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Colegio suizo busca dinero

El Colegio Suizo de Santiago tiene la esperanza de reunir fondos.

Suiza respalda a 17 escuelas helvéticas en el mundo, 7 de ellas en América Latina. Pero las subvenciones han bajado 25% desde 1996 y hay que agudizar el ingenio

La incómoda situación de los colegios suizos en el exterior por la disminución de los aportes federales ha llevado a uno de ellos a la búsqueda de soluciones nuevas: El de Santiago de Chile protagoniza una colecta en Suiza, con la esperanza de reunir los fondos necesarios para la construcción de instalaciones nuevas.

La recaudación estará a cargo de Mario Tonet, un profesional en la obtención de donaciones. Un comité integrado por personalidades, entre ellas el ex presidente del Partido Radical de Suiza, Franz Steinegger y el presidente de la Cámara de Comercio Suiza-Latinoamericana, Christoph Etter, secundará las labores de Tonet.

La meta es reunir una cifra próxima a los 3.500.000 francos que demanda la construcción de una nueva escuela en Chile.

Basilea Campo, cantón patrocinador del establecimiento educativo con 500 alumnos en Chile, financia la labor del organizador de donaciones, que contactará en primer término a individuos y grupos económicos.

Más adelante abordará a la sociedad suiza en su conjunto. También intentará recolectar fondos en Chile. Tonet se apoya en abundante material informativo y cuenta con un documental realizado por un equipo suizo-chileno de televisión.

Los cortes en los aportes estatales han puesto a muchos de los colegios suizos del exterior en serios aprietos, e incluso arriesgan su existencia. Lo que envía el Estado hoy en día no cubre ni siquiera los sueldos de los profesores suizos contratados.

Desde 1996, las subvenciones cayeron un 25 %. En el caso del Colegio Suizo de Santiago, la merma obligó a utilizar reservas del orden de 700.000 francos para seguir garantizando la calidad educativa y su supervivencia. "De este modo, y porque Chile entró en un ciclo de depresión económica, el Colegio Suizo de Santiago se despojó de todos sus fondos para las obras de construcción", explica su director, Hans Münstermann.

El colegio no dispone de localidades suficientes y tiene un aspecto bastante venido a menos. Los cortes presupuestarios de los últimos años no permitieron hacer inversiones ni mantenimiento adecuado.

Un generoso y ampliamente admirado sistema de becas para alumnos chilenos de familias modestas tuvo que ser suspendido. Con ello se perdió parte del carácter integrador de culturas, uno de los orgullos del Colegio Suizo de Santiago. Muchas clases se llevan a cabo en precarias salas subterráneas.

Por falta de espacio, hasta tres clases suelen compartir el único gimnasio. "Es urgente poner la infraestructura a la altura de nuestra educación, que es reconocida por su calidad y sus excelentes resultados", sostiene la presidenta de la sociedad escolar, Veronika Fischer.

En virtud de la Ley federal sobre el fomento de la formación de los jóvenes suizos del extranjero, hay 17 establecimientos suizos de educación en el mundo en los que estudian 6.000 alumnos. Dos mil de ellos son de nacionalidad suiza. El cuerpo docente está integrado por 200 profesores suizos y un número similar o mayor de educadores de los países de acogida.

En América Latina hay colegios suizos en Bogotá, Lima, Ciudad de México, en las ciudades brasileñas de Curitiba, Río de Janeiro y Sao Paulo. El de Santiago de Chile nació hace 61 años con ocho alumnos. En aquel entonces, las clases se impartieron al aire libre.

Ulrich Achermann, Chile


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