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Cursos para terminar con el miedo a las letras

Un problema que se resuelve con el aprendizaje. Nunca es tarde para aprender a escribir. Christoph Balsiger

Cientos de miles de adultos en Suiza tienen dificultad para leer, escribir, sumar y restar. El fenómeno todavía es un tabú. Suiza lanza la primera campaña a escala nacional para sensibilizar sobre el tema y romper el muro de la vergüenza entre los concernidos.

Este contenido fue publicado el 08 septiembre 2017 - 09:00

En Suiza, 800 000 adultos no saben leer y escribir de forma correcta y 400 000 tienen dificultad para resolver sumas simples, y esto en un país con un alto nivel de formación.

"Con la campaña ‘¡Simplemente mejor!’ queremos sensibilizar a la opinión pública, pero lo esencial es dirigirnos de modo directo a los afectados”, indica Christian Maag, secretario general de la Federación Suiza Leer y Escribir, que lanza la acción, junto con la Conferencia Intercantonal para la Formación Continua DDD), en el marco del Día Internacional de la Alfabetización, este 8 de septiembre.

Los esfuerzos están dirigidos a los analfabetos funcionales, es decir, adultos que concluyeron la escuela obligatoria, pero no asimilaron los conocimientos básicos o los perdieron con el paso de los años.

Los afectados suelen avergonzarse y temen ser considerados como tontos. En su cotidiano, intentan ocultar esas deficiencias. "Ni siquiera un 5% de ellos busca resolver el problema con un curso de perfeccionamiento”, explica Maag.

Para una vida mejor

Para incentivarlos a tomar de nuevo el lápiz y el papel y mejorar sus capacidades en la lengua escrita y/o en las matemáticas, la campaña se concentrará en difundir información en los medios y en la vía pública que con buen humor y de modo positivo los invite a dar el paso de acudir a cursos especializados.

Los interesados pueden visitar la página  internet o llamar al número de consulta gratuito 0800 47 47 47.

“En la parte germanófona, llaman dos o tres personas al día. Conversamos con ellas sobre cuáles son sus necesidades de respaldo y les informamos de los cursos de formación a disposición en el lugar donde viven”, comenta Susanne Leutenegger, miembro del personal encargado de responder al teléfono de asistencia.

Lo esencial, añade, “es decirles que se trabaja en grupos pequeños y motivarlos a dar el paso”.

Leutenegger comenta que en la era digital y de automatización, las personas se enfrentan a mayores exigencias, tanto en lo privado como en lo profesional, para comunicarse por escrito. “Hoy, prácticamente en cada sitio de trabajo hay que rellenar formularios y redactar informes o protocolos. Y en este contexto, los empleadores deben también asumir sus responsabilidades”.

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