La cara oculta del negocio del fútbol
Decenas de miles de jóvenes africanos sueñan con ser una estrella del fútbol como Drogba, Eto'o, Adebayor. Cientos de ellos llegan cada año a Europa y Suiza para tentar su suerte.
En la mayoría de los casos el sueño se transforma en pesadilla. Entrevista a Raffaele Poli, especialista suizo en migraciones en el mundo del balompié.
50 millones de euros por Eto’o: es la cifra que el AC Milan estaba dispuesto a desembolsar hace unas semanas por el fichaje del delantero camerunés del FC Barcelona.
Estas sumas astronómicas no sorprenden a nadie, pues son moneda corriente en el mundo del fútbol.
Desde hace algunos años Raffaele Poli, investigador en el Centro Internacional de Estudios del Deporte de Neuchâtel, estudia el fenómeno de lo que denomina los «migrantes del balón». Para la mayoría de ellos pisar uno de los grandes estadios no deja de ser una quimera.
swissinfo: El mundo del fútbol que describe está muy alejado de los ideales deportivos de fraternidad y de paz evocados en los discursos oficiales. Cuando se refiere a los jugadores africanos, no duda en hablar de tráfico de futbolistas y de una forma moderna de esclavitud. ¿No es exagerado?
Raffaele Poli: Son términos fuertes que conviene utilizar con cautela. Pero cuando se observa de cerca cómo funciona realmente este mercado – que lo es en todos sus efectos – estos términos son un mero reflejo de la realidad.
swissinfo: ¿Puede citar algunos ejemplos?
R.P.: Los mecanismos son fáciles de describir. Personas generalmente basadas en Europa suelen viajar a países africanos en busca de nuevos talentos. Tratan de conseguirles visados de corta duración para que estos jóvenes jugadores puedan salir de su país e intentar ser fichados por un club extranjero. Los jóvenes que no lo logran quedan abandonados a su suerte y caen en la ilegalidad.
A veces se utiliza el fútbol como pretexto para conseguir que las familias de estos jóvenes desembolsen miles de euros para la obtención de los permisos que necesitan para emigrar.
swissinfo: Los Drogba, Eto’o, Adebayor son una minoría. ¿Cuál es la trayectoria común de los futbolistas que no logran triunfar?
R.P.: En su mayoría llegan a Europa siendo aún menores de edad, sin un contrato en la mano y con visados turísticos de tres – o como mucho – seis meses de validez. Durante este periodo hacen muchas pruebas. Los problemas comienzan cuando vence el visado y el futbolista no ha encontrado un club que lo fiche o cuando éste no le renueva el contrato. ¿Qué hacer entonces? ¿Vuelve a casa o se queda en Europa?
Regresar a África es vivido como una vergüenza. Sus familias y amigos piensan que firmar un contrato en Europa es tarea fácil y quienes no lo consiguen son responsables de su fracaso. De ahí que muchos de estos jóvenes desaparezcan en la nada y caigan en la clandestinidad.
swissinfo: ¿Cuán importante es este negocio? ¿Se puede cuantificar?
R.P.: Es difícil cuantificar los problemas derivados del tráfico de visados. Una asociación francesa (Culture Foot Solidaire) que ocupa de estos casos desde hace seis años ha defendido a más de 600 futbolistas víctimas de este tipo de abusos.
Luego hay los traspasos oficiales en los clubes europeos por sumas que suelen rondar los 100.000 euros. Los africanos representan el 20% de los extranjeros que juegan en el total las ligas profesionales europeas. Algunos logran triunfar y su ejemplo alimenta los sueños de millones de jóvenes en África.
El porcentaje de jugadores que alcanza fama, éxito y dinero es ínfimo. Según mis estadísticas, el 60% de los futbolistas africanos que llega a Europa y consigue ser fichado, es excluido del circuito profesional al cabo de unas temporadas o tiene una trayectoria en descenso.
swissinfo: El primer jugador subsahariano llegó a Suiza en 1984. Hoy todos los clubes helvéticos tienen en sus filas jugadores africanos. ¿Qué ha cambiado en estos dos decenios?
R.P.: Ha cambiado todo. La economía del fútbol europeo ha experimentado una fuerte polarización. Los grandes campeonatos de liga son cada vez más ricos, entre otras cosas gracias al dinero que desembolsan las televisiones (por los derechos de retransmisión de los partidos), mientras los pequeños campeonatos como el suizo disponen de sumas insignificantes.
A los clubes helvéticos les resulta muy difícil retener a los mejores jugadores. Por eso tratan de encontrar nuevos talentos en Suiza y cada vez más fuera de las fronteras helvéticas, sobre todo en África y América Latina, donde pueden reclutar futbolistas ‘a buen precio’.
El campeonato de liga suizo sirve de trampolín, es como una vitrina. El jugador que llega de fuera tiene que adaptarse al fútbol europeo. Los técnicos y responsables de los equipos los hacen jugar en campeonatos menos importantes, en Suiza, Bélgica u Holanda por ejemplo.
swissinfo: ¿Esta fuerte presencia de jugadores extranjeros ‘baratos’ tiene una influencia sobre los jugadores suizos?
R.P.: Como ocurre a menudo en otros sectores de la economía, la llegada de un futbolista extranjero ejerce cierta presión sobre los salarios. Las entrevistas que hemos realizado nos han revelado que hay jugadores que perciben menos de 1.000 francos al mes.
Se instauran mecanismos que favorecen el ‘dumping salarial’. La Confederación y las inspecciones de trabajo disponen de medios para intervenir, pero lo hacen rara vez porque sus prioridades son otras.
swissinfo: ¿Las autoridades suizas y europeas son sensibles a este problemática?
R.P.: No hay que olvidar que el fenómeno de la «migración del balón’ tiene efectos devastadores, sobre todo en África, donde miles de chiquillos abandonan la escuela y su familia para intentar hacer realidad algo que no es más que una utopía.
Entrevista swissinfo: Daniele Mariani
(Traducción del italiano: Belén Couceiro)
En la temporada 1992/1993 los clubes suizos habían fichado a 2 jugadores africanos. Diez años después eran más de 50.
La edad promedio de los jugadores extranjeros en los equipos suizos ha pasado de casi 29 años a fines de los años 70 a algo más de 22 en la temporada 2002/03.
Entre 1977 y 1982 cerca del 90% de los extranjeros provenía de países europeos.
En la temporada 2002/03 este porcentaje descendió al 29%. El 34% eran latinoamericanos y el 33% africanos (el 4% restante provenía de otros continentes).
En marzo de este año, el Parlamento Europeo adoptó un informe sobre el futuro del fútbol profesional en el Viejo Continente.
El documento solicita reformas importantes, sobre todo en lo que concierne la protección de los jóvenes jugadores, la transparencia financiera de los clubes y el control de los agentes de los futbolistas.
Además, el informe preconiza la creación de un fondo de solidariedad para financiar programas en los países de origen de los jugadores y reconocer, por primera vez, que el tráfico de niños en el fútbol constituye un problema grave.
La pelota está ahora en el campo de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) y de la Unión Europea de Fútbol (UEFA). Ambas organizaciones han asegurado que tendrán en cuenta el informe en el momento de emprender las próximas reformas.
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