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Aunque bajo control, crece el extremismo en Suiza

Manifestación de la extrema izquierda en mayo pasado en Zúrich. Keystone

La extrema izquierda representa la amenaza más seria para la seguridad suiza, según un informe del gobierno divulgado este jueves.

Este contenido fue publicado el 26 agosto 2004 - 17:48

Pero ningún grupo extremista -de izquierda, derecha o extranjero- plantea una amenaza inmediata a la seguridad del país, precisa el texto.

La situación del país en materia de seguridad está bajo control, asienta el informe del Servicio de Análisis y Prevención (SAP) de la Oficina Federal de Policía que evalúa el fenómeno del extremismo desde 1992, año en que se elaboró el primer reporte sobre el particular.

El texto consigna las actividades de movimientos extremistas así como el riesgo potencial que representan, y puntualiza que las actividades de la extrema izquierda representan un “serio” riego para la seguridad de Suiza “que no debe ser menospreciado”.

En los últimos doce años, el número de incidentes en los que han sido implicados activistas de la extrema izquierda se ha incrementado de manera considerable, lo mismo que su potencial de violencia y la militancia de sus organizaciones (estimada en 2000 personas).

De acuerdo con el informe, no hay una solución precisa a ese estado de cosas toda vez que los integrantes de los grupos extremistas rehuyen las negociaciones y se tornan cada vez más agresivos. Las organizaciones de esa tendencia tienen mayor actividad en ciudades como Zúrich y Basilea.

El vandalismo de la ultraderecha

Para los autores de la investigación, la extrema derecha constituye un riesgo menor. Sus militantes, siempre de acuerdo con el texto, sólo comprometen el orden pública en forma ocasional y en un ámbito local.

Empero, a diferencia de los años 90, la extrema derecha busca ahora darse a conocer entre la población mediante estrategias publicitarias y sus filas tienden a engrosar. El número de sus miembros, repartidos esencialmente en las zonas rurales, se estima en un millar.

El estudio establece una conexión entre el consumo de bebidas alcohólicas y la violencia entre jóvenes de la extrema derecha. “Cuando esos jóvenes beben casi nada detiene el vandalismo o los actos racistas”, puntualiza.

Reforzar mecanismos de lucha

El informe lamenta que Suiza carezca de bases legales para actuar de manera eficaz contra las actividades ilegales de los ‘hooligans’.

A principios del 2005 el gobierno suizo deberá pronunciarse con respecto a una legislación tendiente a reforzar el dispositivo de lucha contra el racismo, el ‘hooliganismo’ y la propaganda incitando a la violencia.

Ese proyecto es considerado de 'crucial importancia' para garantizar la seguridad de manera óptima, en particular durante la Copa de Fútbol Europea que se llevará a cabo en Suiza y Austria en el 2008.

Grupos extranjeros

El documento describe como “tranquilo, pero tenso” el clima en torno a los grupos extremistas extranjeros, de corte político o religioso.

Asienta que el potencial de movilización de algunos grupos, en particular curdos o tamiles, se mantiene elevado, y que cualquier cambio en la situación de sus países de origen podría reforzar el riesgo de amenazas en Suiza.

Por ejemplo, en el caso de un eventual endurecimiento de la política de Ankara con respecto a la minoría curda, podrían registrarse atentados contra representaciones turcas en Suiza, estiman los autores del texto.

En lo que atañe a los grupos islamistas, el documento reconoce que sus actividades se desarrollan en el marco de la ley. Agrega que algunos de entre ellos emplean al país como lugar de tránsito o reclutamiento pero no para la realización de actividades terroristas.

swissinfo y agencias

Contexto

La extrema izquierda cuenta con unos 2000 militantes en Suiza.

La extrema derecha, con alrededor de un millar.

Los extremistas islámicos no desarrollan actividades terroristas en Suiza.

Empero, usan al país como centro de tránsito y reclutamiento.

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