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Mientras la agonía de Sudán se agrava, crece la atención sobre los Emiratos Árabes Unidos y el comercio de oro 

Sudán
En Darfur, familias desplazadas de El Fasher se encuentran en un campo de refugiados luego de los combates entre la RFS de Tawila y las fuerzas gubernamentales en octubre del 2025. Keystone / Norwegian Refugee Council

Las masacres de El Fasher vuelven a centrar la atención internacional en la guerra de Sudán. Por otro lado, una oenegé suiza ha alertado sobre el auge que está experimentando el oro comercializado por los Emiratos Árabes Unidos (EAU), que sería una de las principales fuentes de financiación del conflicto. 

La «tragedia que está teniendo lugar en El Fasher (al oeste sudanés) no es una sorpresa… es producto de la falta de acción de la comunidad internacional», sentenció Hassan Hamid, embajador de Sudán ante la Oficina de las Naciones Unidas, durante un encuentro con la prensa sostenido en Ginebra. Añadió que «el silencio internacional es el que ha consentido este genocidio».

En Sudán, la guerra estalló en abril del 2023 debido a la lucha de poder que existe entre el ejército sudanés y la milicia paramilitar conocida como Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Las RSF, que tienen su origen en las milicias yanyauid de Darfur, son las responsables del genocidio que tuvo lugar contra la población civil de Darfur hace dos décadas tras obtener apoyo extranjero y armas poderosas. El conflicto actual ha provocado la muerte de decenas de miles de personas, ha supuesto el desplazamiento de alrededor de 14 millones de habitantes y ha sumido a algunas regiones del país en una profunda hambruna.

La más reciente batalla en Darfur ha escrito uno de los capítulos más sangrientos de esta guerra. Recientemente, las RSF tomaron por asalto El-Fasher, que era el último bastión del ejército sudanés en la región, luego de semanas de enfrentamientos y tal número de matanzas que incluso las imágenes satelitales percibidas desde el espacio reflejaban calles visiblemente enrojecidas. Las agrupaciones de derechos humanos han alertado sobre estas masacres étnicas y hambrunas que hacen eco de las atrocidades que ha vivido Darfur en el pasado. 

Desde Ginebra, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que hay más de 460 personas -y numerosas familias- afectadas durante un ataque dirigido a un hospital el pasado 28 de octubre. Asimismo, una clínica de maternidad fue atacada en cinco ocasiones el mismo mes.

«Ninguna persona enferma o alguno de sus familiares tendrían que temer por su vida cuando va en busca de atención médica, y las personas que trabajan en el sector sanitario tampoco tendrían que arriesgarse a sufrir lesiones o a morir por estar salvando otras vidas», dijo a la prensa Teresa Zakaria, directora de operaciones humanitarias de la OMS, el 31 de octubre.

El oro ensangrentado de los EAU

Al tiempo que la guerra en Sudán sigue su curso, el oro que produce brilla en los mercados internacionales. La oenegé bernesa Swissaid ha advertido que el comercio manchado de sangre sigue observando beneficios y tiene clientes, especialmente a través de los Emiratos Árabes Unidos, un floreciente polo comercializador de oro que sería una fuente de financiación de las RSF.

El embajador sudanés Hamid aseguró que «el proveedor de armas de las Fuerzas de Apoyo Rápido es bien conocido. Desgraciadamente se trata de los EAU».

Pero la intervención de los EAU en la guerra sudanesa es opaca y de una gran complejidad. Abu Dabi posee fuertes lazos económicos con el gobierno militar de Sudán. Sin embargo, el ejército sudanés acusa a los EAU de apoyar secretamente a las fuerzas RSF a las que combate, acusadas por Estados Unidos y las Naciones Unidas de estar cometiendo crímenes de guerra. 

La información oficial del banco central de Sudán refiere que alrededor del 90% de las exportaciones de oro de este país se dirigieron a los EAU durante el primer semestre del 2025, lo que evidencia la gran influencia económica que tienen los EAU sobre el país en guerra. Al respecto, una reciente investigación del Sudan War MonitorEnlace externo reveló nexos entre empresas basadas en Dubái y el lavado de oro ilícito que existe en Sudán, que sería fuente de financiación de las RSF.

El mercado del oro de Dubái es uno de los más grandes del mundo y ha facilitado el tránsito de flujos financieros ilícitos, lo que llevó a los EAU a ser incluidos en la «lista gris» del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) entre 2022 y 2024. GAFI, organización a cargo de supervisar los esfuerzos internacionales para evitar el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, ha denunciado la frágil supervisión que hay en el comercio del oro y la existencia de zonas francas especialmente vulnerables. Los EAU lograron, no obstante, ser eliminados después de la «lista gris» tras introducir regulaciones alineadas con las reglas de la OCDE que prohíben la importación de oro proveniente de zonas de conflicto.

Citando como fuente las estadísticas de la Comtrade de la ONU, Swissaid refiere que los EAU importaron un total de 29 toneladas de oro directamente desde Sudán en 2024, una cifra superior a las 17 toneladas del año previo. Además de significativos volúmenes que llegaron también a través de Egipto  (27 toneladas), Chad  (18 toneladas) y Libia (9 toneladas). Estos flujos muestran, dice Swissaid, el papel central que juegan los EAU en la financiación de la guerra sudanesa.

