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Carrera armamentista Armas nucleares: El “SÍ” pero “NO” de Berna

Misil hipersónico

Foto de un video proporcionado por la televisión rusa que muestra una simulación por computadora del misil hipersónico Avangard. El presidente ruso, Vladimir Putin, ha presentado tales armas nucleares, afirmando que están a años e incluso décadas por delante de los proyectos nucleares de otros países.

(Keystone)

Al explicar su rechazo a firmar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares de las Naciones Unidas, el Gobierno de Suiza evoca los riesgos que esa adhesión implicaría para su diplomacia de desarme y su política de seguridad, pero deja abierta la opción a una adhesión futura. Explicación de Marc Finaud, experto en desarme.

Con base en un estudioEnlace externo sobre el tema, Berna decidió renunciar por ahora a la firma del tratadoEnlace externo de la ONU negociado en 2017.

En un comunicadoEnlace externo, el Gobierno recuerda que, durante el proceso de negociaciones, Suiza había señalado un importante número de asuntos por aclarar y que una vez concluido el acuerdo se estimó necesario un estudio más profundo del mismo, así como de sus repercusiones.

Un grupo de trabajo interdepartamental, dirigido por el Ministerio de Exteriores (DFAE), se avocó al estudio y determinó que, “en el estado actual de las cosas, son más las razones para no adherir al tratado de prohibición de armas nucleares que las oportunidades que podrían derivarse de una adhesión potencial de Suiza”.

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Le 19h30 (RTS) du 15'08'18

Le 19h30 (RTS) du 15'08'18

Marc Finaud, especialista en asuntos de proliferación de armas en el Centro de Política de Seguridad (GCSPEnlace externo), con sede en Ginebra, aplaude la seriedad del enfoque: “El informe es muy detallado. Todos los aspectos del tratado son abordados, sean jurídicos, humanitarios, militares, políticos o económicos. Esto muestra un trabajo serio de análisis dentro de los diferentes departamentos [ministerios] de la administración federal”.

¿Una decisión bajo presión?

“Los argumentos económicos presentados sugieren que hay capitales suizos en algunas empresas que fabrican armas nucleares. Sin embargo, este tratado de prohibición engendró un movimiento que empujó a fondos de pensiones y a algunos bancos a retirar sus inversiones de compañías relacionadas con la fabricación de armas nucleares”.

Si bien muchos argumentos ya eran conocidos, Marc Finaud señala una novedad en la priorización de las relaciones de Suiza con la OTAN y sus países miembros.

El informe, en efecto, precisa lo siguiente: “Si, en caso extremo, Suiza tuviera que defenderse contra una agresión armada, muy probablemente cooperaría con otros Estados o alianzas, en particular con los Estados dotados del arma nuclear o sus aliados. En ese contexto, en virtud de todas sus obligaciones internacionales y a pesar de un marco jurídico muy estrecho, no se podría excluir que se apoyara sobre la disuasión nuclear. Al adherirse al tratado de prohibición, Suiza se privaría de la opción de colocarse explícitamente bajo un paraguas nuclear en el marco de este tipo de alianza”.

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ICAN Suisse

¿Cuál neutralidad?

Para Marc Finaud, “esto sugiere que ha habido presión de esos países sobre Berna, que por lo tanto prefiere alinearse con su posición. Pero decir explícitamente que la adhesión a un tal acuerdo impediría a Suiza renunciar a su neutralidad en caso de ser atacada debería conducir al menos a un debate público sobre la neutralidad de Suiza”.

Berna estima igualmente que la ausencia de potencias nucleares y de algunos de sus aliados del Tratado lo hace ineficaz. Un argumento engañoso, según Finaud: “Hasta ahora, Suiza ha firmado y ratificado todos los acuerdos de desarme. Sin embargo, ninguno de estos tratados ha sido ratificado por todos los Estados miembros de la ONU. No es porque algunos países se hayan opuesto a este tratado que pierde su razón de ser”.

El Gobierno evoca también la importancia estratégica de la disuasión nuclear para la paz mundial. Ahí, nuevamente, Finaud se muestra escéptico: “El argumento de la disuasión, defendido por países como Francia, procede de la convicción, como fue el caso con la Línea Maginot en 1939. Y es entonces que presenciamos una carrera por la modernización del arsenal nuclear”.

Para el experto, “es precisamente por esa razón que un gran número de países y organizaciones como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICREnlace externo) han abogado por el tratado, convencidos de que el concepto mismo de disuasión y la posesión de armas nucleares deben ser considerados como contrarios al derecho internacional. Mientras no haya prohibición, no habrá incentivo alguno para el desarme nuclear”.

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Peter Maurer


Traducido del francés por Marcela Águila Rubín

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