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"E-Voting", por etapas

(swissinfo.ch)

El gobierno colegiado de Suiza prefiere ponderar las ventajas y los peligros del voto electrónico antes de incorporarlo en su repertorio de mecanismos políticos.

En virtud del sistema político de democracia directa en Suiza, el elector acude entre tres y cuatro veces por año a las urnas para dirimir asuntos planteados en referendos o iniciativas. A este cuadro se añaden las elecciones federales, cantonales y municipales.

Aprovechando los adelantos tecnológicos en la Red, el Gobierno examina la posibilidad de incorporar el voto electrónico, es decir a través de Internet, siempre y cuando las condiciones ofrezcan las seguridades del caso y no alteren la esencia de las consultas nacionales y las elecciones.

"No hay que apresurarse. El proyecto 'E-Voting' entraña ciertamente grandes perspectivas, pero también enormes riesgos", señala el Consejo Federal en un informe enviado al Parlamento. Por consiguiente, nada está dicho definitivamente.

El ejercicio de los derechos políticos por la vía electrónica plantea, sobre todo, exigencias de seguridad. Su introducción no demanda únicamente dinero, tiempo, personal y material, sino que requiere también voluntad política y cooperación en la Confederación, cantones y municipios, precisa el informe.

El voto electrónico es "un proyecto federalista realizable y con futuro" enfatiza el Consejo Federal en alusión particular a la facilidad que ofrecería al medio millón de suizos del extranjero, de los cuales algo más de 70.000 ya votan por correspondencia.

Ofrece nuevas formas de participación democrática, atractivas y que, probablemente, elevaría el número de electores activos.

Precaución

Las tecnologías de punta abren grandes horizontes, pero también enormes riesgos. No se puede descartar que ajenos al sistema hagan mal uso de ellas para afectar o alterar el curso de una consulta o elección. No es sencillo localizar los fallos técnicos y las fuentes de malfuncionamiento, que, llegado el caso, podrían dificultar el control público del recuento de votos.

Por tanto, es necesario que el nuevo procedimiento sea al menos tan seguro como el actual, precisa el Consejo Federal en el documento enviado al Parlamento.

Además, la aceleración del método electrónico alteraría el proceso destinado a la formación de opinión, si se considera que el acceso de unos a Internet y de otros sin este medio crearía desigualdades y daría lugar a un "abismo digital" en la participación política de los ciudadanos.

Integración gradual

Ante la complejidad del asunto, el Gobierno Federal no ha tomado una decisión definitiva, pero recomienda la introducción paulatina del voto electrónico.

La Cancillería Federal se encargaría de esa tarea, asignando prioridad a los experimentos piloto en Ginebra, Neuchatel y Zúrich. Posteriormente se procedería a la compaginación del Registro Electoral Federal.

Según el Ejecutivo Colegiado, el voto electrónico sería aplicado inicialmente en las consultas nacionales y en las elecciones. Más tarde serviría igualmente en la firma de referendos, iniciativas y proposición de candidaturas a diputados.

Ya cursa en el Parlamento una enmienda de la Ley Federal sobre los Derechos Políticos, de manera que se creen las bases para la realización de los experimentos piloto.

Basándose en el debate parlamentario sobre su informe, el Gobierno Federal piensa abordar en 2003 y 2004 la etapa preparatoria que permita ampliar el sentido de los fundamentos jurídicos para la armonización profunda de los registros de habitantes y de electores.

swissinfo y agencias


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