«Se trata de oro de conflicto», dice Marc Ummel, jefe del área de materias primas de Swissaid. «Sin importar si proviene de las RSF o de las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF). Está claro que están financiando el conflicto a través del comercio de oro, aunque hay otros elementos, el oro es la materia clave en Sudán».

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Desde que el petróleo colapsó en la década de 2010, las élites políticas y militares de Sudán erigieron una economía de guerra basada en el oro que repartió las minas y rutas de contrabando existentes entre los ejércitos rivales. La comunidad de especialistas de la ONU ha advertido desde hace mucho que el oro es una fuente de ingresos vital para los dos bandos. La ONU, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) han sancionado a las redes económicas tejidas en torno al conflicto. «El comercio de oro, que mueve miles de millones de dólares, sustenta y moldea el conflicto que vive Sudán», denunció un informe presentado en marzo pasado por especialistas londinenses de la Chatham House.

Swissaid asegura que sus hallazgos más recientes, consignados en su Informe sobre el oro africano publicado en mayo del 2025, concluyen que «los Emiratos Árabes Unidos son el principal destino del oro sudanés de contrabando». La oenegé refiere también que las estadísticas de los EAU correspondientes al 2024 estuvieron disponibles en la plataforma Comtrade de la ONU durante muy poco tiempo antes de ser eliminadas.

Para este reportaje, Swissinfo contactó a los EAU y a la Comtrade para conocer sus razones y comentarios. La Comtrade afirmó que «los datos se están verificando por segunda vez porque había anomalías en las cifras del 2024». La realidad es que los EAU deberán someterse a una nueva revisión del GAFI en 2026,  pero hasta ahora han rechazado firmemente en público cualquier posibilidad de que sean proveedores de armas o que apoyen militarmente a las partes beligerantes sudanesas.

Sanciones suizas y el riesgo de las lagunas jurídicas

Swissaid afirma que también Suiza «está directamente implicada» en el «comercio problemático» de Sudán, ya que es un país que importa oro de los EAU a pesar de que su origen no es transparente. Suiza importó un total de 316 toneladas de oro entre enero y septiembre del 2025, mercancía con un valor de 27.000 millones de francos suizos. Es más del doble de la media anual que se reportaba desde el 2015.

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«Cuando se observa el incremento que ha experimentado el oro importado por Suiza a los EAU es realmente inquietante. Claramente, hay una laguna jurídica en la instrumentación de las sanciones. El riesgo existente es que este oro importado esté violando las sanciones vigentes contra Sudán y las autoridades helvéticas deberían investigar más al respecto», dice Ummel a Swissinfo.

En teoría, Suiza ha modernizado su marco de sanciones contra Sudán para integrar las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y reforzar la supervisión de los flujos financieros y de los fondos relacionados con las armas.

La Secretaría de Estado para Asuntos Económicos (SECO) afirma que todas las personas o empresas importadoras de oro basadas en Suiza están obligadas a respetar la ley y deben tomar medidas de diligencia debida cuando su fuente de abastecimiento está en zonas de conflicto o de alto riesgo. Eso garantiza que las cadenas de suministro no estén financiando ningún conflicto armado.

Sin embargo, la SECO «no está en capacidad de garantizar con certeza el origen del oro que Suiza importa».

Sudán
Un trabajador de la industria del oro usa un soplete para retirar los residuos de mercurio del oro en Atbara, Sudán. Giles Clarke / Getty Images

¿Habrá más transparencia en 2026?

La dinámica de los reportes que Suiza presenta sobre los metales que transitan y se procesan en su territorio está por transformarse.

En 2026, la Asociación Suiza de Metales Preciosos (ASMP) tiene previsto incorporar un registro público que transparentará más información sobre el origen de los metales que Suiza recibe y procesa.

Pero Ummel advierte que es una medida que tendrá un impacto limitado ya que Valcambi, una de las refinerías suizas que abastecen a los EAU, decidió abandonar la asociación, así que las operaciones que realiza no se verán reflejadas en este nuevo registro.

Al respecto, Simone Knobloch, directora operativa de Valcambi, refiere que la refinería «trabaja desde hace décadas con procedimientos de abastecimiento basados en criterios responsables» para evitar que ingrese a su cadena de suministro de oro legítimo una parte de origen dudoso. Este criterio incluye también a los metales provenientes de los Emiratos Árabes Unidos. Añade que Valcambi solo trabaja con dos refinerías de los EAU que en ambos casos han sido debidamente aprobadas, son verificadas anualmente y rastreadas a través de «una solución que permite almacenar en un software especial toda la información de los subcontratistas, que resguarda en una cadena de bloques que congela los datos de los envíos que recibidos de estas refinerías avaladas».

De forma independiente al registro de la ASMP, todas las refinerías suizas relevantes -incluidas Metalor y Valcambi- son integrantes de la London Bullion Market Association (LBMA), que les exige cumplir con reglas de diligencia debida fijadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Sin embargo, pese a la existencia de estos «candados» que buscan incentivar la transparencia, Swissaid advierte que persisten lagunas en la trazabilidad, las medidas de diligencia debida y la transparencia. De hecho, la propia Comisión Europea (UE) ha manifestado sus preocupaciones sobre la diligencia debida de los estándares que se utilizan en el mercado del oro.

Texto original editado por Virginie Mangin. Adaptado del inglés por Andrea Ornelas y Carla Wolff.

Recopilación de imágenes por Vera Leysinger.

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