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El reto de un turismo durable en beneficio de todos

Dina Bauer, de 'Viajar Diferente' y Mark Schmid, del Grupo de 'Turismo y Desarrollo' swissinfo.ch

La actividad turística en el mundo parece escapar a todas las crisis. Su crecimiento permanente, sin embargo, abre interrogantes de fondo. También para Latinoamérica.

Este contenido fue publicado el 01 octubre 2007 - 14:39

¿Cómo lograr que la industria del turismo no atente contra el equilibrio ecológico y la biodiversidad planetaria? ¿Es posible imaginar formas alternativas de esparcimiento?

Interrogantes torales debatidos durante una conferencia organizada el último miércoles de septiembre en Berna por la Asociación Latinoamérica-Suiza (ALAS).

En la cita se analizó un sector cuyos beneficios a escala mundial no dejan de "explotarse" cotidianamente. Entre 1950 y 2005 esta actividad mantuvo un ritmo casi inigualado de crecimiento de 6.5% anual.

En algunos países latinoamericanos, como Bolivia, el turismo juega un papel decisivo. Constituye ya la tercera actividad económica en cuanto a la captación de divisas, sólo por detrás del gas y la soya.

Turismo para el desarrollo

Las imágenes sobran y hablan por sí mismas. Grandes complejos hoteleros en medio de playas perdidas. Jóvenes e incluso niños del sur dedicados a la prostitución como consecuencia del impacto de los aluviones de extranjeros.

Las dos caras de la moneda. Motor de la economía en numerosos países, con consecuencias incalculables en los ámbitos social, cultural y del medio ambiente.

"El turismo tiene muchas potencialidades pero también riesgos", señala a swissinfo Mark Schmid, presidente del Grupo de Trabajo 'Turismo y Desarrollo', con sede en Basilea.

Lo importante, agrega, es que tanto en Suiza, como en Europa, en Latinoamérica y en el Sur en general, existen ya muchas ofertas diferentes y alternativas, que integran con atención las iniciativas locales.

"Es importante que la gente de la zona donde hay actividades turísticas tenga una participación y obtenga un beneficio y no sólo sufra los efectos negativos", enfatiza Schmid, especialista y asesor en cooperación al desarrollo.

Otro turismo es posible

La realidad de Latinoamérica indica que surgen cada vez más propuestas para humanizar este sector productivo.

Por ejemplo, Schmid menciona el proyecto 'Organización de gestión del destino turístico', sostenido en Bolivia por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, (COSUDE), con el cual colaboró personalmente.

Este proyecto sostiene una plataforma amplia donde participan distintos actores, desde hoteleros y agencias turísticas, hasta municipios, organizaciones de guías y las mismas comunidades locales.

"Es importante entender al turismo como un sistema. Y encontrar propuestas válidas para cada uno de los sectores y actores, y llegar a ellos explorando su propio potencial", afirma Schmid.

Un proyecto turístico de una comunidad no consiste en construir un albergue enorme o un restaurante de lujo, sino evaluar cómo el productor de verduras o el artesano del lugar puede aportar desde su especificidad, explica el presidente de 'Turismo y Desarrollo'.

Si se trabaja con el sector privado "es esencial que éste actúe con responsabilidad social como empresa, es decir, ofreciendo salarios justos y condiciones laborales adecuadas", subraya.

Los ejemplos innovadores no faltan, enfatiza el asesor en cooperación. En el Salar de Oyuni, en Bolivia, una agencia turística ofrece albergues que cogestiona con las comunidades locales por un periodo de 15 años. Una vez terminado ese plazo, por contrato, deberán ser entregados a dichas comunidades.

Costa Rica, turismo comunitario

La geógrafa germana Dina Bauer trabajó durante varios años en América Central en la promoción de proyectos alternativos en el sector.

Hoy coordina el foro 'Viajar Diferente', con sede en Freiburg, Alemania, una red de cerca de 140 miembros de todo el mundo dedicados al turismo. Centran su colaboración con pequeñas y medianas empresas para el desarrollo de propuestas durables.

La experiencia realizada con cincuenta comunidades de Los Chiles y La Fortuna, del norte de Costa Rica, en la zona limítrofe con Nicaragua, es estimulante. "Ya están en condiciones de alojar a turistas en sus propias casas. Los que llegan pueden también colaborar en tareas en el campo", señala Bauer.

Ese principio de vacaciones en fincas campesinas, "cada vez más común en Europa, no existía en Latinoamérica. Y se convirtió así, con buenos resultados, en un proyecto piloto que continúa creciendo", precisa.

Sensibilizar en el norte

El gran desafío es "sensibilizar en el norte" para asegurar que el turismo en el sur se convierta en una actividad socialmente equilibrada y en armonía con la naturaleza, puntualiza Dina Bauer.

Todavía hay mucha gente que no sabe que existen propuestas diferentes. Incluso, muchos no llegan a ver los efectos negativos del "gran" turismo, explica la especialista alemana.

Y esa falta de conciencia, repercute en una "falta de demanda a las opciones de turismo durable".

Lo que requiere un trabajo constante de información, a largo plazo, coinciden Schmid y Bauer. Y una colaboración intensa, de proximidad, entre los promotores de esa nueva visión en el norte y los actores que trabajan en un turismo diferente en Latinoamérica, en particular, y en el sur, en general.

swissinfo, Sergio Ferrari

Contexto

A pesar de ser uno de los sectores más prósperos de la economía mundial, el turismo es portador de graves contradicciones y desigualdades sociales.

El precio de una noche en un hotel de lujo en un país latinoamericano puede ser mayor que el salario medio mensual de un trabajador industrial o de un empleado.

Cada vez son más las voces que en Europa y en los países del Norte se levantan a favor de un turismo coherente – un turismo justo como el existente en el ámbito del comercio-, que aporte al desarrollo durable de las poblaciones locales y no a su desintegración.

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Datos clave

El volumen de los negocios ligado al turismo iguala o supera, incluso, a la exportación de crudo, de automóviles o de productos alimenticios.

En los últimos 55 años (1950-2005) se pasó de 25 millones a 806 millones de viajeros.

2007 será el cuarto año de crecimiento sostenido del sector turismo en el ámbito planetario. Las llegadas de turistas superarán el 4% con respecto al año precedente.

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