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COVID-19: Suiza no ha hecho test suficientes para anticiparse a la segunda ola

Además de la clásica prueba PCR, que ofrece el resultado en un plazo de entre 24 y 48 horas, Suiza dispone ahora de un test rápido de antígenos cuyo resultado se obtiene en cuestión de minutos. Aunque su margen de error es mayor, sigue siendo útil, sobre todo para romper rápidamente la cadena de contagios. Laure Wagner

Después de haber salido relativamente indemne durante la primavera, la segunda ola de la COVID-19 ha golpeado duramente a Suiza este otoño. Entre las razones que se dan para ello están las pruebas de cribado. La población suiza, en general, se ha sometido a menos pruebas que sus vecinos europeos. ¿Por qué? ¿Y en qué punto estamos hoy? 

Este contenido fue publicado el 26 noviembre 2020 - 09:22
Laure Wagner

El 24 de junio el GobiernoEnlace externo anuncia que va a asumir el coste de “todas las pruebas de coronavirus” en los 26 cantones. El objetivo es “simplificar el sistema” y evitar que “algunas personas renuncien a hacerse las pruebas si tienen que asumir el gasto”.

La parte central de la estrategia TTIQ (test, rastreo, aislamiento, cuarentena, por sus siglas en francés) –que el Parlamento ha adoptado para hacer frente a la COVID-19 y limitar en Suiza los efectos de una segunda ola– consiste en hacer pruebas masivas. Cinco meses después, está claro que esta estrategia ha fracasado. No se ha simplificado el acceso a las pruebas ni tampoco son gratuitas para todo el mundo. Es más, sigue tardando en aplicarse, mientras que los cantones suizos (sobre todo los de habla francesa y Ginebra en particular) aparecen constantemente entre las cinco regiones de Europa más afectadas por la pandemia.      

Criterios de acceso demasiado restrictivos

En un folleto informativo (PDF)Enlace externo fechado el 18 de septiembre, la Oficina Federal de Salud Pública indica cuáles son los tres criterios que dan acceso a una prueba de detección gratuita: tener síntomas de COVID-19; haber recibido a través de la aplicación SwissCovid una notificación de contacto; que lo solicite el servicio médico cantonal tras haber estado “en contacto estrecho” con una persona infectada en cuarentena.

Suiza, por tanto, aplica criterios mucho más restrictivos que por lo menos dos de sus vecinos más grandes. En Alemania se hacen pruebas gratuitas a cualquier persona asintomática que ha estado en contacto cercano o lejano con un caso positivo, a los habitantes de una zona de alto riesgo de contagio o a las personas que regresan de un país de riesgo. En Francia, la prueba de detección es gratis para todas las personas inscritas en el seguro médico. Incluso para quienes no tienen síntomas y no hace falta prescripción médica, especialmente para quienes tienen que presentar un resultado negativo para viajar al extranjero.

Hasta 48 horas de espera

Además, la Confederación recuerda que la estrategia TTIQ solo es una recomendación de la Oficina Federal de Salud Pública y que “su aplicación corresponde a los cantones”, que siguen teniendo libertad para “modificarla” (en Suiza, la sanidad es competencia de los cantones). En Ginebra, por ejemplo, quienes quieren tener cubierto el coste de la prueba tienen que acudir a uno de los seis centros de detecciónEnlace externo previstos por las autoridades cantonales.

Este otoño, en el Hospital Universitario de Ginebra (HUG)Enlace externo, algunos pacientes han tenido que esperar hasta 48 horas para conseguir cita. “A partir de septiembre, y hasta el pico a mediados de noviembre, hemos visto un flujo creciente de pacientes. Para orientarles de la mejor manera posible, hemos establecido un procedimiento de cribado en nuestro sitio web: el paciente, antes de poder concertar una cita, tiene que rellenar un cuestionario en línea que nos permite determinar si necesita una consulta médica y a qué centro va a ser remitido para hacerle la prueba”, explica la doctora Frédérique Jacquerioz, médico adjunta responsable de los centros de pruebas de coronavirus para adultos del HUG.

Sin embargo, y debido a la falta de espacio, muchas personas han tenido que recurrir a laboratorios privados y asumir el gasto de más de 100 francos por hacerse las pruebas.

Sandrine Duvernay, enfermera coordinadora del nuevo centro Rive Droite en Ginebra. Con una decena de colaboradores, “contratados en su mayoría fuera del hospital y formados en el trabajo”, puede realizar hasta 200 pruebas diarias. Laure Wagner

Un centro más para Ginebra

A principios de octubre, el Hospital Universitario de Ginebra (HUG) abre un nuevo centro de pruebasEnlace externo en la orilla derecha de la ciudad. Sin consultas y dirigido a personas menores de 50 años que presentan síntomas leves. “Teníamos un doble objetivo: descongestionar el punto de pruebas del hospital y ampliar la disponibilidad de servicios en Ginebra”, cuenta Frédérique Jacquerioz. Este centro ha permitido que el HUG haga hasta 200 test diarios, además de las 500 pruebas que, en el pico de la ola, se han realizado cada día en el hospital.  

