Una 'start-up' que rompe los códigos de la relojería suiza

Con su proyecto de alta relojería bautizado X41, la empresa emergente de Lausana Code41 recaudó 2 millones de francos en 72 horas a través de una plataforma de crowdfunding. Code41

Cada semana, o casi, aparece una nueva marca de relojes en las plataformas de financiación colectiva (crowdfunding). La mayoría de los proyectos fracasan, pero también hay historias de éxito como Code41, la empresa emergente de Lausana que ha seducido a los amantes de la relojería con una transparencia total sobre los costes y el origen de los componentes de sus productos.

Este contenido fue publicado el 18 diciembre 2019 - 11:00
Samuel Jaberg, Lausanne

En la portada de la edición de diciembre de PME Magazine, Claudio D’Amore posa junto con Jean-Claude Biver, director de la división de relojes de LVMH y figura emblemática de la relojería suiza. “1989-2019: el choque de generaciones”, titula la conocida revista económica mensual.

"No basta con tener una buena idea y un buen producto, también hay que hablar de él” 

Claudio D'Amore, fundador de Code41

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Cuando mostramos la revista, así como una impresionante pila de artículos sobre Code41 en la prensa francófona, Claudio D'Amore esboza una tenue sonrisa nerviosa. Muestra una sorprendente timidez que contrasta con la idea preconcebida de que se tiene de que los fundadores de las empresas son extrovertidos.

"Cuando comenzamos la aventura, en 2016, esperábamos que la gente nos siguiera en nuestro proyecto. Hoy en día, existe una verdadera locura por Code41 y eso, obviamente, nos hace muy felices ", se alegra discretamente Claudio D’Amore, quien nos recibe en sus nuevas y elegantes oficinas situadas a dos pasos de la estación de tren de Lausana.

Transparencia y diálogo

Hay un dato que ilustra con claridad el entusiasmo del que habla el director de Code41: en abril, cuando se lanzó su primer movimiento relojero llamado X41, la nueva empresa recaudó 1,7 millones de francos en solo 36 horas gracias a los pedidos por adelantado (y 2,8 millones de francos suizos durante los días que duró la campaña).

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Durante los últimos tres años, Code41 ha duplicado sus ingresos cada 12 meses y su facturación sumará 8 millones de francos en 2019. Una pequeña pero significativa hazaña en un sector tan competido como la relojería mecánica tradicional, que se enfrenta además a la nueva generación de los relojes conectados.

El éxito de Code41 se articula a partir de dos ideas simples que armonizan con los tiempos actuales, pero que se ven poco en la industria relojera tradicional, conocida por su conservadurismo y discreción: transparencia total sobre el origen y coste de sus componentes; y diálogo constante con su clientela, o comunidad como la llaman, para involucrarla en cada etapa de desarrollo de la marca.

El engañoso Swiss Made

Antiguo diseñador independiente (diseñó relojes para TAG Heuer, Parmigiani y Oris, entre otros), Claudio D'Amore explica que a menudo se sentía frustrado cuando intentaba comprender el origen de los algunos de los cientos de componentes que exige la fabricación de un reloj mecánico.

"Generalmente, las marcas registradas son totalmente opacas. Se protegen detrás del Swiss Made, cuando en realidad es un verdadero engaño para el consumidor”, dice el cuadragenario.

Para conseguir el sello Swiss Made, un reloj debe contener al menos 60% de valor suizo. Pero, a menudo, solo el movimiento, que es corazón de un reloj mecánico, se fabrica en suelo helvético y el resto de sus componentes (brazalete, caja, manecillas, esfera) se compran a proveedores asiáticos.

Sin tabú

Claudio D'Amore diseña sus relojes con un solo objetivo: ofrecer a su entusiasta comunidad de apasionados de los relojes la mejor relación posible "calidad-precio-magia", revelando el origen de los insumos y el costo exacto de cada componente más para la fabricación de sus cuidados relojes, tanto en la parte mecánica como en la estética.

Exalumno de la Escuela de Arte de Lausana (ECAL) no tiene empacho en romper algunos tabúes. La primera serie de relojes desarrollada por Code41, llamada Anomaly-01, tiene un movimiento mecánico automático japonés, una herejía ante los ojos de los ardientes defensores del Swiss Made (fabricado en Suiza).

El X41, considerado una pieza de alta relojería, funciona gracias a un movimiento desarrollado internamente y mecanizado en Ginebra, lo que le permitiría obtener fácilmente la codiciada etiqueta “fabricado en Suiza”. Sin embargo, Claudio D’Amore se ha negado con obstinación a tomar el sello y prefiere colocar sobre su reloj una sobria precisión que dice “mecánica suiza”.

El enfant terrible de la relojería

La transparencia, aliada a la venta directa a través de Internet, tienen una virtud: aligerar sustancialmente la factura de los clientes. El reloj X41 se vende a 5 500 francos suizos, es decir “tres o cuatro veces más barato” que un reloj mecánico suizo de la misma calidad comercializado por alguna gran marca helvética, dice Claudio D’Amore.

No sorprende pues que se haya calificado al emprendedor como “problemático” o como el enfant terrible de la relojería suiza. Una provocación que ha sido orquestada con sabiduría: el nombre de Code41 (código 41) hace un guiño velado al hecho de que el 41 es el prefijo telefónico internacional de Suiza, pero también es la referencia que aparece cuando existe un error en un sistema informático.

Claudio D'Amore en sus oficinas en Lausana, donde emplea a unas quince personas. swissinfo.ch

Para hacer llegar su mensaje, la nueva empresa no duda en practicar una agresiva estrategia de publicidad en las redes sociales. "No basta con tener una buena idea y un buen producto, también hay que hablar de él”, dice. Sin embargo, Claudio D’Amore asegura no invertir más de 100 francos en publicidad por cada reloj vendido.
Al apostar por la financiación colectiva, Claudio D'Amore puede reducir los riesgos empresariales y recaudar dinero sin recurrir a bancos o inversores externos. Si un proyecto no funciona, simplemente es abandonado. Algo que, no obstante, no ha sucedido hasta la fecha.

Comunidad femenina, prioritaria

En cada etapa, se consulta a la comunidad vinculada a la empresa, que tiene más de 200 000 miembros. Es parte del equipo y de la aventura.

Code41 recibe una retroalimentación y comentarios directos que le permite prescindir de estudios de mercado que suelen ser costosos y, a veces, innecesarios. "Frecuentemente es mucho más enriquecedor y me permite descartar muchas de las dudas que me asaltan cuando diseño un nuevo reloj", dice Claudio D’Amore.
Para su próximo proyecto, la empresa Vaud ha decidido apuntar específicamente a las mujeres: solo ellas podrán decidir los detalles más pequeños de la colección Day41, cuya preventa comienza en enero.

Las consultas en línea han traído muchas sorpresas que contradicen a los códigos tradicionales de la relojería femenina. “Nuestra comunidad ha elegido una colección bastante técnica, prefiriendo un movimiento mecánico parecido al cuarzo que generalmente se usa en los relojes de mujer. Sin este contacto directo, simplemente habríamos podido agregado nácar, rosa y mariposas a nuestras colecciones existentes, como lo hacen muchos otros diseñadores de relojes ", dice Claudio D’Amore.

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