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Unos forenses turcos inspeccionan el 18 de febrero de 2016 el escenario del atentado perpetrado en Ankara

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Todo comenzó con una fuerte explosión, tras la cual cientos de habitantes salieron presos del pánico a los balcones de sus viviendas. Desde allí, vieron horrorizados una densa columna de humo elevándose en pleno corazón de Ankara.

La capital turca, que apenas se recupera del doble atentado que dejó en octubre más de 100 muertos, fue golpeada nuevamente el miércoles.

Apenas unos minutos después de la detonación, provocada por un coche bomba que estalló al paso de un convoy militar, las autoridades turcas confirmaron que se trató de un ataque "terrorista".

La explosión dejó al menos 28 muertos y 61 heridos, pero el balance es aún provisional.

"Estaba en el bulevar principal, a unos 500 metros del lugar (del atentado)", contó a la AFP Gurkan, un joven de 25 años. "Inmediatamente después de la explosión, la gente comenzó a correr, presa del pánico. Vi en el cielo una enorme bola de fuego", agregó.

Turquía vive en estado de alerta permanente desde hace varios meses, cuando empezó una serie de atentados que el Gobierno atribuye al grupo yihadista Estado Islámico (EI).

El más mortífero fue el doble atentado suicida del 10 de octubre durante una manifestación por la paz en Ankara, que con un saldo de 103 muertos y 500 heridos, se convirtió en el peor atentado en la historia moderna de Turquía.

El mes pasado, diez turistas alemanes murieron en un ataque suicida en un barrio turístico de Estambul.

Otros ataques mortales recientes en el país han sido atribuidos a los rebeldes kurdos.

Ningún grupo ha reivindicado aún el ataque del miércoles.

- "Pánico general" -

La explosión del miércoles, que sacudió el centro de Ankara, se escuchó en varios barrios de esta ciudad de cinco millones de habitantes.

Menos de media hora después del atentado, una segunda explosión sacudió la zona, lo que levantó temores de un segundo ataque. Pero luego se supo que se trató de un paquete sospechoso que hicieron detonar los artificieros de la policía.

Frente al cordón policial en torno al lugar de la explosión, estallaron altercados entre las fuerzas de seguridad y civiles a los que se les prohibió acercarse a la zona. "¡¿Esta es la manera en la que protegemos el país?!", gritó un hombre de mediana edad.

Varios diputados de la oposición, que se encontraban a unas manzanas en el Parlamento, acudieron de inmediato al lugar de la explosión. "Estaba en el Parlamento en el momento del ataque. Escuché un ruido ensordecedor y caminé hasta la sede del estado mayor", contó el diputado Engin Altay, del Partido Republicano del Pueblo (CHP, socialdemócrata).

"Todo el mundo estaba en pánico, incluso las fuerzas de seguridad. Los bomberos no podían avanzar. Hubo un gran incendio. Vi autobuses en llamas. Estaba apenas a 50 metros", recordó. "Es una escena muy triste y un nuevo golpe para la población", añadió.

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AFP