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Brown: "Ha terminado la era del secreto bancario"

Los dirigentes del G-20 se mostraron optimistas para tratar de inyectar confianza a la economía mundial.

(Keystone)

El primer ministro británico, Gordon Brown, confirmó que el G-20 acordó sancionar a aquellos países que no estén dispuestos a colaborar en materia de intercambio de información fiscal.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, por su parte, anunció que Suiza está incluida en una 'lista gris' de la OCDE, porque tiene que pasar de la intención de flexibilizar su secreto bancario a los hechos.

Gordon Brown, primer ministro británico, tomó el estrado este jueves y confirmó que el G-20 cumplió con el objetivo de presentar acuerdos concretos, no sólo promesas.

Durante la clausura de dos días de trabajo en la capital británica, Brown anunció que "se hará todo para que la economía mundial despierte y no se pierdan empleos".

Para ello, los jefes de Gobierno y ministros de Finanzas de las principales potencias desarrolladas y emergentes reunidas en el G-20, acordaron un ambicioso paquete de medidas que supera el billón de dólares.

Una parte fluirá a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se convierte en una autoridad tres veces más poderosa, ya que sus fondos para atender economías en problemas aumentan de 250.000 a 750.000 millones de dólares.

Y otra más, vía un paquete de estímulos al comercio exterior por 250.000 millones de dólares, que se acompañará con un mecanismo para señalar públicamente a las economías que incurran en medidas proteccionistas para el comercio. En total, el acuerdo supera 1,15 billones de francos suizos.

El G-20 se comprometió a reactivar la Ronda de Doha a la brevedad, y Brown confirmó que serán regulados por primera vez tanto los 'hedge funds' (fondos de cobertura que se perfilan como un nuevo dolor de cabeza para el sistema financiero) como las agencias de calificación de riesgo que no vieron venir la crisis actual.

Con respecto al futuro de los paraísos fiscales, Brown aseguró que el G-20 acordó penalizar a los países que rehúsen intercambiar información con otros gobiernos y apegarse a los criterios de la OCDE para prevenir evasión, fraude fiscal y lavado de dinero.
Simultáneamente, el presidente francés Nicolas Sarkozy anunció, también en Londres, que la OCDE daría a conocer una nueva lista en la que dividiría a los países en función de su compromiso de colaboración con otros gobiernos para combatir el fraude fiscal.

Y Suiza quedó ubicada finalmente en una 'lista gris' junto con sus vecinos de Austria y Bélgica, entre otros (ver recuadro: Cuatro 'ovejas negras').

Dos bandos iniciales

Londres comenzó a recibir jefes de Gobierno y de Estado el miércoles para acudir a dos citas previas a la cumbre: un encuentro con la Reina Isabel en el Palacio de Buckingham; y una cena con el primer ministro Gordon Brown en el número 10 de Downing Street.

Al inicio de la cumbre las posiciones estaban dividas.

El presidente estadounidense, Barack Obama, y el primer ministro británico, Gordon Brown, encabezaban un primer bando que apostaba a la inversión pública a gran escala como panacea para revitalizar la economía mundial.

El presidente Obama expresó un 'mea culpa' y aceptó que esta crisis se debe en gran medida a errores cometidos por EEUU, por ello, dijo: "Vine a Londres a escuchar y buscar acuerdos, no a dar lecciones".

En el otro bando, el presidente Sarkozy y la canciller alemana, Angela Merkel, se manifestaron contra una inyección indiscriminada de recursos públicos para frenar la recesión, y pidieron mano dura con el sector financiero. Objetivo que se cumplió vía el anuncio de nuevas regulaciones para 'hedge funds', calificadoras y bonos extraordinarios para directivos.

Los cuatro guardianes

Entre los acuerdos alcanzados en Londres este jueves destaca la decisión de que el FMI, el Banco Mundial, el Foro de Estabilidad Financiera (FSF) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) se erijan a partir de 2009 como los principales guardianes del sistema financiero internacional.

El gran ganador de esta cumbre es el FMI, ya que verá triplicar sus fondos hasta llevarlos al equivalente a 853.000 millones de francos suizos.

Con dicho capital, reforzará su tarea de vigilante y podrá atender a economías en problemas antes de que estalle una crisis.

