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Varias personas se reúnen en la plaza de la Bolsa de Bruselas para rendir homenaje a las víctimas de los atentados en la capital belga, el 22 de marzo de 2016

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Un año después de los peores atentados de su historia, Bélgica rendirá homenaje el miércoles a los 32 muertos y más de 300 heridos del doble ataque en el metro y el aeropuerto de Bruselas.

Metros, autobuses y tranvías se detendrán justo a las 09h11 (08h11 GMT), la hora en que Jalid el Bakraui, un yihadista vinculado al grupo Estado Islámico (EI), accionó su cinturón de explosivos en un vagón de la estación de metro de Maalbeek, en pleno 'barrio europeo', matando a 16 personas.

En lugar de un minuto de silencio, los conductores y controladores guardarán un "minuto de ruido" para "demostrar que no olvidan, pero que se mantienen en pie contra el odio y el terror", según la compañía de transporte público bruselense STIB. Los viajeros están invitados a participar con aplausos.

Las conmemoraciones de las víctimas y de sus allegados, así como de miembros de los servicios de socorro y del Gobierno, no obstante, comenzarán poco antes de las 08h00 en el aeropuerto de Bruselas-Zaventem, con la presencia del rey Felipe de España y la reina Matilde de Bélgica.

En la zona de salidas de este aeropuerto internacional, frente a las ventanillas de Brussels Airlines y American Airlines, Ibrahim el Bakraui se unió a la acción de su hermano Jalid y, junto a Najim Laachraui, se hicieron explotar a las 07h58. Murieron otras 16 personas.

Tras el homenaje en el aeropuerto, los monarcas viajarán en tren hasta la estación de Maalbeek, donde inaugurarán una escultura monumental a dos pasos de la sede de la Comisión Europea.

- Una amenaza 'verosímil' -

Bélgica ya se vio golpeada en mayo de 2014 por el ataque de un yihadista, que había regresado de Siria, contra el museo judío de la capital belga (cuatro muertos), si bien el alcance de la masacre de marzo, meses después de la de París en noviembre de 2015 (130 muertos), sorprendió al país.

Un año más tarde, la amenaza terrorista sigue siendo "posible y verosímil". Los militares continúan en las calles y casi todas las semanas la policía lleva a cabo operaciones y redadas, en un contexto de legislación antiterrorista reforzada.

Y una comisión de investigación parlamentaria continúa sus audiencias para responder a la incómoda pregunta: ¿Cómo pudieron desarrollarse células yihadistas en los barrios de Bélgica, como en el ya simbólico Molenbeek?

La prensa internacional no ahorró críticas al calificar a este reino europeo de "Estado fallido", apuntando a su vez a la fragmentación de un sistema político dominado por el conflicto entre flamencos y francófonos, y a las carencias en los servicios secretos y policiales.

"Nuestro país es más seguro" que hace un año, responde el ministro del Interior, Jan Jambon, que recuerda que "otras democracias" se han visto golpeadas por el mismo terror.

- París-Bruselas, la misma red -

Los atacantes suicidas de Bruselas pertenecían a la misma célula yihadista que había ensangrentado París cuatro meses antes, al mando, presuntamente, del belga-marroquí Abdelhamid Abaaoud.

La justicia francesa se interesa, además, por dos sospechosos detenidos en Bélgica con relación con los atentados de Bruselas, ya que podrían haber desempeñado un papel en la masacre en la capital gala, entre ellos el conocido como el 'hombre del sombrero', que se marchó del aeropuerto sin hacerse explotar y abandonando sus explosivos.

Tras los ataques de París, los miembros de la red vivieron durante meses en la clandestinidad en Bélgica, con el objetivo de atacar de nuevo Francia, pero los acontecimientos se precipitaron cuando la policía descubrió el escondite del único superviviente de los comandos de París, Salah Abdeslam, que fue detenido en Molenbeek el 18 de marzo de 2016.

Algunos de los futuros atacantes suicidas en Bruselas redactaron entonces un 'testamento' y decidieron, en coordinación con sus contactos sirios, golpear la capital europea, según las grabaciones descubiertas en un ordenador abandonado en una papelera.

Actualmente, tres jueces de instrucción llevan adelante la investigación, imbricada en la línea belga de los atentados de París, si bien está lejos de cerrarse. Y aunque nueve sospechosos están acusados de asesinatos en un 'contexto terrorista', sus procesos se esperan para dentro de algunos años.

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