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Dos rostros suizos en Oaxaca

Thomas Bachmann y Therese Höchli, voluntarios de Peace Watch Suiza (PWS), de misión en Oaxaca.

(swissinfo.ch)

Thomas Bachmann y Therese Höchli, ambos de Zúrich, se encuentran en Oaxaca para reforzar el programa de acompañamiento de los derechos humanos que Peace Watch Suiza (PWS) desarrolla en esa entidad del sudeste mexicano.

Consagrada también a la prevención de conflictos, la ONG mantiene igualmente un proyecto en Chiapas, desde hace más de 10 años, amén de sus estrategias en Guatemala y Palestina.

"Desde hace dos años, aproximadamente, Peace Watch Suiza está presente de una u otra forma en Oaxaca. Y ahora intentamos visualizar un plan a más largo plazo", explica Thomas Bachmann, trabajador social, quien llegó hace cuatro meses a este estado.

Luego de una primera etapa de contactos con organismos locales de derechos humanos, "se transita la fase de realizar un diagnóstico para el futuro", señala.

"Estamos convencidos que no se puede instalar o ejecutar un proyecto de acompañamiento internacional sin conocer a fondo la situación concreta, cotidiana, de las comunidades, y sin conocer sus necesidades", enfatiza Bachmann, quien desde hace años participa en Suiza en el movimiento de solidaridad con Centroamérica, Palestina y México.

Explica que en estos últimos meses los principales intercambios han sido con organizaciones contrapartes de la ciudad de Oaxaca y que ahora inician las visitas al campo.

La visión regional aporta pero no condiciona, según PWS. Si bien la experiencia del organismo en el vecino Chiapas representa un importante capital acumulado, "las diferencias entre la realidad chiapaneca y la de Oaxaca son marcadas. No se puede reproducir mecánicamente un modelo que dio buenos resultados allá, en la dinámica oaxaqueña", enfatiza.

Creatividad innovadora

Therese Höchli, joven maestra de primaria que desde febrero pasado decidió cambiar el escenario de una sala de clases en Zürich por el trabajo de campo en esta región del México profundo, coincide con Bachmann.

"Todavía no llegamos a una conclusión definitiva sobre el perfil definitivo de trabajo, pero en el intercambio con las contrapartes oaxaqueñas se van clarificando los que serán los ejes esenciales", señala.

"La principal situación conflictiva está en la región rural, en las comunidades, que atraviesan muy complejas situaciones de vida y se encuentran casi totalmente desprotegidas y olvidadas", indica.

Y los problemas -subraya- están a la vista. Sean al nivel de la posesión de la tierra para el cultivo, la carencia de agua, la fragilidad en torno al suministro de la energía eléctrica o bien la gestión de los recursos municipales de los cuales deberían disponer las comunidades.

Hay situaciones explosivas. "Con el agravante de que si en el 2006, cuando se produjo la gran movilización social en Oaxaca y una terrible represión estatal, todos los ojos del mundo estaban aquí, ahora hay muy escasa presencia internacional", enfatiza.

Y de ahí la importancia de una presencia activa ahora y aquí, subrayan los dos voluntarios de Peace Watch. "No sólo hay que llegar cuando una realidad explota y está en llamas, sino que lo más importante es un trabajo de continuidad, un acompañamiento preventivo", acota Bachmann.

Presencia internacional

El diálogo de los dos voluntarios con swissinfo se enriquece con los minutos. Y las facetas de la entrega personal aparecen sin matices.

"Llegamos a Oaxaca con nuestros propios medios, vivimos de nuestros ahorros. El apoyo de PWS está en la formación, en ofrecernos un marco institucional colectivo e importantes contactos con contrapartes", acotan.

Un modelo que, sin embargo, deja ventanas abiertas. "No podré estar mucho más tiempo en estas condiciones como benévolo. Mi idea es regresar a Suiza y luego volver a Oaxaca para quedarme un tiempo más largo, pero con algún apoyo financiero que facilite mi tarea", explica Bachmann.

Si una doble certeza común se desprende en el diálogo con los dos voluntarios, es la convicción sobre el valor de una presencia solidaria y el acompañamiento con rostro humano a los sectores sociales más frágiles del tejido social oaxaqueño.

"Todo nos indica hasta ahora que la presencia de voluntarios, el acompañamiento internacional, podría dar más tranquilidad al trabajo cotidiano de las comunidades lejanas de los reflectores y de los medios de comunicación", expresa Therese Höchli.

"No podemos asegurarles una garantía del cien por ciento, pero sí creemos que es un aporte significativo. Todos los actores políticos, sociales y del Estado respetan esa presencia internacional. Somos ojos externos presentes en el lugar y con la posibilidad de informar rápidamente hacia afuera sobre posibles violaciones de derechos humanos", explica Bachmann.

Argumentos suficientes para ratificar, según ambos voluntarios, la pertinencia de este modelo de cooperación activa, de rostro humano, de presencia cotidiana.

Un mecanismo eficiente para respaldar y proteger a los más débiles "en una realidad compleja, donde la impunidad es uno de los males más profundos: hasta ahora ninguna de las violaciones graves de derechos humanos que se dieron en los sucesos de 2006 y 2007 han sido debidamente reparadas", concluye Bachamann.

swissinfo, Sergio Ferrari, Oaxaca

Contexto

En mayo de 2006 el gremio magisterial inició una huelga en el estado de Oaxaca para exigir mejoras salariales y laborales.

En ese contexto surgió, en junio del 2006, la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), una plataforma de decenas de movimientos sociales.

Entre sus acciones estuvo la ocupación, durante varias semanas, de la plaza principal y las calles aledañas al centro histórico oaxaqueño.

Las fuerzas de seguridad y el gobierno del estado desencadenaron una ola represiva sin precedentes.

Cifras de organismos de derechos humanos mencionan una veintena de manifestantes muertos, 500 presos (dos dirigentes sociales continúan detenidos) e incluso varios desaparecidos.

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Datos clave

Oaxaca ocupa el primer lugar del país en la mayoría de los indicadores de pobreza, tales como la falta de luz, drenaje, agua potable

Tan sólo en la capital del estado se estima que 45 mil personas carecen de esos servicios elementales.

Un 40% del total de los habitantes no conoce el agua entubada ni instalaciones sanitarias dignas.

Oaxaca es uno de los estados con menor acceso a los servicios de salud. El 72% del total de población no tiene derecho a estos servicios

El hogar oaxaqueño tipo está habitado por un promedio de siete personas. 39.5% de las viviendas posee piso de tierra y el 67.5% cuenta con techos elaborados con materiales ligeros, naturales y precarios.

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