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Se pide prudencia a Estados Unidos

El presidente George Bush en un encuentro con la comunidad musulmana en el Centro Islámico de Washington. Keystone

Este martes se cumple una semana de los atentados que cobraron más de 5.000 vidas en Estados Unidos. Siete días de larga expectación para condenar a los culpables. Washington espera la decisión de la comunidad talibán sobre el paradero del máximo sospechoso de la masacre: Osama bin Laden, escondido en territorio afgano.

Los países árabes renuevan sus consejos de prudencia a los Estados Unidos en su respuesta a los ataques terroristas del pasado 11 de septiembre en Washington y Nueva York.

Las naciones musulmanas consideran que la lucha contra el terrorismo no debe soslayar la situación actual del conflicto israelo-palestino.

Las consecuencias de los atentados anti-estadounidenses están en el centro de las conversaciones que este martes entabló el presidente egipcio, Hosni Mubarak, y el rey jordano, Abdallah II.

«Una solución pacífica a los conflictos regionales, que encabeza la cuestión palestina, constituye una condición principal para consolidar la paz y la seguridad internacional», declaró el soberano jordano.

Los talibán, en el poder en Afganistán, advirtieron este martes que la Guerra Santa (Yihad) sería declarada contra los Estados Unidos en caso de ataque a un país musulmán por parte de la primera potencia.

Estados Unidos, mientras tanto, se prepara militarmente y continúa su vasta ofensiva diplomática para beneficiarse del apoyo internacional. El primer jefe de Estado extranjero en reunirse con Bush en Washington, después de los atentados, fue el presidente francés Jacques Chirac.

El secretario general de la Alianza Atlántica, Lord Robertson reiteró por su parte «la obligación moral» de ayuda a los Estados Unidos en contra de los autores del atentado.

El jefe de la diplomacia iraní Kamal Kharazi, indicó que una coalición internacional debería ser supervisada por la ONU para obtener el apoyo de todos los países del mundo. Sin embargo, subrayó que un ataque a Afganistán sería una «catástrofe» que provocaría «la muerte de numerosos inocentes».

Desde Nueva York, Kofi Annan, dirigente de las Naciones Unidas, indicó que la organización está preparada para dirigir la batalla mundial contra el terrorismo luego de los atentados perpetrados en contra de Estados Unidos, pero advirtió: «debemos estar seguros de no provocar una división entre Occidente y los musulmanes».

Otra voz de prudencia surgió por parte del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Ruud Lubbers, quien precisó que deberá reunirse con representantes de la administración Bush en los próximos días para advertirles sobre las posibles consecuencias humanitarias en el caso de una acción militar en Afganistán.

swissinfo y agencias

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