¿Todo el mundo debería utilizar mascarilla?

¿Un comportamiento ejemplar? Maniquíes con mascarillas en un escaparate en Zug (Suiza), el 31 de marzo. Keystone

El Gobierno suizo y la Organización Mundial de la Salud (OMS) dicen que “no”. Algunos gobiernos europeos y algunos políticos suizos, que “sí”. Y “sí y no” es lo que argumentan muchos lectores de swissinfo.ch.

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Desde el 1 de abril, quienes entran a comprar a los supermercados de Austria reciben una mascarilla para que la utilicen. El plan es que para el 6 de abril esta medida se extienda a todas las tiendas de alimentación y farmacias de cierto tamaño. En la República Checa y Eslovaquia es obligatorio usar mascarilla en público (en cualquier lugar). Y en muchas partes del este de Asia, por defecto, casi todo el mundo la lleva.

Aunque Suiza tiene uno de los niveles más altos en el mundo de casos de coronavirus por millón de habitantes, las autoridades suizas no piensan mucho en esto.

Y el 17 de marzo el responsable de enfermedades infecciosas de la Oficina Federal de Salud Pública (OFSP), Daniel Koch, declaró ante la prensa que “no se ha demostrado que la distribución de mascarillas al público proteja a las personas”.

Koch ha expresado repetidamente su oposición al uso generalizado de mascarillas. En una entrevista con la televisión pública suiza, SRF, el 27 de marzo señaló que el uso de una máscara incluso podría darle a la gente una falsa sensación de seguridad.  

“Está claro que, llevando una mascarilla, uno siente que está mejor protegido. Y eso probablemente hace que algunas personas presten menos atención a otras medidas de precaución: se lavan menos las manos, se tocan más la máscara y la cara, no guardan la distancia”, manifestó.

Desperdiciar una mascarilla

Los comentarios de Koch muestran la posición oficial de Suiza: las máscaras quirúrgicas o de respiración solo deben utilizarlas quienes examinan o cuidan a las personas que han dado positivo en las pruebas de COVID-19, que tienen síntomas o que están en un grupo de riesgo.

La OFSP dice explícitamente que “las personas sanas no deben usar máscaras higiénicas (mascarillas quirúrgicas) en público. Si usted goza de buena salud, no le protegen eficazmente de las infecciones con virus respiratorios”.

Esto refleja la posición de la OMS, que subraya que “si usted no está enfermo o no está cuidando a alguien enfermo, entonces está desperdiciando una mascarilla”. Y ofrece más consejos sobre cuándo y cómo utilizar las mascarillas.

Mentira piadosa

Sin embargo, varios políticos suizos, de todo el espectro político, piensan que el Gobierno se equivoca.

“Si hubiera suficientes mascarillas, sería coherente que el uso de mascarilla fuera obligatorio temporalmente, cuando se va de compras o se utiliza el transporte público por ejemplo”, indica Bastien Girod del Partido Ecologista.   

Girod acusa a la OFSP de no ser lo suficientemente transparente en su comunicación. “Como las máscaras escasean, la Oficina Federal de Salud Pública está informando a la gente estratégicamente. Si las máscaras no ayudaran, el personal de los hospitales no las usaría”, dice.

Para Verena Herzog, de la Unión Democrática de Centro (derecha conservadora), es “incomprensible” que la OFSP cuestione repetidamente la eficacia de las máscaras higiénicas.

“Esto es una pura mentira piadosa porque las reservas necesarias no están cubiertas. Las máscaras higiénicas retienen los virus y lógicamente son una gran ayuda, incluso si no ofrecen una protección del 100%”, apunta Verena Herzog.

La propia OFSP explica que uno de los medios de transmisión del nuevo coronavirus es la infección por gotitas. “Si una persona estornuda o tose, el virus puede ser transportado directamente a las membranas mucosas de la nariz, la boca o los ojos de otras personas”, señala.

El mismo responsable de enfermedades infecciosas de la Oficina Federal de Salud Pública ha admitido que el Gobierno no tiene suficientes máscaras para imponer su uso obligatorio al estilo de Eslovaquia, pero insiste en que Suiza tiene bastante cantidad para el personal sanitario profesional. “El Gobierno tiene unos 17 millones y se compran más continuamente. Aunque en este momento necesitamos unos dos millones al día”, ha declarado a SRF.

Andreas Glarner, de la Unión Democrática de Centro (derecha conservadora), dice que es consciente de que llevar una máscara no es una protección fiable contra el COVID-19, “pero si todos los posibles infectados hubieran tenido que llevar una mascarilla desde el principio, seguramente podríamos haber evitado algunas infecciones”. Y añade que si hubiera habido suficientes, esta habría sido la estrategia del Gobierno.

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