
Suiza evalúa riesgos y oportunidades frente a los BRICS

¿Qué importancia tiene el grupo de los BRICS y cómo debería posicionarse Suiza frente a él? Las opiniones al respecto difieren.
El Grupo BRICS intenta desde hace casi dos décadas tener una mayor atención y espacio en la política internacional. La «asociación informal de Estados», tal y como la describe un informe del Ministerio de Asuntos Exteriores suizo, presenta en sus cumbres una «imagen del mundo y de sí misma eficazmente escenificada y propagada» que resulta atractiva para los países emergentes y en desarrollo: un «orden mundial» que debe adaptarse a los nuevos centros de poder.
El término fue acuñado en 2001 por un economista del banco de inversión estadounidense Goldman SachsEnlace externo, que en aquel momento llamó la atención sobre el crecimiento económico y la importancia de Brasil, Rusia, India y China con el eslogan «Building Better Economic BRICS» (en español: Construyendo mejores BRICS económicos). Casi una década antes de la primera cumbre del BRICS en Ekaterimburgo (Rusia) durante la crisis financiera de 2009 (más tarde se unió Sudáfrica).
Se han incorporado más Estados; actualmente, alrededor de la mitad de la población mundial vive en un país del BRICS, y en conjunto representan más del 40% del producto interno bruto (PIB) mundial. El grupo cuenta con cerca de una docena de Estados socios, y unos 30 Estados más han manifestado interés en unirse. Sin embargo, sigue siendo difícil de definir qué caracteriza a los BRICS: no son una alianza, ni una coalición, ni comparten una zona de libre comercio. Hasta hoy, carecen de una sede permanente para su secretaría.
Aun así, no se debe subestimar al grupo, afirma el asesor político suizo Remo Reginold. Al contrario: “Veo a los BRICS como un símbolo de una evolución que marca el inicio de una nueva era en la política mundial”.
Para Reginold, el término “conglomerado” es el que mejor describe al grupo: una aglomeración de distintos materiales con estructuras, tamaños y propiedades diversas, unidos por una matriz. Esta matriz común sería el objetivo compartido de romper con la dominación occidental en el mundo.
Los BRICS exigen, entre otras cosas, una reforma de las Naciones Unidas y de las instituciones de Bretton Woods (el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial). En particular, buscan una mejor representación de los intereses del Sur Global.
El grupo ha creado instituciones propias, como el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), y mantiene grupos de trabajo y asociaciones transnacionales. “Con esta red de relaciones, los BRICS están creando una nueva forma de cooperación internacional”, dice Reginold. Y una que no se orienta por las reglas occidentales.
Según Reginold, “Suiza y Occidente en general” deben aprender a “entender a los BRICS y leer correctamente sus señales”. Debido a la perspectiva occidental, hasta ahora se ha investigado poco sobre cómo funcionan las redes informales del grupo. Si Suiza actúa con inteligencia, aportando sus redes, flexibilidad e intereses, “Suiza incluso tendría el potencial de convertirse en un puente entre el Norte Global y el Sur Global”, afirma Reginold. Esto también incluye la cooperación al desarrollo, un ámbito en el que Suiza, al igual que muchos países occidentales, está actualmente reduciendo su empeño.
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Otras voces expertas, en cambio, atribuyen a los BRICS una importancia menor. Eveline Hutter y Simon Stocker, del grupo de reflexión suizo Avenir Suisse, hablaron en 2024 en un artículoEnlace externo de un “exceso de alboroto en torno a los BRICS”. Hutter y Stocker reconocen una nueva conciencia entre los “países no occidentales”, pero subrayan que “más allá de la retórica”, el desarrollo económico —con la excepción de China— ha sido “relativamente decepcionante”. Además, destacan las numerosas diferencias e incluso contradicciones dentro del grupo. Algunos miembros de los BRICS, como China e India, tienen un pasado bilateral marcado por tensiones.
En el análisis de Avenir Suisse, se considera “casi descartado” que los BRICS evolucionen hacia un “bloque de poder abiertamente hostil a Occidente”. Sin embargo, consideran que Suiza debe seguir de cerca la evolución del grupo.
