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El orgullo de ser suizo en el extranjero

Maya Narini Hennard, presidenta del Club Suizo de Paris: mi aporte es cultural. Stefano Iori/ASO

Los suizos del extranjero cuando se trata de identificarse con la patria de origen lo hacen esencialmente a partir de sus valores fundamentales. Se sienten orgullosos de sus raíces helvéticas.

Este contenido fue publicado el 27 agosto 2004 - 09:01

Pero reconocen que en sus patrias de adopción, prima ante todo la aceptación de sus leyes y la búsqueda de integración en la sociedad.

El presidente del Club Suizo de Montevideo y de la Cámara de Comercio Suiza-Uruguaya, Diego Bötshi, que participó en el 82° Congreso de los Suizos del extranjeros de Winterthur habla de la ambilencia de ser doble nacional.

“Yo siempre digo lo mismo, en Suiza soy un verdadero latinoamericano en Buenos Aires y en Montevideo, me siento más suizo, soy un suizo perdido”.

“He recogido el mito que me ha sembrado mi padre y si bien reconozco que me gusta mucho vivir en Sudamérica y posiblemente me quedo allá para siempre, debo reconocer que tengo muchísimo de Suiza”, agrega.

Admiración por Suiza

En Uruguay, los uruguayos nos llamaban la Suiza de Sudamérica, lo que hace a uno sentirse realemente muy confortado. Hay que ver nada más, cuando uno dice que es suizo y cómo nos miran, con ojos casi admirativos. Buscan en nosotros lo bueno que se puede aprender”, subraya Böstchi.

swissinfo: ¿Y entonces cuál es su aporte como suizo?

“Creo tener los pies sobre la tierra. No soy de los suizos que están en el extranjero que dicen que todo en Suiza es perfecto. Soy como muchos suizos que protestan por todo. Pero reconozco que la historia les ha hecho aprender mucho y eso es lo que yo trato de transmitir realmente a los jóvenes uruguayos”.

No se puede copiar nunca la experiencia de un país ni trasladarla a otro. Pero hay que aprender algo de la historia, eso es importante y yo trato de aportar mi grantito de arena en esa parte”, concluye Diego Bötschi.

El aporte cultural

“Ser suiza en el extranjero quiere decir que yo aporto una parte de mi país, con mi mentalidad y por otro lado yo busco integrarme a la vida francesa y hacer un compromiso entre las dos partes que llevo en mi”, sostiene Maya Neririni Hannard, presidente del Club Suizo de París.

Esta soprano que vivió muchos en Barcelona está convencida que un suizo en el extranjero también puede aportar mucho en el ámbito cultural. “Ese es el objetivo de nuestro Club recientemente creado, explica.

¿Qué significa ser suizo en el extranjero?

Es una pregunta muy difícil de contestar porque cada uno lo ve diferente”, responde Hermann Meyer, delegado de las sociedades suizas de Venezuela y Colombia presente también en el Congreso de Winterthur.

“Pero yo diría, que ser suizo es llevar los valores que hemos aprendido, que nos han enseñado aquí y aplicarlos en otros países, siempre también respetando la forma de pensar y de actuar del país en el cual uno vive y se desenvuelve”, explica Meyer.

“Yo nunca he perdido mi forma de pensar y de ser, no he perdido los valores. Con el tiempo uno va evolucionando en la forma de pensar y uno tiene que cambiar y hay que adaptarse al país donde se vive, pero siempre algo queda de sus orígenes”, dice con orgullo este suizo casado con una española y con hijos nacidos en Chile.

Orgullo y seguridad

Para Roque Carlos Oggier, presidente de la Federación de Sociedades Suizas de Argentina, integrada por 27 asociaciones y clubes en todo el país, “ser suizo en el extranjero es un orgullo íntimo.”

“Ser suizo en el extranjero, significa representar a Suiza y es algo que uno lo lleva muy adentro y eso nos hace sentirnos orgullosos”, dice.

Por su parte, Stephan Kuster, asistente en la catédra de Ciencias Políticas de la Universidad de Friburgo, de padres suizos, pero nacido en Colombia, estima que ser suizo en el extranjero es una garantía de seguridad.

“Uno sabe que puede contar el servicio diplomático de su país, que en caso de apuros recibirá asistencia, en el extranjero un suizo se siente protegido. Y sis las cosas van mal, uno regresa al país, donde puede beneficiar de las estructuras de acogida, que no existen en otras partes,” agrega.

Este joven polítologo admite también, que un suizo en el extranjero tiene siempre su corazón dividido en dos patrias: la de sus orígenes, y la del país de adopción. Quizás el signo que distingue a toda diáspora: la ambivalencia cultural.

(Este reportaje sigue en más sobre el tema)

swissinfo, Alberto Dufey

Datos clave

El orgullo de los suizos del extranjero es ser los portadores de los valores fundamentales de Suiza.

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Contexto

Un suizo en el extranjero tiene su corazón dividido en dos patrias: la de sus orígenes, y la del país de adopción.

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