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En Suiza cada vez se bebe menos

El año pasado, la venta de cerveza en Suiza bajó un 0,2%. Keystone/Angelika Warmuth

Los suizos beben menos, pero priman la calidad de lo que toman. La tendencia se mantiene y el año pasado la venta de cerveza bajó un 0,2%. También ha descendido el consumo de vino. Sin embargo, el número de pequeños bares sigue creciendo. Reflejo de una sociedad que prioriza la diferencia en detrimento de la cantidad.   

Este contenido fue publicado el 01 diciembre 2017 - 15:20
(RTS y agencias)

En el período 2016/2017 el consumo de cerveza en Suiza ha disminuido un 0,2% respecto al año anterior, según la Asociación Suiza de CervecerasEnlace externo. Así, en 2016 la población suiza consumió 54 litros de cerveza por habitante en lugar de los 54,5 litros del año anterior y se han bebido un total de 4,61 millones de hectolitros. La bajada del consumo de cerveza comenzó en la década de 1990, como muestra el siguiente gráfico. 

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El consumo especialmente bajo de 2005 se corresponde con la reducción de la tasa de alcohol permitido al volante, que aquel año pasó de 0,8 a 0,5 por mil. Según Marcel Kreber, director de la Asociación Suiza de Cerveceras, la nueva ley influyó de manera significativa, aunque por poco tiempo, ya que el consumo volvió a crecer al año siguiente.   

Para Marcel Kreber, el descenso en el consumo de cerveza –y de alcohol en general– está demostrado. Y explica que esta tendencia se debe a un cambio social. “Nuestra sociedad tiene más prisa, menos tiempo para compartir una cena con amigos y presta más atención a su salud. Además, hoy en día, el alcohol y el trabajo ya no van de la mano. En el pasado no era raro que la gente bebiera alcohol en el lugar de trabajo; las cervecerías, por ejemplo, servían cerveza en las obras”, explica Kreber.    

El consumo de vino tiene la misma tendencia que el de cerveza. La encuesta de 2017 de ‘Swiss WineEnlace externo’ muestra que el porcentaje de consumidores ha descendido: el 77% en la actualidad, frente al 81% en 2013. Según datos de la Oficina Federal de Agricultura, en 2016 se bebieron en Suiza 40 botellas por habitante o lo que es lo mismo: 253 millones de litros en total. Si se compara con el año anterior, el consumo ha bajado dos litros por persona y año. Un descenso del 3,8%, lo que supone 10 millones de litros menos. 

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Parece que los consumidores prefieren la diversidad y como consecuencia de ello las cervecerías artesanales siguen expandiéndose a lo largo y ancho del país. A finales de septiembre, la Administración Federal de Aduanas contabilizó 833 fabricantes de cerveza, frente a los 734 del año anterior. Suiza es el país del mundo con mayor densidad de empresas cerveceras, a pesar de que la mayor parte de la producción se concentra en una cincuentena de ellas. “En un mundo cada vez más globalizado, una parte de la gente prefiere productos locales con una identidad, una emoción”, dice Marcel Kreber.  

El aumento en la variedad de cervezas también influye en la manera de tomarlas. Los consumidores aprenden a degustar esta bebida igual que harían con un buen vino. Desde 2010, en Suiza existe la formación de sumiller de cerveza. Cyril Hubert ha seguido este curso.     

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