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Derechos humanos e industria privada

Daniel Vasella firma el acuerdo la OMS para poner a disposición el medicamento Coartem. Keystone Archive

Es imperioso que las empresas nacionales e internacionales respeten los derechos humanos, tanto en los países industrializados como en los pobres.

Este contenido fue publicado el 03 diciembre 2003 - 13:58

Es la conclusión del simposio auspiciado por la Fundación Novartis para el Desarrollo Sostenible, en Basilea.

El selecto grupo de oradores, entre ellos Daniel Vasella, presidente de la multinacional Novartis, la ministra suiza de Exteriores, Micheline Calmy-Rey, Mary Robinson, ex alta comisaria de la ONU para los Derechos Humanos e Irene Khan, secretaria de Amnistía Internacional, coincidió en la importancia de que las empresas privadas promuevan y respeten los derechos humanos en todas sus formas.

Más aún, Micheline Calmy-Rey, Mary Robinson e Irene Khan recalcaron que las empresas pueden hacer mucho por la consolidación de los derechos humanos, sobre todo en el Tercer Mundo, donde cuentan con filiales y sucursales.

El llamado no se dirige únicamente a las compañías extranjeras, sino también a las nacionales y a las autoridades gubernamentales de cada país.

Comenzar por casa

Klaus Leisinger, representante de la Fundación, y Daniel Vasella, presidente de Novartis, señalaron que las normas establecidas en el código denominado ‘Global Compact’ son respetadas al pie de la letra por los empleados de la multinacional, tanto en Suiza como en los países donde están representados.

Varios participantes en el simposio formularon preguntas sobre la conducta ética de Novartis, refiriéndose a casos como el uso de placebos en países de Europa del Este para ensayar medicamentos contra la demencia, poca inversión en el desarrollo de medicamentos para tratar enfermedades tropicales o el lento saneamiento de antiguos depósitos de sustancias tóxicas en zonas residenciales.

A juicio del máximo ejecutivo de Novartis, la mayor parte de esas preguntas pertenecen al pasado, cuando la multinacional contaba todavía con secciones químicas y técnicas, o se refieren a medicamentos que ya no están en el mercado.

Paludismo

El consorcio suizo, asentado en Basilea, no investigó hasta ahora acerca del paludismo, pero ha lanzado al mercado y puesto a disposición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el medicamento Coartem.

El desarrollo de una dosis especial para niños está en la última fase de elaboración.

Vasella recalcó que una empresa privada no está en condiciones de ayudar directamente a un país para sacarlo de una situación precaria.

Mary Robinson replicó, en cambio, que las compañías privadas en los países industrializados podrían hacerlo, usando algo de las ganancias que obtienen cada año.

El simposio confirmó que una de las razones para no respetar los derechos humanos es la pobreza del mundo, la enorme brecha que divide a ricos y pobres, sobre todo en los países en desarrollo.

Un mensaje en tal sentido fue también enviado, en vídeo, por el arzobispo surafricano, Desmond Tutu.

Los conceptos vertidos por los oradores a favor del respeto de los derechos humanos para impulsar y consolidar el desarrollo sostenible atañe en la misma medida a la empresa privada, tanto en los países industrializados como en los en vías de desarrollo. Al menos, esta es la constatación subrayada en el Simposio de Basilea.

swissinfo, Luis Salinas, Basilea

Contexto

La Fundación Novartis para el Desarrollo Sostenible fue fundada en 1979 con objetivo de realizar proyectos de cooperación en diversos países desfavorecidos.

Actúa bajo el lema: Dinero, espíritu, cabeza y corazón tienen que unirse para eliminar los agudos problemas de esos países.

Entre sus acciones en el sector salud y el desarrollo social figuran:

El suministro de medicamentos y diagnóstico para combatir la lepra.

Ayuda y enseñanza a mujeres, huérfanos y jóvenes sobre los alcances del sida.

Ayuda y fomento de la formación y mejoramiento de centros de salud y otras unidades.

Unos 15 millones de personas, mayoritariamente niños, mueren en el mundo cada año a causa del hambre, la pobreza y las enfermedades curables.

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