Una movilización que va más allá del pacifismo
En varias ciudades suizas los jóvenes se sumaron a la jornada internacional estudiantil contra la guerra bajo el lema 'Libros No Bombas'.
Las Iglesias del país celebraron un oficio religioso conjunto en la Catedral de Berna.
Las movilizaciones en Suiza «son un acto de solidaridad con los estudiantes estadounidenses que protagonizan una jornada de acción» contra la guerra, explica el movimiento antibélico.
Libros, no bombas
Varias ciudades suizas – Ginebra, Lausana, Basilea, Berna y Zúrich – se sumaron este miércoles (05.03) a esta jornada internacional de protesta, que se celebra bajo el lema ‘Libros sí, bombas no’.
En varios institutos de enseñanza media, los alumnos abandonaron las aulas en el transcurso de la mañana en señal de protesta contra la guerra, mientras que las universidades permanecieron al margen de esta acción solidaria, que coincide con las vacaciones semestrales.
La idea de la convocatoria ‘Libros sí, bombas no’ nació en Estados Unidos.
Con ese lema las organizaciones pacifistas quieren recordar que una intervención militar en Irak costaría la vida a muchos inocentes, aumentaría el riesgo de atentados terroristas, además de sentar un precedente en términos de violación del derecho internacional
Uno de los objetivos de la jornada es conseguir que se levanten las sanciones económicas impuestas a Irak y que Estados Unidos destine el presupuesto previsto para los gastos militares a la educación y los servicios públicos.
No hay justificación religiosa
En Suiza, las Iglesias comparten ese espíritu antibélico y han celebrado una ceremonia interreligiosa en la Catedral de Berna, a la que asistieron Micheline Calmy-Rey y Ruth Metzler, ministras de Exteriores y de Justicia, respectivamente.
Las tres Iglesias nacionales, la Federación suiza de Comunidades Israelitas y la Federación de Asociaciones musulmanas celebraron un oficio conjunto.
Su posición es que no hay justificación religiosa para una guerra. Con su acción conjunta quisieron expresar su oposición a que se abra una brecha entre las diferentes comunidades religiosas y contribuir de esa forma a preservar la paz.
Dos visiones diferentes
Después de la multitudinaria manifestación nacional del pasado 15 de febrero, que sólo en la ciudad de Berna protagonizaron 40.000 mil personas, la Coalición contra la Guerra sigue al pie del cañón.
«La gente se da cuenta de que lo que está pasando es grave. No son movilizaciones pacifistas de espíritu romántico», subraya el sociólogo René Levy, de Lausana.
El antropólogo ginebrino Fabrizio Sabelli comparte este punto de vista: «Lo que observamos es que la oposición a esta guerra anunciada se globaliza».
«Este fenómeno confirma que la Historia une cada vez más al planeta, no sólo a través de las marchas, sino también a través de la percepción y los sentimientos que la gente tiene de la Historia actual», precisa.
Para Ueli Windisch, sociólogo ginebrino, «estas manifestaciones contradicen la imagen de una opinión pública individualista, absentista y desganados ante tantas imágenes de horror divulgadas por la televisión.»
Una movilización selectiva
«Todos están contra la guerra. Los ciudadanos se movilizan en masa por una causa muy noble», reconoce Ueli Windisch.
«Pero, ¿por qué no se produjo una movilización de este alcance después de los atentados del 11 de septiembre del 2001?». «Quienes protestan hoy manifiestan también su «antiamericanismo», responde el sociólogo.
«Los manifestantes expresan su hostilidad contra un Estado, contra la primera potencia mundial que da la impresión de abusar de su fuerza», según Pierre Centlivres, etnólogo de Neuchâtel.
«Estados Unidos es actualmente el único (país) capaz de quitarnos de encima a los últimos tiranos del planeta, si bien algunos medios de comunicación e intelectuales no cesan de ridiculizar al presidente George W. Bush», puntualiza Ueli Windisch.
«Hasta tal punto, agrega, que hoy es impensable que el presidente estadounidense pueda emprender esta guerra en nombre de los valores fundamentales que, no obstante, el continente europeo comparte con Estados Unidos.»
Argumentos poco convincentes
«Las reticencias mostradas por varios gobiernos han sido para mucha gente una motivación más para salir a la calle», opina René Levy.
Según el sociólogo de Lausana, «lo cierto es que todas las manifestaciones y encuestas demuestran que los argumentos a favor de esta operación militar han convencido a muy pocos.»
«Quienes se manifiestan se oponen a un proyecto de guerra que juzgan desproporcionado con relación a la amenaza que representa el régimen de Saddam Hussein», señala, por su parte, Fabrizio Sabelli.
«Pero, al mismo tiempo protestan contra la falta de transparencia que rodea esta crisis», agrega.
Las manifestaciones y encuestas hostiles a la guerra son también un mensaje político inequívoco a los gobiernos que apoyan hoy una intervención militar, concluye Fabrizio Sabelli.
swissinfo, Frédéric Burnand, Ginebra, y agencias
(Traducción: Belén Couceiro)
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