Suiza, el país de los cuatro mares
Suiza es un país continental sin acceso al mar. No obstante, está conectada con cuatro mares. Lo que parece paradójico a primera vista es en realidad una peculiaridad geográfica en Europa: y es que el agua de las precipitaciones y del deshielo en los Alpes confluye en varios ríos que desembocan en cuatro mares distintos.
Algún día, una gota de lluvia que cae en los Alpes suizos puede desembocar en el mar en diferentes puntos, junto con otros millones de gotas. El destino final puede ser el mar del Norte, el Mediterráneo, el mar Negro o el Adriático.
Esta circunstancia se debe a la situación geográfica particular de Suiza en el corazón de Europa. Aquí, los Alpes forman una de las más importantes líneas divisorias de las aguas del continente.
En los puertos y picos alpinos se decide hacia qué lado sale el agua hasta desembocar en uno de estos cuatro mares, después de haber recorrido en algunos casos varios miles de kilómetros.
El “depósito acuífero de Europa”
Desde el siglo XIX se le designa a Suiza como el “depósito acuífero de Europa”. Si bien es cierto que el país alpino sólo acumula una pequeña parte de las reservas de agua dulce de Europa, es el lugar donde nacen muchos de los grandes ríos o sus afluentes con los mayores caudales. Los cuatro ríos más importantes son el Rin, el Ródano, el Tesino y el Eno.
Según datos de la Academia de las Ciencias NaturalesEnlace externo (SCNAT), las aguas en aproximadamente el 65% de la superficie del país desembocan a través del Aar, el Reuss y el Rin en el mar del Norte, pasando por Alemania, Francia septentrional y los Países Bajos. Una cuarta parte del total del caudal suizo desagua en el Mediterráneo a través del Ródano y el lago Lemán, pasando por el sur de Francia. Y las aguas del sur de Suiza llegan al Adriático pasando por el Tesino y el Po, en el norte de Italia, mientras que el Eno en la Engadina alcanza el mar Negro a través del Danubio, que pasa por Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Serbia, Rumanía, Bulgaria, Moldavia y Ucrania.
El macizo del San Gotardo desempeña un papel crucial, pues es el lugar donde nace la mayoría de estos ríos. Por eso, desde el punto de vista hidrográfico, teniendo en cuenta varios parámetros relacionados con las aguas, Suiza es un nudo neurálgico europeo.
Un punto geográfico particular constituye el paso de Lunghin en los Alpes réticos occidentales de los GrisonesEnlace externo, puesto que aquí confinan las cuencas hidrográficas del mar del Norte, del Adriático y del mar Negro. En el mundo existen muy pocos puntos triples como este, o sea, divisorias hidrográficas triláteras, donde las aguas se derraman por tres vertientes.
Conocidos son el pico Triple Divide en el Estado norteamericano de Montana y algunos lugares similares en el interior de Australia. Sin embargo, a diferencia de esos lugares no se trata en el caso suizo de un punto apartado, sino de una región densamente poblada y económicamente interconectada en el corazón de Europa.
Recursos hídricos de importancia continental
Con una pluviosidad media anual de aproximadamente 1.500 milímetros y numerosos depósitos naturales de agua, siendo los más grandes el lago Lemán y el lago de Constanza, Suiza posee recursos hídricos extraordinarios.
Debido a la barrera natural de los Alpes, donde se acumulan las nubes de lluvia, Suiza registra más precipitaciones que muchos otros países. Según la Oficina Federal de Meteorología y ClimatologíaEnlace externo, las precipitaciones meteorológicas anuales en todo el territorio nacional abarcan una cantidad similar a la capacidad volumétrica del lago de Constanza.
Estos abundantes recursos hídricos desempeñan un papel fundamental en Suiza, no sólo para el suministro de agua potable y la agricultura, sino también para la producción de energía. En función de la cantidad de lluvia caída a lo largo de un año, se genera entre el 55 y el 60% de la electricidad nacional mediante la fuerza hidráulica.
Con ello, Suiza es uno de los países líderes en energía hidráulica en Europa. Sin embargo, las centrales hidroeléctricas de acumulación y de acumulación por bombeo con sus respectivos embalses en los Alpes no sólo generan electricidad para el abastecimiento nacional, también contribuyen a la estabilidad de la red eléctrica en los países vecinos.
Deshielo de los glaciares y aguas freáticas contaminadas
No obstante, el “depósito acuífero suizo” está construido sobre hielo: desde hace décadas está retrocediendo el volumen de las reservas hidrológicas debido al deshielo progresivo de los glaciares alpinos. Con ello se desplazan las fuentes y se vuelven inconstantes los desagües, por lo que son necesarias nuevas estrategias de acumulación y protección porque con el deshielo de los glaciares también puede aumentar considerablemente el riesgo de catástrofes naturales.
El 28 de mayo de 2025, por ejemplo, se desplomó el glaciar de Birch en lo alto de la localidad de Blatten, sepultando casi la aldea entera. Ahora se quiere reconstruir Blatten siguiendo un riguroso concepto de seguridad basado en los riesgos.
Debido al cambio climático, Suiza también está luchando en los últimos tiempos contra sequías cada vez más prolongadas. Ahora, un nuevo sistema nacional de seguimiento y alarma deberá asegurar el futuro del abastecimiento de agua.
Además, la desaparición de los glaciares y las sequías cada vez más extremas contribuyen a la disminución de las aguas freáticas, que en la Planicie central con frecuencia también están contaminadas con residuos de pesticidas y cargas elevadas de nitrato. No obstante, especialistas afirman que la capa freática en Suiza seguirá suministrando agua a la población de forma segura y durante muchas décadas.
Responsabilidad para los países ribereños
Como depósito acuífero, Suiza también asume una gran responsabilidad para con los países en el curso inferior de sus numerosos ríos. Como ya hemos apuntado, Suiza está conectada, a través de sus aguas corrientes, con más de una docena de países vecinos y ribereños.
Tanto la cantidad como la calidad de estas aguas, que salen de Suiza, afectan a las poblaciones y a la fauna fluvial fuera de sus fronteras nacionales. Así se pudo comprobar, por ejemplo, en el accidente con productos químicos de Schweizerhalle en 1986Enlace externo, cuando se calcinó un almacén con sustancias químicas de la empresa Sandoz que acabó contaminando el Rin. Entonces, las imágenes de los peces muertos recorrieron el mundo.
También se pudo observar algo parecido cuando hubo discusiones sobre el caudal de desagüe del lago Mayor, cuyo nivel se regula en la desembocadura situado en Italia. Allí, las lluvias torrenciales pueden provocar una subida repentina del nivel.
De ahí la importancia de las responsabilidades transfronterizas en relación con la protección contra las inundaciones, la preservación de los ecosistemas y la explotación de los recursos hídricos en tiempos de sequías cada vez más frecuentes.
Y es por eso también que Suiza se involucra activamente en organizaciones internacionales como la Comisión Internacional para la Protección del RinEnlace externo o el Consejo Mundial del AguaEnlace externo para el establecimiento de estándares y sistemas de prealerta comunes. Si bien Suiza no es un país con litoral marítimo, está más cerca de los océanos que uno piensa.
Texto adaptado del alemán por Antonio Suárez Varela. Versión en español revisada por Carla Wolff.
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.