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Suiza defiende su cuota de poder en el FMI

Keystone

La asamblea de Estambul reformó al gemelo de Bretton Woods: conserva su misión de supervisor del sistema financiero y accede a fondos frescos, pero se vuelve 'brazo ejecutor' de las decisiones del G-20.

Este contenido fue publicado el 06 octubre 2009 - 14:41

Suiza apoya los cambios, incluido uno que instruye al FMI a otorgar más voz a países emergentes como China dentro del Fondo. Pero la delegación suiza, inconforme con la idea de ser relegada, pide "pragmatismo" a la hora de decidir.

Toda Asamblea Anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial incluye un listado infinito de temas pendientes y de debates que derivarán, con probabilidad matemática, en un puñado de compromisos técnicos que tomará lustros materializar.

La crisis también cambió inercias y burocracias. El mundo actúa a contrarreloj.

La más reciente asamblea del FMI y el Banco Mundial, iniciada en Estambul el pasado viernes (02.10), concluirá este miércoles (07.10) con múltiples acuerdos.

Como cada año, Suiza asistió representada por el ministro de Finanzas, Hans-Rudolf Merz, y el banquero central, Jean-Pierre Roth, quienes dan voz a los intereses del llamado 'Helvetistán', grupo en el que además de Suiza participan Polonia, Serbia, Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán, Azerbaiyán y Kirguizistán.

En general, Suiza apoya el cambio que vive el FMI, pero se apresta a defender sus intereses.

Respiro a los países pobres

Tras un largo debate, los países desarrollados del FMI decidieron avalar una propuesta para exentar a las naciones más pobres del pago de intereses de sus deudas con el FMI hasta finales de 2011. Una medida que tendrá que ser negociado país por país, pero que en principio beneficiaría a naciones como Honduras, Bolivia, Uganda, Ghana o Mozambique.

Durante su participación, Suiza apoyó también la propuesta de liberar nuevos fondos hasta por 18.000 millones de francos suizos para países en desarrollo (50% de los mismos se desembolsarían durante los próximos dos años).

Este martes, Francia y Reino Unido anunciaron nuevas aportaciones por el equivalente a 2.250 millones de francos suizos cada uno, para ayudar a los países menos favorecidos a salir de la crisis.

Por su parte, España había anunciado (05.10) una iniciativa semejante y aportaciones por 4.500 millones de francos suizos para el FMI. Los Países Bajos hicieron lo propio con una inyección de 8.000 millones de francos.

Y los compromisos de esta índole seguirán desgranándose por parte de los países industrializados durante las próximas semanas.

Suiza en Estambul

Suiza es miembro del Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI), el primer foro importante al interior de la asamblea en el que Suiza tomó parte el pasado fin de semana.

El domingo (04.10), Hans-Rudolf Merz se dijo satisfecho del "trabajo constructivo" que realiza el FMI. Reconoció que la modificación de la repartición de los derechos de voto a favor de países emergentes (que el FMI quedó instruido a realizar antes de enero de 2011) es muy positiva.

No obstante, aunque no abordó directamente el tema, dejó entrever que Suiza tiene perfectamente claro que en el seno del FMI y el Banco Mundial se baraja que serán su país, Bélgica, Reino Unido y Francia los que mayores riesgos corran de perder voz y voto a favor de naciones como China, Brasil, México o Rusia.

El G-20 propuso en septiembre pasado redistribuir entre el 5 y 7% de las cuotas de poder del FMI a favor de economías emergentes.

Merz pidió pues al FMI "una reforma pragmática", que considere con objetividad el peso que cada país tiene en las aportaciones al fondo.

Suiza y Helvetistán tienen el 2,8% de los derechos de voto del organismo (1,4% Suiza y 1,4% el resto de los países del grupo), una cuota que no están dispuestos a perder, sobre todo porque Suiza ha sido siempre un país acreedor, no deudor de este organismo.

Mejora la macroeconomía

También en el marco de la asamblea, la edición del 'World Economic Outlook' (WEO) correspondiente al otoño del 2009, dibuja una perspectiva favorable para Suiza.

Las previsiones del FMI coinciden con las del Grupo de Expertos en Economía de Seco: la economía helvética logrará crecer un 0,5% en 2010, con lo que la recesión terminará este 2009.

Sin embargo, destacan que este año Suiza se enfrentará a la deflación, es decir, a una caída promedio de los precios del 0,5% con respecto al nivel que tenían en diciembre de 2008.

Un fenómeno que preocupa a los economistas porque puede provocar recesiones pronunciadas en la economía, como sucedió en su momento con Japón.

El FMI aclara que Suiza tiene a su favor el hecho de que las exportaciones se reactivarán, lo que mantendrá a su economía sólida y a flote.

Pero subraya que le preocupa la evolución del desempleo, que en 2010 alcanzará una tasa del 4,5%, casi el doble del que se registró en 2008.

Andrea Ornelas, swissinfo.ch

GEMELOS DE BRETTON WOODS

Tras la II Guerra Mundial ambas entidades se erigieron como arquitectos de un naciente sistema financiero internacional.

El FMI tiene como misión promover la estabilidad del sistema financiero internacional. El Banco Mundial, la de financiar el crecimiento y un desarrollo más justo a escala mundial.

Ni el FMI ni el BM supo anticiparse a crisis como la de México, Brasil, Tailandia, Argentina o recientemente, Estados Unidos y Europa.

De ahí que el G-20, que aglutina a potencias industrializadas y países emergentes, haya tomado las riendas del cambio.

El FMI y el BM seguirán siendo poderosos porque su presupuesto conjunto supera 1,21 billones de francos suizos, pero las decisiones relevantes dejarán de tomarse en su seno.

Desde su creación hace más de seis décadas, el director gerente del FMI ha sido siempre de origen europeo y el presidente del Banco Mundial, un estadounidense. En Estambul se llegó a un acuerdo que podría democratizar la elección de dichos cargos.

Suiza es miembro activo del FMI desde 1992. Actualmente participa en tres grupos de trabajo: Comité Monetario Financiero Internacional, Comité de Desarrollo y G-10.

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¿SUIZA AL G-20?

El director gerente del FMI, el francés Dominique Strauss-Kahn, dejó entrever el pasado domingo (04.10) en Estambul la conveniencia de que Suiza forme parte del G-20, la agrupación de potencias económicas desarrolladas y emergentes que ha tomado el liderazgo en la reconstrucción del sistema financiero mundial.

La prensa le preguntó si hacía sentido que Argentina formara parte de este grupo mientras Suiza, cuyo sistema financiero es mucho más poderoso, estaba fuera. Strauss-Kahn respondió:

"No emitiré ningún comentario que enemiste a Argentina con Suiza, sólo diré que es verdad que los miembros del G-20 no han sido elegidos de una forma científica".

Por ello, hace poco sentido pensar en tomar decisiones relevantes con respecto a la estabilidad financiera internacional sin tomar en cuenta a Suiza.

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FMI: Suiza

El FMI envío una misión supervisora a Suiza en marzo de 2009. Sus conclusiones:

La macroeconomía es sólida y el consumo interno también. Las exportaciones y el empleo han tomado lo peor del impacto de la crisis.

El sector financiero suizo supo reformarse a tiempo y eso le redituará en solidez.

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