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Suiza: Vitrina de la democracia (13) El pueblo que desistió de protegerse

Ein Postauto fährt an Bach vorbei

El Uerke, en su cauce habitual.

(Stephanie Hess)

Los ciudadanos del poblado de Uerkheim, en el cantón de Argovia, rechazaron medidas de protección propuestas para evitar las frecuentes inundaciones en el lugar, hasta que un día llegó la peor de ellas.

Una fina línea roja marca en la pared de una casa hasta donde llegó el agua desbordada del arroyo Uerke en verano de 2017: 1.87 metros más del nivel normal. Se trató de la peor inundación en la historia del pueblo.

Al interior de la tienda del poblado se escucha el ruido de un aparato que ayuda a secar el nuevo piso de cemento. Todos los productos que allí se vendían están ahora a unos pasos, dentro de en un contenedor. Medida provisional hasta que el local pueda volver a usarse. 

La mujer que junto con su esposo atiende el comercio solo mueve la cabeza negándose a hablar. Ya fue entrevistada por muchos periodistas de la prensa, la radio y la tv. El interés de los medios se debió, sobre todo, a que la inundación no solo mostró un fenómeno natural, sino también resultó un indicador de la complejidad de la democracia directa en Suiza.

Riesgo, bien conocido

El poblado de 1 300 habitantes conoce de inundaciones desde hace muchos años. En 2012 ya había enfrentado graves inundaciones en sus inmuebles. Muchos autos quedaron bajo el agua.

En consecuencia, las autoridades de la comuna se reunieron con especialistas cantonales en construcción para definir medidas que evitaran el desborde del Uerke. Decidieron que los puentes de concreto sobre el arroyo debían ser elevados para que troncos y ramas que lleva el cauce tras una tempestad no se atoraran en esas construcciones.

Con una reducida mayoría de votos, los ciudadanos aceptaron en asamblea comunal un crédito de 635 000 francos para el proyecto, que en total costaría 2,5 millones de francos. Un tercio de este monto sería cubierto por el Gobierno Federal y los dos tercios restantes por el cantón (60%) y la comuna (40%).

Rechazo en las urnas

A pesar de la repartición de costos, muchos pobladores consideraron que el concepto era muy caro y que no ofrecía suficiente protección para todo el pueblo. Por eso, un grupo ciudadano reunió las firmas necesarias para imponer un referéndum. En las urnas, 362 ciudadanos rechazaron el proyecto, y solo 134 lo apoyaron. La participación ciudadana fue de 50%.

Este freno provocó que la comuna y el cantón prepararan una nueva propuesta. En verano de 2015 se presentó en asamblea comunal un proyecto de protección que incluyó 40 medidas de construcción, por un valor total de 5,8 millones de francos. La aportación de la comuna sería de 1,5 millones de francos.

De nuevo, un referéndum

Pasó lo mismo que en el proyecto anterior: en asamblea comunal se aceptó, pero de nuevo se impuso un referéndum.

¿Cómo puede pasar esto? “No puedo explicármelo. Al parecer el proyecto les pareció muy caro a muchos ciudadanos”, responde el presidente comunal, Markus Gabriel. Dicen las malas lenguas que muchos habitantes del pueblo temieron más a un aumento de impuestos a causa del proyecto, que a las inundaciones.

Baustelle

Un puente se cayó durante la inundación.

(Stephanie Hess)

Y de nuevo, nadie quiere hablar

En el pueblo, nadie quiere abordar el tema. Incluso Peter Leuenberger, al frente del segundo referendo, nos indica por SMS que no quiere hacer ningún comentario.

“Sí, fue una frustración”, subraya Markus Gabriel, “pero el pueblo decidió y punto. En repetidas ocasiones indiqué que no se trataba de cuestionarse la posibilidad de una nueva inundación, sino de preguntarse cuándo ocurriría”.

80 millones de francos

Este verano, tras varias semanas de calor, un temporal se produjo en el territorio helvético. El sábado 8 de julio la tempestad llegó. Fuertes vientos afectaron el valle, granizo del tamaño de una cereza cayó y el pequeño Uerke se desbordó. Su cauce llegó a la calle principal del pueblo llevándose a su paso los cercados e inundando autos e inmuebles. Se cayó un puente. Un lector del diario suizo ‘Blick’ indicó entonces: “Todo el pueblo está bajo el agua. Ningún auto puede pasar alrededor de la oficina del Gobierno local”.

Eine Baustelle

En este terreno había construciones que debieron ser demolidas.

(Stephanie Hess)

No hubo pérdidas humanas, pero sí muchas materiales: autos, garajes, sótanos, máquinas de lavado, calefacciones… Se calcula que los perjuicios superan los 80 millones de francos aquí y en otras cuatro comunas afectadas en el cantón de Argovia.

 Tres meses después

Sobre un puente de cemento nos encontramos con Markus Gabriel. El Uerke fluye debajo. Casi inimaginable que este arroyo puede volverse un torrente de destrucción. “Calculamos que condujo 45 metros cúbicos de agua por segundo ese día”, comenta. El último proyecto de protección preveía un máximo de 18 metros cúbicos por segundo.

“La reforma hubiera ayudado en parte, aunque se hubiera producido una inundación, de cualquier modo”. Así lo considera también Markus Zumsteg, del Gobierno cantonal de Argovia. "La tempestad del 8 de julio fue mayor a toda previsión cubierta por el proyecto de 2015”.

Y a la espera de otra posible inundación

Los expertos analizan lo ocurrido para establecer la base del próximo proyecto y Markus Zumsteg sabe que la tercera puede ser la vencida: “Estoy convencido de que la población ya verá con otros ojos la necesidad de aprobarlo”.

Pero ya no quiere argumentar de nuevo las razones para aceptar el proyecto venidero, con la siempre abierta posibilidad de un freno al concepto, así que dejará el Gobierno local, tras 24 años en funciones.

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