Vida alpina

El renacimiento de los pueblos de montaña

Desde hace años los pueblos de montaña se despueblan. Un fenómeno que se observa en Suiza y el resto de Europa. Las escuelas tienen que cerrar por falta de alumnos, y los inmuebles de viviendas se convierten en residencias secundarias. 

Este contenido fue publicado el 30 enero 2020 - 00:00
Corinna Staffe (ilustración)

Pero esto podría cambiar. Gracias a la digitalización, cada vez más gente se anima a volver al campo, donde la calidad de vida es más alta y el coste de vida, más bajo. Y la pandemia de coronavirus ha demostrado que muchos trabajos de oficina se pueden hacer desde casa.

"Desde hace 30 años, los investigadores predicen la introducción generalizada del teletrabajo, entre otras cosas, porque ofrece soluciones a algunos de los problemas relacionados con la movilidad", declaraba Vincent Kaufmann, profesor de Sociología Urbana y Análisis de la Movilidad en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en una entrevista con swissinfo.ch sobre la pandemia. "Ahora tanto los empleados, como las empresas y los servicios públicos se están dando cuenta de que puede funcionar." 

Las encuestas muestran que la popularidad del teletrabajo ha aumentado enormemente. Antes de la pandemia, entrevistamos a algunas personas que dejaron atrás la vida en la ciudad y optaron por vivir en el campo. 

“Lejos del ajetreo de la ciudad, donde quedas para almorzar y de repente te dan las dos y media, aquí te puedes concentrar mejor en el trabajo”, agrega Reto Caduff, realizador de documentales, que vive en un caserío ubicado en una alta meseta sobre el lago Walen. 

“Al principio solo obteníamos la mitad de lo que ganábamos en Basilea y, a pesar de eso, después de deducir los gastos, nos quedaba prácticamente lo mismo”, señala en un reportaje de swissinfo.ch Martin Hoch, un periodista que ahora vive en Laax, en el cantón de los Grisones. 

Gracias a Internet, Hoch y Caduff pueden ejercer su actividad profesional desde la montaña. 

Estos nuevos residentes son un soplo de aire fresco para los pueblos remotos. Y es que muchos de ellos están altamente cualificados, se ganan bien la vida y quieren integrarse en las pequeñas comunidades de los pueblos. 

Los pueblos remotos buscan formas para atraer a gente como Martin Hoch y Reto Caduff. 

Los municipios ofrecen tasas de imposición atractivas, abonos subvencionados para la energía y el transporte, subsidios para los seguros y descuentos en las tiendas locales. El año pasado, el municipio de Gambarogno, en el Tesino, fue noticia cuando puso a la venta casas rústicas de piedra por un valor simbólico de 1 franco, con el objetivo de dar vida al núcleo de Monti Sciaga. 

La localidad valesana de Albinen ha prometido compensar con 25 000 francos por adulto y 10 000 por niño a los nuevos residentes. Lógicamente, con algunas condiciones: cada familia tendrá que invertir como mínimo 200 000 francos en el lugar y vivir en él al menos diez años. 

Otros pueblos intentan atraer a empresas. Gracias a los bajos precios de la electricidad, Gondo, también en el Valais, ha conseguido traer al centro de cálculo de una empresa informática y ha puesto a su disposición las cámaras frigoríficas en la antigua instalación de protección civil del pueblo. 

¿Quiere saber más sobre la vida en los Alpes? Entonces le recomendamos leer y abonarse a Life in the Alps, la newsletter en inglés de nuestro compañero Dale Bechtel consagrada a redescubrir la vida en la montaña. 

De nuestros archivos: Galería de fotos Vida alpina  

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo