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¿Puede una misión militar internacional frenar la violencia de las bandas en Haití?

La policía monta guardia en la esquina donde los agentes frustraron un intento de secuestro en el distrito de Delmas, en Puerto Príncipe (Haití), en febrero de 2026.
Haití lleva varios años en estado de crisis y la violencia de las bandas va en aumento en el país. Copyright 2026 The Associated Press. All Right Reserved

La violencia de las bandas en Haití se intensifica mientras la ayuda internacional, incluida la de Suiza, disminuye. Ante esta situación, una misión militar internacional se prepara ahora para desplegarse. Sin embargo, algunas personas se preguntan si eso será suficiente para frenar la crisis que vive el país desde hace años.

Cada vez que Diego Da Rin visita la capital haitiana, Puerto Príncipe, observa las últimas cicatrices de las guerras de bandas: edificios recién volados y carreteras destruidas.

«Se ve el rastro de enfrentamientos intensos entre las bandas y las fuerzas de seguridad», explica Da Rin, experto en Haití del think tank International Crisis Group. «Las bandas han levantado barricadas para bloquear completamente el acceso a los barrios que controlan».

Se trata de zonas prohibidas para la policía, con hombres armados al acecho en zanjas alrededor de edificios abandonados o vigilando desde pisos superiores. Los residentes —más de 1,4 millones— se han visto obligados a huir para evitar secuestros, violaciones y asesinatos.

Durante años, Haití, el país más pobre del hemisferio occidental, se ha ido hundiendo en una crisis compleja de violencia de bandas, inestabilidad política y economía colapsada. Los grupos armados controlan gran parte de la capital y se están expandiendo hacia las regiones vecinas de Artibonite y Centre. Según la ONU, más de cuatro millones de haitianos necesitan este año 880 millones de dólares (686 millones de francos suizos) en ayuda de emergencia: comida, agua y refugio.

Sin embargo, la ayuda se evapora. El año pasado, los estados donantes apenas cubrieron una cuarta parte de los 908 millones de dólares que la ONU solicitó para Haití, mientras muchos países ricos recortaban sus presupuestos de cooperación. Aunque Suiza es uno de los principales donantes de la petición de la ONU, su oficina humanitaria en Haití dispone de un modesto presupuesto de 8 millones de francos suizos (7 millones de dólares), menos de la mitadEnlace externo de los 17,6 millones de dólares que destinaba anualmente en promedio a apoyo humanitario y desarrollo.

Este recorte se produjo tras la suspensión de la cooperación bilateral en Haití por parte de la Agencia Suiza de Desarrollo y Cooperación (COSUDE) a finales de 2023, como parte de una retirada más amplia de América Latina. Helvetas fue una de las ONG que, como resultado, no pudo concluir algunos de sus proyectos de largo plazo financiados por Suiza.

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Dos niñas con uniforme de colegio tapándose la nariz y boca por el humo de las protestas en Puerto Príncipe, Haiti

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Suiza abandona Haití, pero sus ONG luchan por quedarse

Este contenido fue publicado en Suiza suspende la ayuda bilateral al desarrollo en Haití, mientras las organizaciones humanitarias advierten de que el país se encamina hacia el colapso.

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«Los suizos somos conocidos por la calidad», explica Esther Belliger, coordinadora regional de Helvetas para América Latina y el Caribe. «Los países, y especialmente aquellos con contextos frágiles como Haití, necesitan un compromiso a largo plazo» para generar un impacto duradero. En cambio, añade, Haití es una «crisis olvidada y una isla aislada y descuidada» que recibe poca atención frente a desastres en otros lugares.

El golpe más fuerte ha venido del mayor donante de Haití, Estados Unidos, que en enero de 2025 desmanteló su agencia para la ayuda USAID. Aproximadamente el 80 %Enlace externo de los programas financiados por EE. UU. en la isla se paralizaron. En su lugar, la administración del presidente Donald Trump se centra en ayudar a Haití a restaurar la seguridad, una estrategia que conlleva riesgos para las ONG, aunque también podría tener efectos positivos.

«Definimos [la estabilidad] como A: no colapso del Estado, y B: no migración masiva ilegal hacia las costas de EE. UU.», explicó Henry Wooster, enviado estadounidense en Haití, ante un comité del Congreso en febrero. «Todo lo que hacemos […] está anclado a ese único objetivo».

Drones, amenaza para civiles y personal humanitario

EE. UU. respalda al líder interino del país, el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, que dirige un grupo de trabajo de seguridad nacional. En marzo de 2025, el equipo comenzó a desplegar drones y unos 100 contratistas extranjeros suministrados por Vectus Global, una empresa militar privada estadounidense fundada por Erik Prince, antiguo jefe de la desaparecida firma mercenaria Blackwater. Esta última estuvo en el centro de la polémica, principalmente por la muerte de 14 civilesEnlace externo en Irak en 2007.

Tras años de operaciones poco eficaces, las fuerzas de seguridad empiezan a obtener algunos resultados en la lucha contra las bandas. El uso de drones no tripulados, afirma Da Rin, les ha permitido «golpear dentro de bastiones» que antes eran impenetrables.

Eso puede resultar esencial si las elecciones, retrasadas desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, finalmente se llevan a cabo más adelante este año. Un contrataque más efectivo a la violencia de las bandas podría aportar cierto nivel de seguridad a la población.

Sin embargo, los drones también han causado víctimas civiles, incluidos ocho niñosEnlace externo el pasado septiembre, y representan un peligro para las ONG que intentan ayudar a la población. En noviembre, un dron impactó en una clínica operada por Médicos Sin Fronteras (MSF). Dos meses después, un antiguo voluntario del mismo centro murió en un tiroteo entre bandas y fuerzas de seguridad.

Camas improvisadas en el pasillo de un hospital en Haití.
MSF ha tenido que aumentar la capacidad de su hospital de traumatología en Puerto Príncipe utilizando camas improvisadas para atender al creciente número de víctimas de los tiroteos. MSF

«Eso ocurre en una zona controlada por bandas donde somos los únicos que proporcionamos atención médica», explica Diana Manilla-Arroyo, jefa de misión de MSF en Haití. «Si no estamos nosotros, nadie más lo hará».

«Un déficit de financiación catastrófico»

Proporcionar ayuda en estas condiciones es complicado. Pocos aviones comerciales pueden aterrizar en Haití, y las autoridades no pueden garantizar la seguridad tras varios ataques aéreos desde tierra, explica Da Rin. En Puerto Príncipe, las carreteras están bloqueadas o dañadas, y las bandas cobran peajes ilegales en rutas clave. Por ello, los donantes, incluida Suiza, dependen en gran medida de grupos locales para llegar a la población necesitada.

Entre sus actividades, Helvetas apoya a 550 familias desplazadas en el sur del país, proporcionándoles dinero y animales de granja, con el respaldo del municipio de Zúrich. Sin embargo, la mayoría de las ONG tienen dificultades para conseguir financiación incluso para necesidades urgentes o proyectos de desarrollo a largo plazo. «Haití enfrenta un déficit de financiación catastrófico», subraya Belliger.

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Kai Reusser SWI swissinfo.ch

La situación empeoró tras el cierre de USAID, que dejó menos recursos disponibles para agencias grandes como UNICEF y pequeñas ONG por igual. Esta falta de fondos es especialmente evidente en educación y salud, sectores que antes recibían abundante apoyo estadounidense. Según MSF, todos menos uno de los hospitales públicos con capacidad quirúrgica en Puerto Príncipe están cerrados. Su servicio de ambulancias dejó de funcionar hace un año tras repetidos ataques de las fuerzas de seguridad a los convoyes que transportaban pacientes sospechosos de ser miembros de bandas heridos.

