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Via Francígena Una ruta de peregrinación a la sombra del Camino de Santiago

Région du Grand St-Bernard

La región del Gran San Bernardo: el punto en el que la Vía Francígena une Suiza e Italia.

(swissinfo.ch)

La Vía Francígena, que lleva de Canterbury a Roma, no es tan prestigiosa como el archiconocido Camino de Santiago. Esta ruta de peregrinación, popular hasta ahora sobre todo en Italia, ha comenzado a salir del anonimato al norte de los Alpes, especialmente en Suiza, donde recorre 215 kilómetros.

Este itinerario que se puede recorrer a pie o en bicicleta atrae a los amantes del turismo tranquilo. Aunque, para darlo a conocer a un público más amplio, es necesario promoverlo activamente, según explica el historiador Christian Schülé, presidente de la Asociación de ChablaisEnlace externo y colaborador científico de la Asociación Europea de la Vía FrancígenaEnlace externo.

swissinfo.ch: ¿Cuáles son los orígenes de este camino de peregrinaje?

Christian Schülé: La Vía Francígena tiene su origen en un documento del arzobispo de Canterbury, Sigerico, que fue a Roma el año 990 para recibir el palioEnlace externo de manos del Papa Juan XV. En este documento, conservado en la Biblioteca Británica de Londres, el arzobispo apuntó las 79 etapas de su viaje de vuelta a Inglaterra. Estos tramos constituyen la columna vertebral de la Vía Francígena.

En la época medieval, esta era una de las principales rutas de peregrinación que utilizaba la población del noroeste de Europa para ir a Roma. Pero la Vía Francígena hay que verla, más que como un único camino, como un cruce de vías que convergen hacia Roma.

El principio es idéntico al camino que lleva a Santiago de Compostela, pero en un eje norte-sur.

Christian Schülé

El historiador Christian Schülé es asesor científico de la Asociación Europea de la Vía Francígena.

(Christian Schülé)

swissinfo.ch: Pero esta ruta, por el momento, es conocida sobre todo en Italia.

C.S.: Sí, porque es allí donde se dio el impulso básico y donde se fundó la Asociación europea de la Vía Francígena, que el Consejo de Europa ha reconocido como referente oficial para coordinar el recorrido.

Regiones como la Toscana han jugado un papel importante. Con ciudades como Florencia y Siena y un paisaje ya parcialmente inscrito en la UNESCO, la Toscana, aunque no habría necesitado hacerlo, ha invertido en este camino que puede hacer mejorar los territorios situados fuera de los grandes ejes turísticos.

Otras regiones han seguido este impulso positivo y continúan invirtiendo en el desarrollo de una red de turismo respetuoso a pie o en bicicleta.

swissinfo.ch: ¿Cuál es el número de visitantes?   

C.S.: Se calcula que al año unos 40 000 caminantes recorren el tramo italiano. Aunque es difícil tener una estimación global, ya que los visitantes se concentran en la parte italiana, sobre todo. Pero, en general, constatamos un crecimiento en todos los tramos, desde Inglaterra hasta Roma.

Hay también un respaldo cada vez mayor por parte de territorios que se dan cuenta del interés que, de cara a desarrollar un turismo responsable, puede tener. Existe, por tanto, una sensibilización y una incorporación de esta Vía Francígena en los productos turísticos.

swissinfo.ch: Les toca promocionarlo, mientras que el Camino de Santiago es archiconocido. ¿No resulta un tanto frustrante?  

C.S.: No, porque la notoriedad del Camino de Santiago también contribuye a dar a conocer este tipo de itinerarios y ofrece la posibilidad de descubrir un territorio a pie. Colaboramos y estamos en contacto con los Caminos de Santiago, ya que también son un itinerario cultural del Consejo de Europa.

Por otro lado, una persona que ha realizado la ruta jacobea está dispuesta a caminar por la Vía Francígena y viceversa. Son itinerarios diferentes que recorren diferentes paisajes y se complementan. 

Por último, el Camino de Santiago puede servir de ejemplo. Hay cosas que copiar y quizás también cosas que evitar, como la presencia de demasiada gente en determinados lugares que puede llegar a desvirtuar ciertos emplazamientos o crear para el caminante una sensación de saturación. 

En bici por la parte suiza de la Vía Francígena

vidéo d'un vélo sur la via Francigena

En bici por la parte suiza de la Vía Francígena (fuente YouTube)

swissinfo.ch: De hecho, aunque no son muy conocidos, hay muchos de estos itinerarios culturales en Suiza.

C.S.: La Vía Francígena forma parte de esos itinerarios culturales del Consejo de Europa, del que forma parte Suiza. Este programa está incluido en el acuerdo parcial ampliado sobre los itinerarios culturales que Suiza ha firmado. En el marco de estas 32 rutas, 10 atraviesan Suiza. Entre ellas, el Camino de los Hugonotes (de Ginebra a Alemania a través de la Meseta), la Red de Sitios Cluniacenses o la Vía de los Habsburgo.

Efectivamente, son todavía poco conocidos y es una pena. De hecho, permiten destacar que tenemos una historia y un patrimonio común con nuestros vecinos y que Suiza realmente se inscribe en la historia de Europa.  

swissinfo.ch: ¿Qué esfuerzos se están llevando a cabo para dar a conocer la Vía Francígena al norte de los Alpes?

C.S.: El primer elemento es tener un camino bien definido, marcado y oficialmente reconocido. Esto se ha realizado en Italia y ahora se lleva a cabo en Suiza, se trata de la ruta número 70 de SuisseMobile. En Francia, las últimas etapas están siendo validadas, antes de ser marcadas.   

Luego viene la fase de promoción. La ruta debe incluirse en la información turística de las diferentes regiones y promoverla tanto turística como culturalmente, además hay que alentar la creación de eventos a lo largo de la ruta.

swissinfo.ch: ¿Es usted optimista sobre el futuro de esta forma de turismo?

C.S.: Sí, las perspectivas son realmente favorables. Hay una demanda creciente del público de este tipo de turismo respetuoso que permite descubrir el territorio de manera gradual en contacto con los habitantes. Esta dimensión humana es muy importante.   

Por otro lado, el ejemplo de Italia ha demostrado que en algunos pueblos permite mantener una actividad económica, por modesta que sea. Se constata, por lo tanto, que en pequeños municipios, que pueden estar al margen de los principales circuitos turísticos, pero que tienen recursos importantes en materia de patrimonio o historia, hay un interés creciente. La Vía Francígena puede servir como catalizador para mejorar todo el territorio. 


Traducción del francés: Lupe Calvo


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