“Somos unas diez personas. Todos los días trabajan conmigo cuatro enfermeras, tres asistentes de atención y salud comunitaria, dos ayudantes y tres responsables de organizar la acogida”, observa Sandrine Duvernay, coordinadora de enfermería del centro. “La mayoría han sido reclutadas fuera del Hospital Universitario de Ginebra e instruidas en el trabajo”.

Esfuerzos encomiables, pero insuficientes para responder a la urgencia de la situación: a mediados de noviembre, con más de 2 700 nuevos casos por cada 100 000 habitantes en 14 días, el cantón de Ginebra se ha convertido en la región de Europa más afectada por la COVID-19.

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Respuestas muy tardías

Más allá del ejemplo de Ginebra, “Suiza no ha hecho suficientes test” a su población este verano, repite el profesor Didier Pittet, médico jefe del departamento de prevención y control de la infección en el Hospital Universitario de Ginebra. Además, no vieron venir “el aumento del nivel de endemicidad del virus”.  

Entre el 11 de julio y el 29 de agosto, una media de 5,3 personas de cada 1 000 se sometieron a pruebas semanales en Suiza, según los datos de la Universidad de Oxford publicados por la RTSEnlace externo; frente a 8, en Francia y Alemania; e incluso 17,6 personas en Estados Unidos. Didier Pittet también menciona un cierto “relajamiento” de las autoridades y de la población suiza durante el estío.   

Un sentimiento que comparte Arthur Germain, cofundador de OneDocEnlace externo, primera plataforma suiza para concertar citas médicas en línea. “La velocidad de la segunda ola nos ha sorprendido a todos. A principios del verano, pensamos que la mayor parte de la epidemia de coronavirus había quedado atrás. Pero al final del verano, cuando los principales hospitales comenzaron a contactarnos para que les ayudáramos a dar citas en línea para las pruebas PCR, nos rendimos a la evidencia”.

En la actualidad, OneDoc ofrece más de 50 centros de detección para hacer pruebas PCR en toda Suiza y a finales de noviembre ya se habían reservado más de 105 000 citas en línea. “Podríamos haber previsto mejor, seguro, pero creo que hemos conseguido reaccionar con bastante rapidez”, concluye Arthur Germain.

Caos en torno a las pruebas rápidas

¿Qué hay de los test de antígenos? El 28 de octubre, el Gobierno anuncia a bombo y platillo que a partir de la semana siguiente las famosas pruebas “rápidas” estarán disponibles en las farmacias. A principios de noviembre visitamos varios comercios en Ginebra, pero ninguno está en condiciones de responder a la demanda.      

“Al día siguiente de aquella rueda de prensa recibimos muchas llamadas, pero no se nos había avisado antes”, dice Julia, una auxiliar de farmacia en Ginebra. “Los días siguientes, recibimos una circular del Farmacéutico Cantonal [autoridad cantonal competente en materia de productos terapéuticos y químicos] en la que se nos invitaba a inscribirnos en una lista de espera para obtener el material y la formación necesarios para realizar las pruebas”. A día de hoy, su farmacia todavía no ha recibido ninguna respuesta al respecto. El servicio del Farmacéutico Cantonal lo retrasa y explica que a partir de finales de noviembre “las farmacias van a recibirlas progresivamente”.     

La situación no es mejor a nivel federal. A mediados de noviembre solo cuatro farmacias de toda la Confederación ofrecen la prueba rápida en OneDoc. Muy lejos del objetivo de 50 000 test diarios, fijado por el ministro responsable de Sanidad, Alain Berset. Y en esto Suiza también se está quedando atrás respecto a sus vecinos europeos. En Francia, en el mismo período, el Sindicato de FarmaciasEnlace externo asegura que los test de antígenos están disponibles en más del 50% de las farmacias del país. Alemania, por su parte, comenzó a ofrecerlos en sus farmacias y laboratorios a finales de septiembre.

Si bien es verdad que los test rápidos son menos fiables, también lo es que son una herramienta valiosa en la lucha contra la COVID-19, complementando las pruebas PCR. Permiten aumentar sensiblemente la capacidad de la prueba y romper rápidamente la cadena de contagios, especialmente en el contexto de las campañas de detección masiva, como la realizada a principios de noviembre a gran escala en Eslovaquia. “Hoy en día, los centros de detección y las farmacias de Suiza lo han comprendido. Y están preparándose para poder responder a tal demanda”, dice Arthur Germain. Esta es una cuestión que hay que seguir.

Traducción del francés: Lupe Calvo

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