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Una empresa germinada en Suiza

La sede de la escuela de negocios IMD de Lausana. swissinfo.ch

El argentino Marcelo Miniati conoció a sus actuales socios -el chipriota-griego Dinos Constantinou y los brasileños Marcos Pedote y Mauro Albuquerque- en la prestigiosa escuela de negocios IMD de Lausanne.

Este contenido fue publicado el 18 junio 2004 - 09:24

Juntos crearon “Argentina Microfinanzas”, un programa de financiamiento para la micro y pequeña empresa ideada en Suiza.

Todo comenzó como un proyecto teórico de un grupo de alumnos del Master in Business Administration (MBA) de la IMD, que buscaban crear un programa de carácter social, pero destinado al desarrollo económico de los micro y pequeños emprendedores.

El camino hacia Suiza

Marcelo Miniati tiene 31 años y una visión social de los negocios. Economista y con basta experiencia en la administración de fondos de inversión internacionales, enfocó su carrera hacia el gestión de negocios dentro de las organizaciones sociales.

En 1996 fundó, junto con un grupo de profesionales, la ONG “Grupo Puentes” y la dirigió durante 6 años, asociando organizaciones del sector social y administradores profesionales. Esta organización ha ayudado desde su creación a más de 1000 jóvenes que carecían de oportunidades para continuar su educación.

“En 2002 cerró la empresa donde estaba trabajando, una administradora de fondos comunes de inversión, y decidí dedicarme full-time a trabajar en “Grupo Puentes”, siempre con la idea de perfeccionarse en el tema de gestión empresarial para luego volcarlo a algo parecido al proyecto de esa ONG. Busqué un MBA y el que ofrecía el IMD me pareció lo más apropiado”, relata a swissinfo.

Cuenta que entre las cosas que evaluó para optar por el IMD, pesó su edad, el tiempo de sólo un año de curso y el nivel que tenía. “También ayudó haber ganado la beca Staton”, agrega y explica:

“Woods Staton (presidente de Arcos Dorados Cono Sur, conocida como McDonald´s), es egresado de IMD y puso esta beca para estudiantes de la región –Chile, Uruguay y Argentina-. Haberla ganado me facilitó la posibilidad de ir a estudiar a Suiza porque, obviamente, luego de la devaluación el costo del Master era muy alto”.

El valor agregado de estudiar en el IMD

“Lo bueno que tuvo el IMD es la calidad de gente con la cual pude interactuar. A diferencias de otras clases de MBA, las clases del IMD son muy reducidas con promociones de apenas 90 personas, mientras que en otras universidades tienen entre 500 y 700 alumnos por curso. El ser pocos nos permitió relacionarnos mucho”.

“Por otro lado, el promedio de edad del IMD es bastante más alto que en otras universidades y a raíz de eso la experiencia laboral (en años) era mayor que en el resto. Esa combinación de cosas, sumadas a la calidad educativa, constituyó un valor agregado importante”, dice Miniati.

“Negocios, pero con fuerte componente social”

“Fui al IMD con la idea de capacitarme para poder ingresar en una institución cuya actividad sea una combinación de negocios –o técnicas de management- con un componente social muy fuerte. Incluso, al ser en Suiza, iba pensando en entrar en alguna organización como la ONU o la Cruz Roja. Suiza es un centro muy importante de ONGs”.

“Con esa idea original, en el MBA me encontré de casualidad con Dinos Constantinou (quien hoy es mi socio), y como él había estado trabajando en microfinanzas, me preguntó si me interesaba desarrollar un proyecto (que al principio era apenas una idea) de una empresa de microcréditos para abrir en Argentina, ya que luego de la crisis abría una necesidad y una oportunidad para traerla al país”, relata el empresario.

Miniati explica que en ese momento en el IMD existía la oportunidad de que los alumnos presenten dos proyectos para desarrollarlos como Star-up (empresas jóvenes) dentro de un curso de empresariado.

Extenderse a otros países

“Lo propusimos, fue aceptado por la cátedra, y durante la primera mitad de año desarrollamos, con otros seis alumnos, el Plan de Negocios y la idea original, y nos dedicamos a hacer los primeros contactos con los posibles inversores para ver la factibilidad real que tenía el proyecto”.

Lo que nació como una idea de un grupo de alumnos de las aulas del IMD, se fue materializando poco a poco, y cuatro de sus creadores hoy constituyen una sociedad que da sus primeros pasos en la provincia argentina de Mendoza, pero que piensa extenderse a los países vecinos en el mediano plazo.

“Creemos en el proyecto y esperamos crecer. Si todo sale como esperamos, en el mediano plazo nos extenderemos por todo el país y llegaremos a Brasil y a otros países”, asegura optimista el joven directivo.

swissinfo, Domínguez - Buenos Aires

Datos clave

La idea es ofrecer micro créditos a empresarios noveles en Argentina.

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Contexto

Dinos Constantinou tiene 10 años en microfinanzas, banca corporativa y consultoría estratégica en Europa, Rusia y Latino América.

Experiencia específica en el sector, liderando proyectos de micro y pequeño crédito para el BERD y el BID en Rusia y Ecuador.

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