«Es un compromiso que hemos tenido que asumir por la falta de garantías de seguridad para pacientes y personal», explica Manilla-Arroyo, que añade que la ONG mantiene un diálogo con las autoridades para poder operar con seguridad. «Las carencias sanitarias son enormes».

Responder a «una crisis multifacética»

En sus clínicas, MSF observa un aumento de violaciones. «Está claro que las bandas utilizan la violencia sexual para subyugar y controlar a las comunidades», señala Manilla-Arroyo.

Mujer y niña en una bomba de agua. Programa de saneamiento del agua, Helvetas.
El sur de Haití es relativamente estable, por lo que Helvetas puede llevar a cabo proyectos como preparar a las comunidades para hacer frente a los frecuentes desastres naturales que azotan el país. Danio Darius/Helvetas

Suiza ha inaugurado programas en Puerto Príncipe y el sur del país que se espera ayuden a unos 10.000 supervivientes de la violencia de bandas, especialmente mujeres y niñas.

La nación alpina continuará su labor humanitaria en Haití en los próximos años, dado el carácter «multifacético» de la crisis, coordinándose con otros donantes para satisfacer las necesidades de la forma más eficiente posible, según un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores suizo. La falta de fondos «es una realidad en Haití, como lo es en muchos otros contextos humanitarios», añadió.

Nueva fuerza contra las bandas

Si Haití puede salir de la crisis podría empezar a aclararse en los próximos meses. Una misión militar internacional respaldada por EE. UU. y aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU en otoño se prepara para su primer despliegue, supuestamente con soldados de Chad y Sri Lanka, a partir de abril.

La Fuerza de Supresión de Bandas (GSF, por sus siglas en inglés) reemplazará a la pequeña y mal financiada misión de seguridad liderada por Kenia, con un contingente mayor de 5.500 efectivos y un mandato más ofensivo para atacar a las bandas. Aun así, queda por ver si la misión logrará aumentar la estabilidad.

«Si la nueva fuerza está compuesta por personal bien entrenado y equipado, podría cambiar realmente el equilibrio de poder sobre el terreno», explica Da Rin. La ONU administra un fondo fiduciarioEnlace externo para la misión militar —un fondo de dinero aportado por países donantes y gestionado por la ONU para fines específicos— al que recientemente se han comprometido a aportar Canadá, México, Francia, Austria, Alemania y Catar. Suiza, por su parte, no tiene planes de ofrecer apoyo financiero o material a la GSF, según el Ministerio de Exteriores.

México ha entrenado a 143 soldados haitianos como parte de un acuerdo bilateral destinado a fortalecer las capacidades de seguridad de HaitíEnlace externo. Durante ocho semanas recibieron formación militar básica, incluyendo defensa personal, manejo de armas y derechos humanos.

La iniciativa refleja el compromiso de México con la cooperación internacionalEnlace externo y responde al deterioro de la seguridad en Haití, donde las pandillas controlan gran parte de la capital pese a la presencia de una misión multinacional. El país busca así reforzar y consolidar sus fuerzas armadas, reinstauradas en 2017 tras haber sido disueltas en 1995.

Ganar terreno frente a las bandas sería un avance importante para las autoridades haitianas, afirma Da Rin, pero la fuerza por sí sola no resolverá los problemas del país. Será necesario un diálogo para abordar cuestiones delicadas, como convencer a los líderes de las bandas de que liberen a los numerosos niños reclutados, a menudo por la fuerza, en sus filas. El analista del Crisis Group se muestra escéptico de que estos problemas se resuelvan rápidamente o a tiempo para las elecciones de agosto.

«Tener unas elecciones seguras y recuperar el control de porciones significativas de la capital y de los departamentos de Artibonite y Centre en los próximos cinco meses parece poco realista».

Texto original editado por Tony Barrett. Adaptado del inglés por Carla Wolff. Información adicional por Carla Wolff.

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