchas gracias patrón’, es formidable».
Bocassa contra Dähler
Pero en 1977, un hecho histórico afectó el camino de Dähler: Jean-Bédel Bocassa se autoproclamó emperador. La confianza de la ayuda internacional y de los banqueros se desvaneció y con ello el proyecto de tomates del que se ocupaba Dähler.
¿Qué hacer? Johann Dähler no quería volver de nuevo a Turgovia, sino irse al continente americano para cultivar piñas en Costa Rica. Pero Dähler no tenía dinero. Por ello se embarcó en un carguero que salió de Bangui y que vía Camerún se dirigiría a Marsella. Una forma de acercarse a su meta: Centroamérica.
Pero como el navío debió anclar en Costa de Marfil para recoger leña, comenzó a aburrirse durante la pausa de una semana en Abidjan. Buscó trabajo y lo encontró en una empresa noruega con plantíos de piñas. «Me convertí en gerente. Cinco años después compré un plantío».
Un camino de altibajos
Su estancia en Costa de Marfil, impulsada por la casualidad, se volvió una historia de altibajos que duró 25 años.
Dähler trabajó para convertir su negocio en un emporio del cultivo de piñas. Exportaba la «reina de la fruta» al mundo. Fue testigo con el tiempo de fatales cambios climáticos, provocados por la destrucción de la selva. «Cuando llegué a Abdijan se registraban tres metros de lluvia anuales. Hoy día son 80 centímetros en el territorio del cultivo de piñas».
A finales del siglo pasado la situación en Costa de Marfil empeoró: un golpe de estado, la decadencia económica, el descenso del precio internacional de la piña y un crédito fallido de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE). Estas fueron las causas de la caída del negocio de Johann Dähler. Debió abandonar Costa de Marfil con los bolsillos vacíos.
Sin rendición
Dähler nunca se rindió. Con el respaldo de clientes y mecenas, el ‘rey de las piñas’ emprendió el plan que desde el inicio de su carrera acariciaba: en 2003 se dirigió finalmente a Costa Rica con su hijo Johann, donde encontró 350 hectáreas de tierra para su nuevo proyecto.
«Todo funcionaba: la tierra estaba cerca de la calle y el puerto marítimo, había electricidad, suficiente agua, y las pruebas del suelo resultaron excelentes para el cultivo de la piña».
Luego de librar una carrera de obstáculos burocráticos, en abril de 2004 se sembró el primer campo de piña en la tierra de Dähler. El inicio fue caro: «Requerimos más de un millón de plantas, cada una al precio de diez centavos de dólar».
Y las semillas retoñaron en el proyecto costarricense. Actualmente, ha vuelto de nuevo al negocio y vende su fruta a grandes consorcios en Suiza y en toda Europa Occidental.
Dähler ha aprendido de los errores: «El punto central del negocio de las piñas es la liquidez. Hoy día ningún trailer deja mi negocio sin que el pago total de la entrega haya sido ya depositado a nuestra cuenta bancaria», subraya el ‘rey de las piñas’ a swissinfo.
Química, mercado y demanda
El agricultor medita sobre los cambios en las condiciones de producción y de mercado: «En el mercado ya no hay más islas. Estamos certificados con el euro-cap, no podemos talar bosque en Costa Rica, pagamos salarios estándar y todos nuestros trabajadores tienen contrato. En nuestros plantíos tuvimos que instalar aseos móviles para hombres y mujeres».
El suizo procedente de Turgovia ama su fruta: «Cada piña es cosechada con mano y no puede dejarse caer».
Johann Dähler lucha contra demandas insensatas por parte de los consumidores; hasta ahora sin éxito: «En los cultivos se trata sólo la planta con pesticidas e insecticidas, no el fruto. El mercado y el deseo del consumidor nos quiere obligar a que también se apliquen esos productos al fruto cinco días antes de ser recolectado, para que la piña adquiera un color amarillo, lo que es un disparate. El color amarillo de las piñas es sólo para la vista».
swissinfo, Erwin Dettling, San José
(Traducido del alemán por Patricia Islas Züttel)
La empresa de Johann Dähler produce anualmente:
12.000 toneladas de piñas.
Tiene 180 trabajadores.
Es uno de los 12 productores más grandes de Costa Rica.
Hay más de cien tipos de piñas, que se desprenden de cinco variedades del fruto:
Cayena
Su fruto es cilíndrico, amarillo-naranja.
Reina
La pulpa es muy amarilla, aromática, dulce.
Española
El fruto tiene pulpa blanquecina, con el exterior rojo-amarillo y de forma redonda.
Pernambuco
La piña tiene forma piramidal, de exterior verde-amarillo con pulpa blanca o amarilla.
Perolera
El fruto es rojizo-amarillo con pulpa de amarillo intenso.
Costa Rica es un importante exportador de piña en el mundo. Con poco menos de 3% de la producción mundial, ocupa casi un tercio del mercado de la exportación.
Los enemigos de la piña son los parásitos en la raíz y la podredumbre.
Una vez fecundada, la planta ya no recibe ninguna sustancia química.
La corona de la piña es sólo decoración y no tiene influencia alguna en la calidad del fruto.
Un trabajador a destajo siembra al día entre 2.000 y 4.000 plantas.
Debe transportarse a 8 grados Celsius.
Como intermediario, no hay buenas oportunidades en el mercado de esta fruta.
Su marca Roswitha, casi no tiene contacto con ellos, pues el suizo prefiere entregar directamente su producto.
A escala mundial, hay menos de diez grandes nombres en el mercado de la piña, quienes se apoderaron de la producción en los negocios más modestos.
Ecuador, Panamá, Honduras, Ghana y otros países producen también piña. Pero si se quiere estar al frente, en el pelotón de los grandes productores, se debe trabajar en Costa Rica, según dice Dähler.
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.