Política suiza

Despenalización de las drogas: ¿hasta dónde va a llegar Suiza?

Hace tiempo que Suiza se distingue por su enfoque innovador en torno a las adicciones. El país adoptó una política novedosa en materia de drogas a principios de los años 90, cuando centenares de drogadictos ocupaban plazas públicas de Zúrich y Berna. Platzspitz (“la plaza de las agujas“), detrás de la estación de Zúrich, fue considerado en su tiempo como el mayor escenario abierto de consumo de droga en Europa.  

Este contenido fue publicado el 03 enero 2018 - 00:00
Paula Troxler (ilustración)

“La persona, y no la droga, debe situarse en el centro de la reflexión actual”, declaró el ministro de Salud suizo Alain Berset en la sesión especial de las Naciones Unidas sobre las drogas en 2016. Hace ya 25 años que Suiza aplica una política de “cuatro pilares”: prevención, terapia, reducción de riesgos y represión. Los profesionales que trabajan en torno a las adicciones aprecian este modelo cuya eficacia está más que contrastada. Desde su puesta en marcha, las muertes por consumo de droga han disminuido ; la delincuencia se ha reducido ; la salud de las personas toxicómanas ha mejorado notablemente y los escenarios abiertos donde consumir droga han desaparecido. 

Una de las principales novedades de esta política es que la heroína se distribuye con control médico. Las personas toxicómanas tienen la opción de acudir a un centro especializado en el que se les proporciona su dosis diaria. Las inyecciones se ponen allí mismo, bajo la supervisión del personal sanitario.  

Hoy en día, unas 1 700 personas toxicómanas se benefician en Suiza de este método implantado en 1994. Un método que ha permitido reducir la transmisión de enfermedades, infecciones y sobredosis, y gracias al cual las personas dependientes pueden llevar una vida casi normal. “Sin este programa, hace mucho tiempo que habría muerto”, cuenta Evelyn, que lleva más de 20 años recibiendo heroína con receta médica. 

Suiza se cuestiona ahora la despenalización del cannabis. Y también de las drogas duras. Los expertos reclaman un nuevo enfoque cuyo principal objetivo sea reducir al máximo los daños que ocasionan los estupefacientes. “La historia ha demostrado que prohibirlas crea más problemas de los que resuelve”, sostiene Michael Herzig, antiguo delegado para asuntos relacionados con las drogas de la ciudad de Zúrich. 

Se discute despenalizar las drogas. Algo que en Suiza sigue siendo objeto de intensos debates. No obstante, se ha dado un primer paso con el cannabis: desde 2011 se venden productos con muy bajo contenido de THC, y que no tienen ningún efecto psicotrópico. El Gobierno también se propone facilitar el acceso al cannabis medicinal, que podría obtenerse en farmacias con receta médica. 

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