También a nivel internacional, los BRICS son vistos menos como un rival de Occidente y más como una plataforma complementaria. Según Kai Michael Kenkel, de la Universidad Católica de Río de Janeiro, todo depende de cómo se comporte Occidente: ¿estará dispuesto a llevar a cabo las reformas solicitadas y a escuchar más al Sur Global? Kenkel menciona una amplia gama de ámbitos —desde las finanzas hasta la cooperación al desarrollo— en los que Occidente debería actuar. Si eso no ocurre, “podrían imponerse aquellos países de los BRICS que buscan alejarse completamente del orden mundial occidental”, afirma Kenkel. En este sentido, “las reformas son sin duda la mejor alternativa para Occidente”.
Kenkel también subraya la heterogeneidad interna del grupo BRICS, tanto en términos de valores como de formas de gobierno. Los Estados miembros que se sienten más cercanos a los valores occidentales, como Brasil, se encuentran cada vez más en los márgenes. “En Brasil había gran preocupación por el hecho de que, con la ampliación de los BRICS, la mayoría de los miembros estuviera compuesta por Estados con gobiernos autoritarios”. Esto también ha llevado a una mayor fragmentación política dentro del grupo y a la falta de una brújula estratégica compartida.
El caso de la India y la guerra en Ucrania
Jagannath Panda, director del Centro de Estudios sobre Asia Meridional y el Indo-Pacífico en Estocolmo, explica —tomando a la India como ejemplo— los riesgos que implicaría una formalización de las instituciones de los BRICS: “China es para la India, por un lado, un rival, pero por otro, el socio comercial más importante”. Mientras algunas mentes consideran a los BRICS como un proyecto liderado por China, para la India el grupo representa un componente fundamental de su estrategia de política exterior. “La India ve a los BRICS principalmente como una base multipolar para expandir su influencia económica en el Sur Global, incluido Oriente Medio y más allá”, afirma Panda.
La India puede beneficiarse de los recursos naturales de Rusia: tanto para uso interno como para revenderlos a países occidentales que, debido a las sanciones, ya no compran directamente petróleo ruso. De este modo, la guerra en Ucrania ha reforzado la cooperación entre Rusia y los Estados miembros de los BRICS.
¿Cómo es vista Suiza por los BRICS?
Dado que los BRICS son un grupo muy heterogéneo, es necesario considerar las relaciones con cada país individualmente. Jagannath Panda observa que “Suiza es percibida por los BRICS como un país neutral, y muchos Estados mantienen por tanto con ella una relación igualmente neutral”. Esto aumenta las posibilidades de colaboración.
Suiza no es vista como responsable del descontento que llevó al nacimiento de los BRICS, añade Panda. La India, como país densamente poblado, está muy interesada en la experiencia suiza en sectores como la tecnología, la educación o incluso como anfitriona de conferencias.
Kai Michael Kenkel lo ve de forma similar: “Para Brasil, Suiza es sobre todo un socio en sectores de alta calidad”.

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¿Cómo debe Suiza relacionarse con los BRICS?
Suiza mantiene relaciones bilaterales con los distintos países miembros y reconoce “la creciente importancia de los Estados BRICS”, como se indica en el informe sobre la política exterior de Suiza. Sin embargo, el peso puramente económico de los BRICS para Suiza es “bastante marginal” en comparación con el de la UE y Estados Unidos: “A pesar del crecimiento global”, se lee en el informeEnlace externo de principios de 2025, “solo alrededor del 12% del comercio exterior suizo se atribuye a los Estados BRICS, con China a la cabeza”. En comparación, la UE representa aproximadamente el 52% y EE. UU. alrededor del 17%.
Más allá de la balanza comercial, Suiza reconoce un cambio geopolítico en curso a favor de los BRICS. El grupo dispone de “un poder político y económico suficiente como para dar credibilidad a la narrativa de un desplazamiento del poder desde los Estados occidentales, antes dominantes, hacia Estados emergentes y en fuerte crecimiento”.
Según Suiza, la pretensión de los BRICS de querer contribuir a la redefinición del orden internacional no debe evaluarse “de forma puramente negativa”. Lo que importa es si los BRICS están dispuestos no solo a exigir un cambio, sino también a “asumir efectivamente la corresponsabilidad” de dicho orden. El riesgo, sin embargo, es que en el proceso “la democracia y los derechos humanos sean cuestionados, reinterpretados o subordinados a la geopolítica”.
Editado por Giannis Mavris, adaptado al español por Patricia Islas
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