Donald Hess: Alquimia entre arte, vino y solidaridad

Donald Hess, un suizo feliz en su bode de Colomé. swissinfo.ch

Hacer el mejor vino argentino en el viñedo más alto del mundo y mejorar la calidad de vida de la gente del pueblo donde funciona Colomé, son parte de los desafíos del empresario suizo Donald Hess.

Este contenido fue publicado el 25 junio 2004 - 19:37

El espíritu de un hombre atípico, que reparte su vida entre bodegas y arte y entre América y Europa.

Cuando Donald Hess y su esposa Úrsula conocieron los Valles Calchaquíes en el norte argentino, se enamoraron instantáneamente del lugar y fueron directos a Cafayate a recorrer bodegas vitivinícolas.

Durante dos años buscaron en el Valle un lugar donde afincarse: midieron alturas, tomaron las temperaturas, evaluaron ofertas, se relacionaron con los lugareños y un día, conversando con un bodeguero de la zona, pudieron degustar un vino de la bodega Colomé.

“Cuando lo bebí me dije: es un diamante en bruto”, cuenta a swissinfo con una sonrisa que trasluce la satisfacción que le provoca recordar aquel momento.

Convencido de lo que quería, explica que le llevó más de dos años llegar a Colomé porque cada vez que emprendían la marcha el río estaba crecido y los caminos inaccesibles. Al principio no fue sencillo:

“Cuando nos comunicamos con el señor Raúl Dávalos, el dueño de la bodega, nos dijo que no quería venderla”, recuerda Hess. Ante la negativa, iniciaron otra empresa en la zona. Pero un día de 2001, sin esperarlo, la esposa de Dávalos les telefoneó y les dijo que ahora sí Colomé estaba en venta.

“Finalmente, en febrero de 2001 la compramos y tomamos posesión en junio de ese año”, dice satisfecho.

Así comenzó la historia que llevó a Hess y su esposa a afincarse cada año durante seis meses en Colomé, el pueblo salteño que alimenta un sueño que se cristaliza cada año un poco más.

Allí, swissinfo pudo indagar en el espíritu de este suizo que conjuga arte, vino y solidaridad...

swissinfo: - ¿Cuáles son sus sueños?

Donald Hess: - ¡Va a tener que tener mucho cuidado cuando me pregunta cuáles son mis sueños porque podría hablarle de ellos durante un día entero!

Aquí uno de mis sueños es hacer un gran Malbec. Y con ello, pensando que en la zona viven casi 400 personas y estamos comprometidos socialmente como parte de esta comunidad, queremos focalizar nuestros esfuerzos para que la gente pueda trabajar y mejorar su estilo de vida, cada año un poquito más.

Creo que ese es el sueño de todo hombre...

¿Y cómo es la vida de un hombre que tiene estos sueños?

Esa también esa una pregunta difícil para hacerle a un hombre viejo. Básicamente yo me jubilé, me retiré del Hess Group –para el cual había trabajado más de 45 años- y pasé la dirección de la Compañía a manos más jóvenes.

Ahora vivo seis meses en Argentina, trabajando en Colomé, y seis meses en Europa y América, coleccionando arte.

¿Cuál es la relación entre el vino y el arte?

Hay algunas similitudes, y la primera podría ser que aquella persona que produce vino, el hacedor de vinos, tiene que ser también un artista. Tiene que tomar sus propias decisiones y no descansar tanto sobre su equipo de trabajo.

Un artista también tiene que tomar sus propias decisiones cuando se encuentra frente a una pared, frente a una tela o un mármol.

El hacedor de vino tiene solamente una posibilidad en el año para hacer un buen vino, con lo cual existe mucha presión sobre él.

¿Y la relación entre un coleccionista de arte y un ‘coleccionista’ de vinos? ¿Dónde está en estas dos actividades el espíritu de Donald Hess?

- Pienso que ambos son coleccionistas muy serios y dedicados. Una vez que se es coleccionista, se es coleccionista para siempre.

Y mi consejo a los coleccionistas de vinos es que no solamente deben atesorarlos, ¡sino también beberlos!

¿Por qué Argentina? ¿Hay alguna similitud entre el paisaje de Colomé y el paisaje de Suiza?

Me gusta Argentina porque es Argentina y me gusta Suiza porque es Suiza. Todo el mundo dice que Bariloche es similar a Suiza y quizás esa sea la razón por la que nunca fui allí.

Me gusta la gente argentina, son muy cálidos y encantadores. Y me gusta este paisaje abierto y hermoso.

En Suiza es todo más pequeño, la ciudad es maravillosa, pero hay mucha gente, muchos autos, muchas casas...

¿Cómo se adapta un suizo, de precisión suiza, al ritmo de vida de un país como la Argentina, que no es justamente muy estricto?

He vivido en tantos lugares diferentes durante toda mi vida, que no puedo considerarme un típico suizo. Toda mi vida la he pasado, por lo menos 6 meses al año en Europa, fuera de Suiza. ¡No creo ser muy típico!

Me gusta tener nuevos desafíos y conocer gente distinta Trato de adaptarme a ellos y a veces ellos tienen que adaptarse a mí.

¿Qué ama más, las bodegas, el vino, el arte...?

¡Eso es como preguntarle a una madre de seis hijos a cuál de todos ama más! Realmente no se puede responder a eso. En mi caso, no puedo decir cuál de las cosas disfruto más, porque me gustan y las amo por diferentes razones.

Obviamente, cuando estoy aquí en Colomé, no pienso mucho en el arte y me dedico a disfrutar a la gente del lugar. Sí pienso en el vino y en este proyecto.

Y durante los otros seis meses, cuando estoy en Europa, me dedico a pensar y a disfrutar el arte.

swissinfo, Norma Domínguez, Buenos Aires

Contexto

Durante dos años buscaron en el Valle un lugar donde afincarse: midieron alturas, tomaron las temperaturas, evaluaron ofertas, se relacionaron con los lugareños y un día, conversando con un bodeguero de la zona, pudieron degustar un vino de la bodega Colomé.

En febrero de 2001 Donald Hess compró las Bodegas Colomé y en junio de ese año tomaron posesión del lugar.

Así comenzó la historia que llevó a Hess y su esposa a afincarse cada año durante seis meses en Colomé, el pueblo salteño que alimenta un sueño que se cristaliza cada año un poco más.

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