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Tibia acogida para los Bilaterales III de Calmy Rey

La presidenta suiza, Micheline Calmy-Rey, y el responsable de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.

La presidenta suiza, Micheline Calmy-Rey, y el responsable de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.

(Keystone)

El martes (08.02), en Bruselas, los interlocutores de la presidenta de la Confederación Helvética, incluido el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, insistieron en la necesidad de crear un marco institucional para las relaciones bilaterales.

“¿Qué hay de nuevo en el presente? Nada. Excepto la voluntad de profundizar un acercamiento coordinado, y la voluntad de ambas partes para avanzar”.





La declaración de Micheline Calmy-Rey hizo esbozar una sonrisa a más de uno en la sala de prensa de la Misión Suiza en Bruselas.

Viajó expresamente al corazón de la Unión Europea (UE) para proponer a sus contrapartes el inicio de un nuevo ciclo de negociaciones bilaterales, pero la presidenta de la Confederación Helvética está obligada a reconocer tras la visita que su iniciativa no despertó un entusiasmo desbordado.

Y todos sus interlocutores insistieron firmemente en la necesidad de dejar atrás, a la brevedad posible, ese impasse institucional que ha caracterizado las relaciones Suiza-UE desde hace años.

Se necesitan reglas comunes

Antes de iniciar cualquier nueva negociación se necesitan reglas comunes claras, un tema que los europeos han reclamado con frecuencia –y sin éxito- al gobierno suizo.

La posición de Bruselas es clara: imposible progresar en cualquier negociación de dominio sectorial si antes Suiza no acepta realizar algunas concesiones con respecto al derecho europeo, lo que implica asumir algunos principios europeos y apostar por un sistema aceptable de resolución de controversias bilaterales.

Jerzy Buzek, presidente del Parlamento Europeo  afirmó: «Mantenemos muy buenas relaciones, pero eso no significa que todo esté arreglado ». Y José Manuel Barroso agregó durante la cita con Calmy-Rey: «Suiza es un país amigo de la UE, una nación con la que compartimos muchos valores. Y comprendemos cabalmente sus preocupaciones, pero también tenemos las propias. Y pensamos que un mercado común con políticas comunes requiere, por tanto, reglas comunes”.

Herman van Rompuy, presidente del Consejo Europeo (CE), agregó: “Nuestras instituciones, actores económicos y ciudadanos necesitan seguridad y fiabilidad jurídica”.

“El debate fue intenso”, aceptó Calmy-Rey. Pero destacó también que la Comisión Europea escuchó con atención su exposición y el interés suizo de negociar un nuevo paquete de Acuerdos Bilaterales III. Un término que, por cierto, no agrada demasiado a Bruselas, dijo sonriente la mandataria.

 

Tres pilares
 
El paquete que Suiza propone considera tres temas fundamentales: Acuerdos para regular el acceso a los mercados, fiscalidad del ahorro y la relación institucional.

Micheline Calmy-Rey expuso ante sus interlocutores las dificultades que encara “en casa”, en donde existen voces claras que se oponen a realizar cualquier concesión a Bruselas que arriesgue el espinoso tema de la soberanía.

Pese a ello, explicó, existen avances importantes en la economía que permitirían aceptar mejor un nuevo acuerdo.

“No nos oponemos en absoluto a la idea de negociar y vincular los temas que propone Suiza. Sería útil y es una propuesta inteligente”, afirmó una fuente comunitaria. Pero destacó que el tema institucional se mantiene en el centro de las preocupaciones de la Comunidad. Y hay que definir claramente lo que pasaría en este frente.

Dificultades internas

¿Qué hacer? De cara al futuro, Micheline Calmy-Rey y José Manuel Barroso llegaron a un acuerdo: solicitar su opinión al grupo de expertos que se constituyó en julio pasado, después de que Doris Leuthard fuera a Bruselas a lanzar, por primera ocasión, “ideas” sobre una nueva relación bilateral. 

“En el curso de estos ocho meses de discusiones, hemos podido definir con claridad nuestras referencias de partida y también nuestras líneas rojas. Ahora tendremos que ir al ámbito de lo concreto”, dijo Calmy Rey y aceptó que lo venidero es una negociación de “capítulos difíciles que exigirán toda nuestra creatividad”.

En principio, la CE espera propuestas concretas de Suiza para finales de marzo.

Sin embargo, la mandataria helvética expresó: “No me siento obligada a cumplir con un calendario concreto”. Lo que responde a la posición divida que encara, por un lado, la necesidad de avanzar en la causa de abrir nuevos accesos en Europa a las empresas suizas; y por el otro, los riesgos inherentes que implicará realizar inevitables concesiones frente a la UE en materia de soberanía nacional. Especialmente en un año electoral.

Espinosa relación

La UE reclama a la Confederación  poner en marcha mecanismos que permitan adaptar los acuerdos vigentes con Suiza a la evolución de la legislación y la jurisprudencia de la UE. Un tema que Berna ha rechazado sistemáticamente.

Así, la relación institucional bloquea en el presente diversas negociaciones con Berna en temas como el acceso mutuo al mercado eléctrico, la liberalización del comercio de productos agrícolas o químicos.

Berna se rehúsa a hacer concesiones bilaterales. Pero ahora, con una economía internacional incierta y un franco suizo extremadamente fuerte, Suiza está interesada en abrir puertas nuevas para que sus empresas sean competitivas en el extranjero y esto implicará hacer concesiones legales.

Fin del recuadro

Bilateralismo

Suiza no pertenece a la Unión Europea. Sus relaciones se han estrechado a través de la vía bilateral.

 Los Acuerdos Bilaterales I

(1999) abordan la apertura recíproca de los mercados de Suiza y la UE.

Siete sectores incluidos: libre circulación de personas, obstáculos técnicos al comercio, mercados públicos, agricultura, transporte aéreo y terrestre, participación de Suiza en los programas de investigación de la UE.

Los Acuerdos Bilaterales II

(2004) cubren nuevos intereses económicos y amplían la cooperación a otros sectores políticos (seguridad interior, asilo, medio ambiente o cultura).

Temas abordados:

Schengen/Dublín, fiscalidad del ahorro, productos agrícolas transformados, acuerdo MEDIA, medio ambiente, estadísticas, lucha contra el fraude, pensiones, educación y formación profesional.

En curso, negociaciones que buscan actualizar acuerdos existentes (productos agrícolas transformados, libre circulación de personas, transporte aéreo, obstáculos técnicos al comercio, mercados públicos).

 Nuevas discusiones o negociaciones empezaron en diferentes temas desde 2007: electricidad, agricultura, salud, protección al consumidor, seguridad en la cadena alimenticia y seguridad de productos químicos, fiscalidad empresarial, etc.

Fin del recuadro


Traducción y adaptación, Andrea Ornelas, swissinfo.ch


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