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La OMC busca relanzar los trabajos de la ronda de Doha

Luzius Wasescha, responsable de la misión permanente de Suiza ante la OMC.

Luzius Wasescha, responsable de la misión permanente de Suiza ante la OMC.

(Keystone)

La negociación comercial de la ronda de Doha vuelve a dar señales de vida después de que el G-20 descubriera una “ventana de oportunidad” para concluir en 2011. Entrevista con Luzius Wasescha, jefe de la delegación suiza ante la OMC.

Durante estos días, en las oficinas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Ginebra “pasa algo poco espectacular, pero importante”, afirma Luzius Wasescha.


“Estamos concentrados en los detalles para obtener todos los elementos necesarios para lograr nuevos textos, hacia marzo o abril, que permitan nuevas bases de negociación”.

swissinfo.ch: El G-20 considera que el 2011 es una “ventana de oportunidad”. ¿Por qué ahora?

Luzius Wasescha: La negociación ha consumido ya 10 años y comprende cuestiones que eran más importantes en aquel momento que ahora. Adicionalmente, para Estados Unidos, Brasil, India, China y la Unión Europea (UE), el 2011 es un año de calma en materia política. Esto es, no hay elecciones o ‘fechas límite’ de orden político que pudiesen demorar la negociación.


swissinfo.ch : Evoca usted que existen cuestiones que hoy son menos importantes que ayer. ¿Por ejemplo?
 
L.W. Por ejemplo, la sofisticación que vive la repartición internacional del trabajo y el automatismo al que se somete en el presente la producción industrial internacional han hecho que los derechos de aduana ya no jueguen el mismo rol en el presente. Hay ocasiones en las que pequeños montos exigen una gran burocracia; y otras en donde existen derechos de aduana elevados en la teoría, pero no se usan en la práctica, lo que puede cambiarse ya que debilita la seguridad jurídica de las empresas.

 

swissinfo.ch : ¿Significa que negociamos en el presente reglas para el mundo de ayer?

L.W. Digamos que damos pasos hacia la modernización del sistema multilateral; pero cada vez más expertos en doctrina jurídica estiman que es un paso modesto, y que de verdad urge concluir (Doha) para ocuparnos de temas que son mucho más relevantes para el mundo en el presente.

Por ejemplo, inversiones o temas de competencia en dominios como la energía, el acceso a materias primas o restricciones a la exportación.

Y también trabajar en el seno de la OMC en asuntos como el desarrollo sostenible dentro del comercio internacional, con las implicaciones económicas, sociales y de desarrollo que incluye. Pero antes de ser capaces de atender eso, hay que terminar la negociación que ya está en curso.
 
swissinfo.ch: ¿Cuáles son las probabilidades reales de concluir la ronda de Doha este año?

L.W. Si existiera voluntad política real en los grandes países, como EEUU, China, Brasil o India, existe una posibilidad real. Y creemos que hay voluntad, pero ésta debe hacerse patente también en la negociación de los detalles. Ésta es la gran prueba que enfrentamos en el presente. Los avances que consigamos los tendremos mucho más claros dentro de un par de meses.

 

swissinfo.ch : ¿Cuáles serían las consecuencias de un nuevo fracaso?

L.W. En el plano institucional, aceptar que fuimos incapaces de concluir con éxito esta negociación, aunque el sistema (que enlaza al comercio internacional) ha probado que funciona. En el plan psicológico, es un claro revés, porque esto significa que será cada vez más difícil en el futuro traer a la mesa a los grandes actores del comercio internacional, como EEUU, para sostener negociaciones multilaterales.


swissinfo.ch : La agricultura es casi el único tema que ha avanzado. ¿Cuáles son, a su juicio, los logros concretos obtenidos?

L.W. La negociación relativa a las subvenciones para exportaciones está concluida. No obstante, queda una pregunta abierta: la fecha para la eliminación de dichas subvenciones. En Hong Kong acordamos, hace cinco años, que el 2013 sería el año límite. Suiza considera que esa fecha debe revisarse.

