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Un muro que divide, también en Suiza

Una parte del polémico muro que separa a Israel de Cisjordania.

(Keystone)

Varias asociaciones suizas han convocaron este lunes (23.02) una manifestación contra el muro que ha levantado Israel a lo largo de su frontera con Cisjordania.

El Tribunal de La Haya estudia la legalidad de la barrera, que es objeto de muchas críticas en Suiza.

Este lunes se abrió en La Haya el juicio sobre las consecuencias de la construcción del muro de Cisjordania. El Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) dará a conocer de aquí al miércoles su fallo respecto a la legalidad de la barrera de separación, en cumplimiento de la petición formulada por la Asamblea General de la ONU.

Los palestinos estiman que esa barrera constituye una amenaza para la paz en Oriente Medio. Su delegación pide que la más alta instancia judicial de Naciones Unidas dictamine la ilegalidad del muro.

“Con ese muro del apartheid, Israel anexionará la mitad de Cisjordania”, subraya Anis Al-Qaq, delegado general de Palestina en Suiza. “Más de 200.000 personas serán testigos de cómo su país es anexionado y se verán excluidas del sistema de salud y de formación.”

Israel ha preferido no manifestarse directamente ante el TIJ. “No es que Israel boicotee el tribunal. Le hemos transmitido por escrito nuestra posición. Pero estimamos que no es el foro adecuado para discutir de la barrera antiterrorista”.

Es lo que afirmó, en declaraciones a la radio suiza de expresión francesa, Daniel Halevy-Goetschel, portavoz de la embajada de Israel en Suiza.

“Consideramos que esta barrera es un derecho fundamental de todo Estado. Se trata del derecho a la autodefensa que está anclado en el derecho internacional. La cuestión planteada al Tribunal no es de índole jurídica, sino de índole política”, agregó.

Manifestación en Ginebra

El debate sobre la legalidad de la ‘barrera de protección’ ha desencadenado manifestaciones de protesta en diferentes lugares del mundo, especialmente en los países árabes y en la ciudad holandesa de La Haya.

El problema del muro preocupa también en Suiza. El ‘Collectif Urgence Palestine’ – que reagrupa a los partidos de izquierda y a diferentes movimientos de apoyo al pueblo palestino – ha convocado para este lunes una manifestación en Ginebra.

“Sostenemos que, de acuerdo a las normas internacionales, ese muro es inadmisible. Un Estado no tiene derecho de defender un territorio fuera de sus propias fronteras”, puntualiza Peter Leuenberger, de la Asociación Suiza-Palestina.

“Tendríamos reparos incluso si ese muro se hubiera construido en el interior de Israel. Un muro no puede garantizar la paz. La única solución es un acuerdo de paz que respete los derechos de los dos pueblos”, enfatiza.

‘Le Manifeste’, movimiento que reagrupa a intelectuales árabes y judíos de Suiza a favor de una paz justa y duradera en Oriente Medio, se ha solidarizado con los manifestantes.

“Somos partidarios de dos estados independientes y viables. Pero el principio del muro y su construcción plantean enormes problemas: en términos de la anexión territorial y de la futura coexistencia de los dos pueblos”, destaca su copresidente Alain Bittar. “Además, le muro da por descartada la posibilidad de encontrar otras soluciones pacíficas.”

“Se pueden construir todos los muros posibles, pero éstos no solucionarán el problema de seguridad de Israel. El entendimiento entre los pueblos, el reconocimiento de la realidad palestina y de su derecho a vivir paralelamente al lado de Israel son mejores medios para lograr la paz y la seguridad”, subraya Bittar.

La seguridad por encima de todo

La comunidad israelita en Suiza no logra conformar una posición unánime. “Nuestra comunidad no es homogénea. Reagrupa a todas las corrientes de opinión, desde el apoyo incondicional a Israel hasta una visión muy crítica. Pero esas diferentes corrientes se aproximan respecto a la cuestión del muro”, explica Alfred Donath, presidente de la Federación Suiza de Comunidades Israelitas.

La mayoría de sus miembros parece favorable a la barrera de seguridad. “La opinión general es que ese muro es legal. No se trata, de hecho, de una frontera; se ha construido únicamente para proteger a la población israelí contra infiltraciones terroristas.”

Alfred Donath opina, además, que el mundo tiene una visión errónea de los hechos. “Se muestran siempre los mismos siete u ocho kilómetros, allí donde efectivamente hay un muro. Pero en otros lugares, hay solamente barreras eléctricas”.

El presidente honorario de la Comunidad Israelita de Zúrich, Sigi Feigel, tiene una posición más crítica. “Los problemas no se resuelven con un muro. Desgraciadamente, Ariel Sharon carece de visión de paz y de voluntad para arriesgarse en favor de una solución pacífica”, declara.

A pesar de su contundencia, Sigi Feigel tampoco estima conveniente que el TIJ estudie el aspecto de la legalidad. “La construcción de un muro no es competencia del Tribunal Internacional de Justicia. La Haya tampoco intervino para asegurar los derechos de Israel”, señala.

Posición firme del gobierno suizo

Varios países de la Unión Europea reiteraron este lunes su oposición a la barrera de seguridad, pero también al recurso presentado ante el Tribunal de La Haya.

El Gobierno helvético, por su parte, no ha modificado la posición hecha pública el pasado 28 de enero: “Con la construcción de este muro, y su continuación, el gobierno israelí ha modificado el contorno de Cisjordania e incumple así el respeto del derecho humanitario”. Berna espera que el TIJ confirme esa posición.

También el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha condenado la política israelí. “La barrera priva a miles de palestinos de servicios esenciales, - como el aprovisionamiento de agua, los cuidados médicos y la educación -, y de fuentes de ingreso como la agricultura y otro tipo de empleos”, subraya la organización en un comunicado.

En ello coincide la sección helvética de Amnistía Internacional. “Ese muro a través de los territorios ocupados va en contra del derecho internacional y de los derechos humanos. Al igual que el gobierno suizo, Amnistía es partidaria de que el Tribunal de La Haya trate el caso”, declara el portavoz de la organización, Jürg Keller.

swissinfo y agencias

Contexto

El 28 de mayo del 2002, el ministro israelí de Defensa somete al primer ministro Ariel Sharon un plan de ‘separación’ que constituye una barrera de 350 kilómetros entre Israel y Cisjordania.

Se estima que los trabajos de construcción durarán 6 meses y el coste se elevará a 200 millones de dólares.

De acuerdo al trayecto diseñado, la línea de demarcación se extenderá sobre más de 700 kilómetros, con un coste estimativo de 3.400 millones de dólares.

Los trabajos comenzaron el 16 de junio del 2002.

El 22 de octubre del 2003, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución exigiendo que Israel ponga fin a la construcción y destruya las partes ya edificadas.

El 23 de febrero del 2004, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya inicia el estudio de la legalidad de la barrera de seguridad.

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