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Avanza el comercio ‘justo’

Unos 500 millones de niños en el mundo trabajan más de ocho horas diarias. Keystone

Este lunes se celebra el Día Mundial del Comercio Equitativo, iniciativa que permite a campesinos y artesanos de más de 50 países cobrar dignamente por sus productos.

Este contenido fue publicado el 17 mayo 2004 - 15:20

El proyecto iniciado por Max Havelaar ha sido acogido por Suiza, Holanda, Gran Bretaña, Francia, Austria y Estados Unidos, pero es sólo el comienzo.

Unos 500 millones de niños en el mundo trabajan más de ocho horas diarias, lo que equivale a uno de cada seis menores de edad.
Peor aún, el 75% de ellos se dedica a actividades que implican algún riesgo para su salud física o psíquica, reconoce la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Con frecuencia son menores que utilizan agentes químicos poderosos o trabajan largas jornadas en el campo o en las minas sin remuneración alguna. Y si cobran, su salario es menor a 2 francos suizos al día.

Los países más afectados por este problema son siempre los menos desarrollados: India, Pakistán, Togo, Camerún, México, Guatemala, Honduras o Brasil, son sólo algunos de los nombres de la lista.

Consciente de este problema, la OIT afirma que si estos niños dejaran el trabajo y regresaran a las aulas, en 20 años, las economías de sus países se verían fortalecidas por trabajadores capaces y productivos.

Sin embargo, la explotación afecta también a los adultos. Más de 2.000 millones de personas trabajan diariamente jornadas de 12 o 14 horas por menos de 5 francos suizos al día.

Muchos de ellos son campesinos que venden sus productos a precios “castigados” a intermediarios que más tarde los comercializarán a 10 o 20 veces el precio que pagaron.

El comercio equitativo

Hoy se celebra por tercer año consecutivo el ‘Día Mundial del Comercio Equitativo’, un esfuerzo internacional por concienciar a los consumidores sobre la importancia de pagar un precio justo por los productos que adquieren cada día.

Nada de subsidios o donativos, se trata exclusivamente de apoyar a productores independientes a través de la compra directa de productos que se comercializarán a un ‘sobreprecio’. Los recursos serán devueltos íntegramente al productor.

Esta iniciativa surgió en 1988 en Holanda por parte de Max Havelaar. El primer país que apoyó este esfuerzo fue Suiza (1992), seguida por Bélgica, en el mismo año.

A partir de 1993 se adhirieron naciones como Gran Bretaña, aunque a partir de una asociación llamada ‘Fairtrade Foundation’; y Alemania, Austria, Italia, Luxemburgo, Japón y Estados Unidos, a través de otra más llamada ‘TransFair’.

Max Havelaar, por su parte, se expandió a Dinamarca en 1994 y a Francia en 1996.

Hacia un cambio de reglas

Desde 1997, las iniciativas de Comercio Equitativo trabajan conjuntamente para mejorar la distribución desigual de bienes entre Norte y Sur.

Sin embargo, pese a la relevancia del esfuerzo, en el 2003 sólo se vendieron ‘productos a precio justo’, por unos 500 millones de dólares, según estimaciones de la organización no gubernamental Our Planet.

Cifras en nada parecidas a las que registra cotidianamente el comercio del libre mercado.

De ahí que personajes como Andrej Arendarski, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Polonia; Tarun Das, director general de la Cámara de Comercio de India; José Augusto Coelho Fernández, director ejecutivo de la Confederación Nacional de Industrias de Brasil o Willard Workman, vicepresidente internacional de la Cámara de Comercio de EEUU, se hayan sentado a la mesa en octubre del 2003 para discutir posibles fórmulas para cambiar las reglas del juego y para reformar la Organización Mundial del Comercio.

Este proyecto, sin embargo, aún se encuentra en ciernes.

¿Qué se vende el comercio justo?

Si se hace un balance por países, Suiza es el consumidor más importante de bienes de comercio equitativo a escala mundial.

Sólo en el 2002, se adquirieron 18.500 toneladas a unos 500.000 pequeños productores de 40 países diferentes. Cada suizo gasta en promedio unos 15 francos suizos anuales en productos justos.

El auge de la venta de estos bienes se ha debido en gran medida, al menos en el caso suizo, a que los bienes con el sello Max Havelaar son distribuidos por los supermercados Coop y Migros.

Entre los productos están: miel, café, cacao, arroz, pasta, frutos de todo tipo o flores, estas últimas especialmente demandadas entre los helvéticos.

Sin embargo, ahora se pueden encontrar también artículos para el hogar o para la decoración, como elefantes tallados en madera venidos de Madagascar o tapetes de piso elaborados con fibras de coco llegados de distintos países de África.

En Suiza, en particular, las llamadas Tiendas del Mundo comercian exitosamente productos de más de 150 productores independientes y de más de 55 países. Los puntos de venta se encuentran en Friburgo, Neuchatel, Jura, Vaud y Ginebra.

swissinfo, Andrea Ornelas

Contexto

El comercio equitativo surgió en 1988 a partir de una iniciativa de Max Havelaar que proponía que los pequeños productores del mundo vendieran sus productos sin intermediarios.

La iniciativa surgida en Holanda tuvo acogida muy pronto en Suiza, Bélgica, Austria, Gran Bretaña y Francia.

Hoy 17 de mayo se celebra, por tercer año, el Día Mundial del Comercio Equitativo, bajo el objetivo de concienciar al consumidor sobre la importancia de pagar a los campesinos independientes el valor real de sus productos.

Conscientes de la necesidad de reformular las reglas del comercio, autoridades de India, Brasil y Polonia, entre otros países, se han reunido para pedir reformas radicales a la Organización Mundial del Comercio.

Entre los países beneficiarios del comercio justo se encuentran: Bangladesh, Benin, Camerún, Brasil, México, Honduras, Ecuador, Nepal, India, Madagascar y otras 40 naciones.

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