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Iniciativa por la justicia Designar a los jueces por sorteo

Eine Hand hält ein Los in die Höhe


(123RF)

La ‘Iniciativa por la justicia’ exige que en el futuro los jueces federales sean designados por sorteo. En una entrevista, Adrian Gasser, impulsor de esta iniciativa, explica las razones por las que este método garantizaría la independencia de los jueces, en lugar del sistema actual basado en el “clientelismo”.

El Parlamento suizo asigna, de manera no oficial, los cargos de juez federal según una clave de reparto basada en la representación de los partidos en el Parlamento. Lógicamente esto implica que los candidatos al cargo de juez sean miembros de un partido político –circunstancia que en muchos países está prohibida.

Los jueces electos deben pagar una tasa a su propio partido. A cambio pueden contar con el apoyo del partido para el momento de la reelección. Así pues, este sistema crea dependencias recíprocas que ponen en tela de juicio la separación de poderes entre el legislativo y el judicial.

Adrian Gasser, uno de los empresarios más ricos de Suiza, quiere cambiar ese sistema. Con un grupo de partidarios, se ha puesto a recoger las firmas necesarias para presentar una iniciativa popular federal que exija que en el futuro los jueces sean nombrados por sorteo. El plazo está abierto hasta el 15 de noviembre de 2019.

Hace poco en una entrevista de swissinfo.ch el historiador y jurista Lorenz Langer mostraba su escepticismo sobre la idea de un sistema basado en sorteos.

Adrian Gasser explica ahora a swissinfo.ch los argumentos de los promotores de la iniciativa.

swissinfo.ch: Sr. Gasser, ¿qué hechos le han llevado a dudar de la independencia de los jueces en Suiza?

Adrian Gasser (A.G.): Cuando viví en París, en los años 60 y 70, tuve relación con círculos judíos. Aquellos judíos no tuvieron nunca posibilidad alguna de recuperar el dinero del Holocausto ante los tribunales suizos. Ninguna, o sea, ¡cero posibilidades! Se rieron en sus narices.

En Suiza los jueces son designados por el Parlamento y en algunos cantones también por el electorado. El mandato es relativamente corto (generalmente 4 o 6 años). Después tienen que presentarse a la reelección.

Los cargos de jueces federales se conceden de manera oficiosa en base a la representación de los partidos en el Parlamento (siendo la clave de distribución la proporción de escaños de cada partido).

Los jueces electos tienen que pagar a su propio partido una tasa por el mandato. Para los partidos es una fuente importante de financiación.

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Sabe usted, nosotros los suizos no somos tan santos como parecemos. Los bancos sabían perfectamente que esa gente tenía derecho a su dinero. Les decían: “Claro que sí, pero por favor, presenten una demanda”, sabiendo que los jueces decidirían a favor de los bancos. Eso me marcó y me hizo abrigar las primeras dudas sobre la independencia de los jueces.

swissinfo.ch: ¿En qué medida el sistema de selección de los jueces es responsable de esos abusos?

A.G.: Hoy los jueces dependen totalmente de sus partidos para ser elegidos y reelegidos. No hay que subestimar el efecto sicológico de esa dependencia. ¡No se puede aceptar que el poder judicial sea tan dependiente del legislativo!

swissinfo.ch: ¿La elección por parte del pueblo podría ser una solución?

A.G.: No, ganarse al pueblo en una campaña electoral es una habilidad que tiene sentido para los cargos políticos. Pero un juez necesita competencias distintas y sobre todo independencia. En una elección popular ganaría casi siempre el que tuviera más dinero para la campaña. ¡Y eso sería peligroso!

swissinfo.ch: ¿Cuál es la ventaja del sistema por sorteo?

A.G.: Con un sistema por sorteo no se puede controlar que salga designado fulano o mengano. Todos tienen las mismas oportunidades, siempre que cumplan unos elevados criterios de calidad, que son revisados por un panel de expertos independientes. Los jueces nombrados por sorteo no están obligados con nadie. Ni con ningún partido, como ocurre hoy.

swissinfo.ch: ¿Hasta qué punto el sistema actual puede constituir un problema?

A.G.: Un partido que tuviera mayoría en el Parlamento podría, en teoría, y según nuestro sistema judicial, designar a su propia gente para ocupar todas las plazas de juez.

swissinfo.ch: Al menos la mayoría de los jueces.

S.G.: ¡No, todos los jueces! Es la mayoría del Parlamento la que designa a los jueces. Hoy tenemos una solución proporcional pacífica, ¡pero no está inscrita en la Constitución! Y eso es peligroso. Además, los partidos quieren percibir su óbolo. Los jueces electos deben pagar a sus partidos una tasa por su mandato. Cuantos más jueces coloca un partido, mayores son sus ingresos. Hasta ahora las cosas han ido relativamente bien en este aspecto. Ningún partido ha acaparado totalmente el poder. Pero puede usted decirme ¿qué nos reserva el futuro?

swissinfo.ch: No, desgraciadamente no.

A.G.: Le daré un ejemplo extremo: el nacionalsocialismo en Alemania. Si desde el principio hubiera habido jueces independientes de los partidos políticos, muchas sentencias habrían sido distintas y se habría podido formar una resistencia. Pero en aquella época los jueces alemanes colaboraron con el poder. La Constitución no ofrecía ninguna protección contra esa situación. Tampoco la Constitución suiza ofrece hoy esa protección. Es por eso que la independencia de los jueces es tan importante. Y es por eso que es importante que esa independencia a través del sistema de sorteo esté inscrita en la Constitución.

Iniciativa sobre la justicia

La iniciativa popular federal “Por la designación de los jueces federales mediante sorteo (iniciativa sobre la justicia)Enlace externo” exige que los jueces del Tribunal Federal (la más alta instancia judicial suiza) sean designados por sorteo y que las lenguas oficiales de la Confederación estén representadas adecuadamente.

Según la iniciativa, la admisión al sorteo debería estar basada exclusivamente en criterios objetivos de idoneidad profesional y personal para ejercer el cargo. Una comisión de expertos se encargaría de valorar dicha idoneidad. Además, el texto prevé que el mandato no tenga ya una duración precisa y que finalice cinco años después de la edad ordinaria con que se jubilan los jueces.

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“Focus sobre la democracia”: tres preguntas para el copromotor Markus Schärli:

¿En qué medida la situación actual del sistema de nombramiento de jueces constituye un problema para la democracia?

La situación actual es problemática desde el punto de vista democrático porque no respeta la separación de poderes, que es un pilar de la democracia. Con la iniciativa sobre la justicia se fortalece la separación de poderes.

¿Cómo podrían unos jueces nombrados por sorteo representar suficientemente a la población?

En el fondo, la competencia de los jueces federales es más importante que cualquier atributo demográfico. Estamos convencidos, no obstante, de que el sistema por sorteo representará a todas las clases sociales, posturas políticas, sexos, etc., de manera más justa que hoy.

¿Es justa una designación por sorteo?

Desde un punto de vista democrático, la designación por sorteo es el procedimiento más ecuánime. No hay influencias ni de los ricos ni de los poderosos. Todas las personas tienen las mismas oportunidades, sin importar el sexo, el color de la piel, la orientación sexual, etc. Designar a los jueces por sorteo significa que en el procedimiento de elección no podrán influir los partidos políticos, administraciones públicas, grupos de presión, etc.

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Traducción del alemán: José M. Wolff

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