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Tres mil sitios contaminados en Suiza

115 toneladas de desechos químicos están debajo de la hierba que cubre el depósito de Bonfol.

(Keystone)

Por lo menos 50.000 sitios se consideran polucionados en el país. Durante los próximos años unos tres mil deberán ser saneados.

Los vertederos químicos de Bonfol y Kölliken representan los primeros casos de una operación de limpieza que costará miles de millones de francos suizos.

3.000 casos peligrosos

Los daños ambientales causados durante las décadas del ‘boom’ demográfico y económico dieron origen a una nueva conciencia ecológica. De modo que, el siglo XXI será, quizá, el siglo de la gran limpieza.

En Suiza como en otros lugares no falta el trabajo. Según las cifras de la Oficina Federal del medio ambiente, bosques y paisajes, (OFEFP), cerca de 50.000 sitios contaminados están diseminados en todo el territorio suizo.

Son, sobretodo, vertederos privados, comunales o de empresas en las cuales las basuras han sido depositadas o enterradas. Se trata también de lugares donde se han depositado residuos provenientes de accidentes industriales o de ejercicios militares.

Aunque son fuente de contaminación la mayoría de estos sitios no causan sin embargo graves perjuicios al medio ambiente o a la salud pública. De todos modos, en el 5% de los casos, es necesaria una intervención.

“Según nuestros cálculos, hay probablemente unos 3.000 sitios contaminados que deberán ser saneados durante los próximos años. Los más problemáticos son generalmente de origen industrial”, explica Bernhard Hammer, colaborador de la división Sitios Contaminados y Líquidos Contaminantes, en la (OFEFP).

Bonfol, en el cantón Jura, y Kölliken, en el cantón Argovia, son dos localidades que se han convertido un poco en el símbolo de los casos de polución cometidos en Suiza durante los últimos 50 años. Se trata de dos o tres generaciones de excesos y derroches cuando la naturaleza, a menudo, era considerada como un basurero.

En Bonfol serán necesarios por lo menos cuatro años y 280 millones de francos suizos para eliminar las 114.000 toneladas de solventes, colorantes, medicamentos y detergentes depositados entre 1961 y 1976 por los gigantes de la industria química de Basilea.

En Kölliken se necesitarán seis años y más de 400 millones de francos para eliminar las 560.000 toneladas de residuos tóxicos provenientes del triángulo industrial de Zúrich, Argovia y Basilea.

Actualmente ni siquiera se sabe dónde terminará todo este veneno. Probablemente será transportado a Alemania para ser quemado y nuevamente depositado en algún lugar.

Triple amenaza

Las substancias tóxicas y químicas depositadas o infiltradas en los suelos tienen un triple efecto nocivo para el hombre y el entorno. No sólo contaminan la tierra, sino también el agua y el aire.

“Con seguridad el agua es el bien natural más contaminado por estos sitios. Las infiltraciones contaminantes llegan a las capas freáticas y amenazan las fuentes de aprovisionamiento en agua potable”, subraya Bernhard Hammer.

Además, algunos sitios contaminados despiden gases –como el metano- en proporciones peligrosas para el hombre. En diversos casos estas emanaciones llegan a jardines, tierras cultivadas e incluso a barrios de residencia.

En efecto, cuando las casas fueron construidas no se sabía que los subsuelos contenían antiguos vertidos. Entre otras cosas, en otros tiempos, los residuos enterrados aún no eran considerados peligrosos.

Radiografía incompleta

Antes de comenzar las operaciones de saneamiento las autoridades suizas tratan aún de esbozar un censo de los lugares contaminados. Aún en este momento no existe una ‘radiografía’ que muestre una imagen completa de la situación en Suiza.

Según la ley, los cantones hubieran tenido que elaborar, hasta fin del año 2003, un mapa de los sitios contaminados. Sin embargo, será necesario esperar varios años para concluir este censo.

Sólo entonces será posible determinar cuáles son los sitios o los mayores riesgos y, de este modo, definir una prioridad para las intervenciones.

En los casos menos graves se tiene previsto delimitar los perímetros contaminados y esperar un saneamiento ‘natural’. En los otros casos deberán crearse sistemas de protección para impedir nuevas infiltraciones en las capas freáticas.

En los casos más graves se deberá descontaminar el terreno, desplazar y eliminar los residuos y bombear y filtrar las aguas subterráneas. Todas estos procesos son muy costosos.

Billones de francos

“Según nuestros cálculos se necesitarán casi 5.000 millones de francos durante una generación para llevar a buen fin estas operaciones de saneamiento. De esta suma, por lo menos 2.000 millones de francos saldrán de las finanzas públicas”, precisa Bernhard Hammer.

Según Greenpeace, se trata solamente de una solución ‘mínima’. La organización ecologista considera que, por razones financieras, sólo se hará un mínimo y, sobre todo, porque es difícil hacer pagar a los verdaderos responsables de la contaminación.

“Para liberar verdaderamente a Suiza de todos los venenos acumulados hasta ahora se necesitarán por lo menos 50.000 millones de francos”, afirma Matthias Wütrich, colaborador de Greenpeace.

“Sin embargo, el principio de hacer pagar al contaminador sigue siendo de difícil aplicación en Suiza. El caso de Bonfol ha demostrado, por ejemplo, que sólo una enorme presión puede obligar a las industrias químicas a asumir los gastos de saneamiento”, añade.

Los acuerdos previstos para el saneamiento de los vertederos de Bonfol y Kölliken podrían entonces representar dos precedentes muy importantes en la perspectiva de lanzar una gran operación nacional de limpieza pagada por los responsables de la polución.

Problema que se desplaza

Aunque data de no hace mucho tiempo, Suiza dispone de una legislación adecuada para evitar nuevos Bonfol. Desde el año 2000 se introdujo la obligación de recoger separadamente y de incinerar todos los residuos orgánicos.

La legislación actual satisface a Greenpeace, aunque la organización tiene dos reservas. La primera se refiere a la incineración, considerada como un mal menor, pero no como la solución óptima.

“Los residuos provenientes de los filtros de los centros de incineración representan una mezcla mortal de substancias tóxicas como la dioxina. Se las puede enterrar tomando grandes precauciones, pero, dentro de algunas décadas, representarán, a su vez, una onerosa carga ecológica”, advierte Matthias Wüttrich.

Swisinfo, Armando Mombelli
(Traducción: Jaime Ortega)

Datos clave

-Unos 50.000 sitios están contaminados en Suiza
-3.000 deben ser saneados en los próximos años
-El costo de la limpieza puede llegar a 5 billones de francos

Fin del recuadro

Contexto

Sobre todo durante la Segunda mitad del siglo XX se depositaron o enterraron en Suiza substancias nocivas para el hombre o el medio ambiente.

Decenas de miles de sitios fueron contaminados por vertidos privados, comunales o industriales, residuos de accidentes o ejercicios militares.

La ordenanza sobre sitios contaminados, en vigor desde el primero de octubre de 1998, representa la base legal para la gestión y saneamiento en todos los cantones donde hay sitios contaminados.

Según la Oficina Federal del Medio Ambiente, Bosques y Paisajes, 84% de los sitios podrían recibir una bonificación inferior a un millón de francos suizos.

En el 15% de los casos serán necesarios entre un millón y 50 millones de francos. Para casos más graves, es decir, el 1% se necesitarán entre 50 y 40 millones de francos.

Para el saneamiento de Bonfol (Jura) se han previsto costos de 280 millones de francos y, para Kölliken, (Argovia), serán necesarios más de 400 millones.

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