Los nuevos fondos del FMI vendrán de aportaciones de los países miembros, especialmente de los más ricos, como Japón, Noruega, la Unión Europea (UE) o Canadá. Y también de una emisión de papel directamente en los mercados financieros.

El FMI realizará pues la reforma interna más ambiciosa desde su creación en 1944.

El Foro de Estabilidad Financiera (FSF), entidad creada en 1999 por el entonces presidente del Bundesbank, Hans Tietmeyer, para alertar sobre prácticas riesgosas dentro del sistema financiero internacional, engrosará sus filas para dar cabida a todos los miembros del G-20, más España.

El Banco Mundial aumentará sus fondos de 200.000 a 300.000 millones de dólares (341.000 millones de francos suizos) entre 2009 y 2011. Y la Organización Mundial del Comercio (OMC) se comprometió a aunar esfuerzos para reactivar la Ronda de Doha para la liberalización del comercio mundial.

La lista negra...

De todos los temas pendientes en Londres, uno en especial preocupaba a Suiza: los paraísos fiscales.

Suiza no es un 'paraíso fiscal' para la OCDE, pero sí ha sido criticada reiteradamente por esta entidad y por la UE por proteger información fiscal de los clientes de la plaza financiera helvética, lo que se presta a la evasión.

A principios de marzo, el gobierno de Berna conoció extraoficialmente que la OCDE anunciaría en Londres una nueva 'lista negra' de países no colaboradores y que Suiza estaba incluida.

El 13 de marzo, Suiza anunció una reforma de su secreto bancario para apegarse a los principios de la OCDE (ver recuadro).

El 13 de marzo, Suiza anunció una reforma de su secreto bancario para apegarse a los principios de la OCDE, y ésta última acaba de clasificarla como un estado de avance intermedio en la materia.

swissinfo, Andrea Ornelas

Cuatro 'ovejas negras'

La OCDE publicó este jueves tres listas de países que, a su juicio, respetan en mayor o menor medida las normas internacionales.

En la 'lista negra' de países que aún no cumplen los criterios figuran Costa Rica, Malasia, Filipinas y Uruguay.

La 'lista gris' incluye a países y territorios que se han comprometido a respetar las reglas, pero que todavía no lo hacen de forma sustancial: entre ellos Suiza, Andorra, Bélgica, Liechtenstein, Luxemburgo, Mónaco, Chile y Guatemala.

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¿QUÉ ES EL G-20?

Está conformado por economías desarrolladas y emergentes. Se fundó en 1999 para acercar la posición de ambos bloques, y garantizar la estabilidad y salud de la economía mundial.

Está integrado por EEUU, Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia, Francia, Australia, Corea del Sur, Argentina, Brasil, China, India, México, Indonesia, Arabia Saudí, Sudáfrica y Rusia. También forman parte el FMI y la Unión Europea (UE) como bloque comunitario.

Los miembros del G-20 representan el 85% de la economía mundial y el 67% de la población del planeta.

Suiza no es miembro, pero ha manifestado su deseo de participar en los trabajos del G-20. España participa como invitada.

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PARAÍSOS FISCALES

Casi una decena de países y/o territorios anunciaron en marzo de 2009 su voluntad de respetar las normas de la OCDE para evitar el fraude fiscal.

Suiza fue uno ellos, junto con Hong Kong, Macao, Andorra o Luxemburgo. También se comprometieron Mónaco, Singapur, Liechtenstein, Austria y Bélgica.

Estos dos últimos -como Suiza- no porque sean paraísos fiscales, sino porque históricamente han defendido férreamente el secreto bancario. Ahora han aceptado intercambiar información con otros países cuando se presuma fraude o evasión fiscal.

Pero rechazan aún el intercambio de información automático, como sucede entre el grueso de los países de la Unión Europea (UE).

No obstante, la Asociación de Banqueros Privados Suizos acusa a EEUU y Gran Bretaña de mostrar un doble rostro: piden transparencia, pero cuentan con paraísos fiscales propios: territorios británicos proclives a la defraudación fiscal y estados como Delaware o Florida que consienten la creación de 'empresas fantasma' que evaden impuestos.

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