40 años en el Consejo de Europa
El 6 de mayo de 1963 Suiza se adhería a la primera organización política europea establecida tras la Segunda Guerra Mundial: el Consejo de Europa.
Fortalecer la democracia, defender los derechos humanos y promover la cultura son los objetivos de una organización poco conocida en la opinión pública.
Lisbeth Fehr, diputada por la Unión Democrática del Centro (UDC), preside la delegación del Legislativo suizo en el Consejo de Europa, con sede en Estrasburgo, que integran seis parlamentarios, elegidos mediante el sistema proporcional de acuerdo a la representación legislativa de los partidos.
«El Parlamento nos ha delegado por un periodo de cuatro años al Consejo de Europa», explica a swissinfo Lisbeth Fehr. Cuatro veces por año los parlamentarios suizos se trasladan a una ciudad europea para participar en las sesiones del Consejo, que duran una semana.
«La actividad en el Consejo de Europa es interesante, pero requiere mucho tiempo en el caso de los miembros de un Parlamento de milicias como el suizo», señala Fehr. Muchos parlamentarios suizos no pueden asumir un mandato en el Consejo de Europa, porque debido a «su actividad profesional, que compaginan con el trabajo en el Parlamento nacional, no les queda tiempo».
El Consejo de Europa no es la UE
Suiza es miembro del Consejo de Europa desde hace 40 años. La presidenta de la delegación helvética es miembro del partido gubernamental más euroescéptico, la Unión Democrática del Centro (UDC). Este detalle pone de relieve que el Consejo de Europa nada tiene que ver con la Unión Europea – que tantas veces se confunde con el Consejo de Europa. De hecho, la UE no es actualmente un tema candente en Suiza.
La diferencia entre las dos organizaciones es considerable. Las Convenciones del Consejo de Europa no tienen carácter vinculante, es decir: los Parlamentos nacionales de los países miembros tienen la libertad de ratificarlas o no. Esto significa que los Estados miembros conservan su autonomía. Hasta ahora Suiza ha ratificado 97 de las 189 Convenciones del Consejo de Europa.
Las disposiciones de la Comisión Europea, en cambio, son vinculantes para los países miembros de la UE. Mucha gente en Suiza considera que se trata de un procedimiento poco democrático y centralista, puesto que la Comisión de Bruselas no es un Parlamento europeo en el sentido estricto del término.
Vivir la democracia
«Ambas instituciones, el Consejo de Europa y la UE, suelen confundirse a menudo», afirma Lisbeth Fehr, para quien el Consejo es algo así como «la escuela de la democracia».
Muchos países del Este y Centro de Europa, pero también otros como Georgia o Azerbaiyán, tuvieron que comprometerse a respetar los principios democráticos, antes de ser admitidos como miembros en el seno del Consejo de Europa.
«El Consejo reúne a 45 países que viven la democracia», según la definición de Fehr.
Como ejemplo la presidenta de la delegación helvética cita el reciente ingreso de la República de Serbia-Montenegro, que antes de ser admitida en el Consejo de Europa, tuvo que suscribir la Convención de Derechos Humanos, la más importante de la institución de Estrasburgo.
«Si en 1963 se hubieran aplicado las mismas reglas como en el caso de Serbia, Suiza no hubiera sido admitida en el Consejo de Europa», explica a swissinfo un portavoz de la división Consejo de Europa del Ministerio helvético de Asuntos Exteriores.
Hace cuatro décadas Suiza no cumplía el principio de igualdad de derechos que estipula la Convención, ya que el país introdujo sólo en 1971 el sufragio femenino a escala nacional. Fue la razón por la que la Confederación Helvética no ratificó la Convención de Derechos Humanos hasta 1974.
Carta Social
Desde 1992 el Parlamento helvético viene aplazando la ratificación de la Carta Social del Consejo de Europa, otro de los instrumentos cruciales de la institución. El tema será abordado previsiblemente en la sesión de invierno del 2004.
Los puntos que dificultan la ratificación son, en especial, la baja por maternidad (que estipula la Carta, pero que Suiza no conoce), así como el derecho a la huelga, que debe estar plasmado en la Constitución.
Organización poco conocida
Personalmente, Lisbeth Fehr considera que la labor en el Consejo de Europa es poco espectacular, y «por ello, es un mandato poco gratificante».
Ni los ciudadanos ni la prensa tienen grandes conocimientos del trabajo que realiza la institución. Y son pocos los parlamentarios suizos que reconocen la importancia de tal labor. Lo habitual es que critiquen los gastos – que consideran excesivos – y las ausencias de los delegados suizos en las sesiones del Parlamento nacional debidas a su mandato en Estrasburgo.
Aunque el Consejo de Europa no se ocupa de temas económicos y de defensa, suele pronunciarse sobre los problemas de actualidad.
En vísperas de la guerra en Irak, por ejemplo, celebró, a petición de la delegación helvética, un debate sobre el inminente conflicto bélico, en el que intervino el entonces ministro suizo de Asuntos Exteriores, Joseph Deiss, para lanzar un llamamiento contra una intervención militar en Irak sin el aval de la ONU.
swissinfo, Urs Maurer
(Traducción: Belén Couceiro)
El 19 de septiembre de 1946, Winston Churchill lanzó la idea de crear los Estados Unidos de Europa.
El histórico discurso en la Universidad de Zúrich fue el primer paso hacia lo que sería el Consejo de Europa.
Cuando Suiza ingresó en 1963 en el Consejo de Europa, la organización contaba con 16 miembros, de los cuales 6 eran también miembros de la Comunidad Europea.
Suiza ha tenido un papel fundamental en la elaboración de las ‘Líneas directrices sobre los derechos humanos y la lucha contra el terrorismo’ del Consejo de Europa.
Asimismo Suiza respaldó la creación del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.
En un informe emitido en enero pasado, el Consejo de Europa expresó su preocupación por el ascenso de partidos extremistas que amenazan la democracia y citó, entre ellos, el Partido Liberal (FPÖ) en Austria y la UDC en Suiza.
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