Las caras del federalismo suizo
El nuevo número de información telefónica en Suiza genera gran confusión. Mucha gente llama a los servicios de emergencia por error.
El gobierno ha decidido terminar con el desorden e imponer un único número. Algunos cantones se oponen. Este tira y afloja ilustra los puntos débiles del sistema federalista helvético.
En Suiza los 26 cantones gozan de muchas competencias: pueden incrementar los impuestos, elaborar sus propias leyes (en línea con la legislación federal) y disponen de sus propios gobiernos y parlamentos.
Normalmente trabajan en estrecha colaboración con el gobierno, aunque no siempre logran ponerse de acuerdo sobre qué dirección política tomar.
El desacuerdo sobre los números de teléfono de emergencia lo ilustra ejemplarmente. Los números que están actualmente en servicio son: el 117 para la Policía; 118 para los Bomberos y el 144 para la Ambulancia. El 112 es la centralita para acceder a todos ellos.
Sólo dos cantones – San Gall y Basilea-Campo – disponen de un sistema centralizado a través del 112; en el resto del país los ciudadanos pueden llamar a cualquiera de los cuatro números. El sistema en vigor ha causado una sobrecarga de las líneas en algunas centralistas.
Confusión
A ello se suma que el número de información telefónica ha cambiado y el nuevo lleva incorporado un 18. Y así algunas personas llaman por error a los bomberos.
El gobierno espera poder persuadir a los bomberos de que adopten un nuevo número – el 112 en lugar del 118 – en una reunión extraordinaria convocada para fines de enero.
Esta decisión se enmarca en los esfuerzos que el gobierno ha emprendido en la última década para conseguir que los cantones utilicen sólo el 112, como lo hace la Unión Europea.
«Sería razonable introducir el 112 también en Suiza», sentencia Martin Dumermuth, jefe de la Oficina Federal de Comunicación.
Pero los cantones opinan que un sistema centralizado sería demasiado caro. Asimismo hacen hincapié en que el 144 (ambulancia) dispone de personal especializado que puede dar consejos de primeros auxilios.
Pulseras electrónicas
Otro ejemplo es el control de los presos que cumplen penas menores. La semana pasada se anunció que el gobierno va a suprimir las pulseras provistas de un sensor electrónico, sistema que han aplicado siete cantones suizos y que, según un reciente informe, ha dado buenos resultados.
En ello coinciden la mayoría de los cantones que participaron en el proyecto. El gobierno, en cambio, considera que las pulseras electrónicas ya no son necesarias, puesto que la nueva legislación estipula que quienes comentan delitos menores, en lugar de purgar penas cortas, serán condenados a pagar una multa o a realizar un servicio comunitario.
Dominik Lehner, de la instancia que se ocupa de los asuntos penales y libertad provisional en Basilea-Campo, cree que el gobierno se equivoca. «El control electrónico es mucho más barato y exitoso que las penas cortas», declaró al diario ‘TagesAnzeiger’.
Esencial
Podría parecer que Suiza no levanta cabeza ante tanto desacuerdo, pero en realidad los desacuerdos son parte del federalismo helvético, señala Thomas Fleiner, del Instituto de Federalismo de la Universidad de Friburgo.
«Siempre surgen diferencias entre los gobiernos cantonales y el Ejecutivo federal. Esto es normal en el proceso de elaboración de una legislación», explica a swissinfo.
Lo habitual es que el gobierno y los cantones trabajen bien juntos y lleguen a un entendimiento.
En el caso de los teléfonos de emergencia, el gobierno podría decretar una ley, precisa Fleiner. Los cantones a su vez no pueden forzar al gobierno a que coincida con ellos. Pero el gobierno ya ha anunciado que consultará a los cantones en materia de las pulseras electrónicas.
Según Fleiner, el sistema suizo funciona porque las diferencias se liman desde el principio.
«La elaboración de una ley requiere más tiempo en Suiza, pero una vez en vigor, su aplicación suele ser mejor que en muchos otros países».
swissinfo, Isobel Leybold-Johnson
El sistema helvético de federalismo une al país, pese a las diferencias culturales, lingüísticas y religiosas.
Una razón de ello es la democracia directa, que concede a los ciudadanos suizos el derecho a exigir una votación sobre cualquier asunto; la otra es la descentralización del poder en 26 cantones.
El federalismo suizo se basa en la legislación civil. En Estados Unidos o Canadá el federalismo se basa en la ley común.
El experto en federalismo Thomas Fleiner señala que bajo la ley común el Ejecutivo puede intervenir por medio de un tribunal para aplicar las leyes federales, un poder que no tienen los tribunales suizos.
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