 
Por otra parte, está la negociación de los apoyos internos, o subvenciones nacionales, cuya negociación también está concluida, salvo en un sector que atañe exclusivamente a Estados Unidos. En la negociación de la reducción de derechos de aduana quedan aún algunas preguntas abiertas, particularmente sensibles para Suiza, como fijar, o no, límites superiores a las tarifas.


Es decir, mientras ciertos expedientes avanzan, otros están bloqueados –concretamente asuntos medioambientales- por miembros que son demasiado ambiciosos en materia de agricultura. Es evidente que no es posible concluir una negociación si no hay un acercamiento de posiciones entre las partes.


swissinfo.ch: Podemos identificar uno o varios expedientes concretos de temas que bloquean la negociación?

L.W. No. Pero lo que tendría que suceder pronto, y probablemente sobre la base de un nuevo texto de negociación, es un intercambio de concesiones con una visión mucho más global de la negociación.

Por el momento, hemos progresado de forma lenta pero segura y de forma vertical. Es decir, tema por tema, en paralelo, sin enlazar los diferentes asuntos. Posteriormente habrá que poner todos los textos sobre la mesa, realizar la negociación fina y con ello un intercambio de concesiones más transversal.

 

swissinfo.ch: En la enciclopedia en línea Wikipedia, se puede leer que la Ronda de Doha concluyó con un fracaso en 2006. ¿No es un problema en términos de comunicación que la opinión pública no tenga clara la evolución de los trabajos de la OMC?

L.W. Las negociaciones de la OMC atraen la atención general cuando los ministros se reúnen. No obstante, el grueso de las negociaciones de realizan en Ginebra a través de los grupos de trabajo asignados por los gobiernos y de los expertos técnicos.

Y como no ha existido una verdadera negociación ministerial después del verano de 2008, la percepción es de fracaso. Pero como dice Pascal Lamy (director general de la OMC), hasta este momento nadie ha retirado el pie del pedal; por lo tanto, la máquina sigue funcionando.

Efectos esperados

Si la ronda de Doha concluye, “habrá un efecto de relanzamiento económico internacional ya que desaparecerían todos los obstáculos -tarifarios y no tarifarios- que hoy frenan al comercio internacional”, estima Luzius Wasescha.

“Adicionalmente, se consolidarían los instrumentos actuales del comercio. Y la crisis iniciada en 2008 evidenció que el sistema (de comercio internacional) es capaz de resistir embates”.

Y finalmente, permitirá nuevos tentativas para reducir las medidas de proteccionismo que se introdujeron durante la crisis”.

Tres efectos que, a cambio, no exigen ningún esfuerzo desmesurado por parte de los gobiernos.

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Datos clave

Fundada en 1995 en sustitución del GATT y reagrupando a 153 países miembros, la Organización Mundial del Comercio (OMC) regula la relación comercial entre Estados, y es el pilar legal e institucional del sistema comercial multilateral vigente.

Con sólo el 2% del comercio mundial -pero generando en el extranjero uno de cada dos francos suizos de su riqueza anual-, Suiza considera vital la existencia de reglas internacionales de comercio a las cuales puedan apegarse los países porque dotan de seguridad jurídica.

La OMC es, ante todo, un foro en el que pueden evolucionar los acuerdos ya existentes y negociarse nuevos pactos en materia de derecho internacional del comercio.

Lanzada en 2011, la ronda de Doha contempla una veintena de temas entre los que se encuentran agricultura, bienes industriales, servicios, fortalecimiento de las reglas de la OMC, comercio, medioambiente y protección intelectual.

Con una posición defensiva en el tema agrícola, Suiza milita a cambio por una liberalización de servicios y una reducción de los aranceles para productos industriales.

Un encuentro informal entre ministros de comercio tendrá lugar nuevamente (el sábado 29 de enero) durante la celebración del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.

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(Traducción: Andrea Ornelas), swissinfo.ch


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