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Empresa: Roche, medicina a gran escala

Roche, una de las empresas suizas con larga tradición. Roche

La farmacéutica fundada en 1896 por los esposos Fritz y Adele, apostó a la producción a gran escala y a la comercialización de sus productos fuera de Suiza.

Este contenido fue publicado el 29 abril 2004 - 13:01

A más de un siglo de entonces, y tras un serio bache financiero en el 2002, las perspectivas siguen siendo interesantes.

Jamás fue más cierto el refrán de: “Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”, que en la historia de la farmacéutica suiza Roche.

Y de inmediato podría desatarse el debate sobre si es “detrás” o “a un lado de un gran hombre...”, pero lo importante en este caso es que sin Adele La Roche, los esfuerzos de su marido, Fritz Hoffmann, no habrían cristalizado con el mismo éxito.

Fritz era un tipo inquieto. Nació en 1868 en Basilea, y desde muy pequeño descubrió sus habilidades para la química; más tarde realizó estudios formales en esta disciplina y entró al ocaso del siglo XIX –periodo en el que los descubrimientos médicos se sucedían los unos a los otros a una velocidad vertiginosa- con poco más de 20 años y toda la energía del mundo.

En 1896, a los 28 años de edad, ya se había casado con Adele, una mujer de largo y espeso cabello negro que tenía un espíritu empresarial poco convencional dentro de su generación.

Querían un negocio ligado al sector farmacéutico, pero su enfoque era claro: desarrollar nuevos fármacos, producirlos a gran escala y venderlos fuera de las fronteras suizas.

El potencial estaba ahí y la naciente empresa Hoffmann-La Roche Chemical lo aprovechó.

Cruzar el Atlántico

Cinco años más tarde, la compañía abrió filiales en Alemania, Italia, Francia, Gran Bretaña y Rusia. En todos estos mercados operó con éxito.

Al producirse al mayoreo, sus medicamentos habían conseguido reducir sus precios y ser altamente competitivos. Había pues llegado el momento de cruzar el Atlántico.

En 1905, la compañía se estableció en Manhattan, en el corazón de Nueva York, para comercializar sus fármacos en Estados Unidos. Pese la dimensión que adquiría la empresa, Fritz y Adele no habían cumplido siquiera los 40 años.

Un quinquenio más tarde, ya habían constituido una división científica dedicada al descubrimiento de nuevos productos en los Estados Unidos.

Latinoamérica y el presente

Hoffmann-La Roche se mantuvo durante todo el siglo XX como pionero de descubrimientos médicos. En los 30´s, fueron los primeros en fabricar vitaminas sintéticas; en los 40´s, en crear sustancias para eliminar microbios; en los 60´s, formaron parte del nacimiento de la biotecnología y desde los 80´s, trabajan de forma constante en investigaciones que permitan curar males como el cáncer o paliar el VIH.

Actualmente, el legado de Fritz y Adele se extendió a 100 países y registra una planta laboral de 66.000 personas.

En la región de América Latina opera en 16 mercados: Guatemala, Honduras, Puerto Rico, Venezuela, Uruguay, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, República Dominicana, Perú, Panamá y Nicaragua. En la región se emplean 5.443 hombres y mujeres.

Los tres países más importantes por sus ventas son Argentina, Brasil y México. En Argentina, es particular, los productos más vendidos están ligados al cáncer y también al Xenical, producto que permite adelgazar a través de un sistema que “encapsula” la grasa de los alimentos ingeridos, para eliminarla sin que sea absorbida por el cuerpo.

En Brasil, el negocio marcha bien, pero este 2004 hubo un contratiempo cuando la Agencia Nacional de la Salud Pública (ANSP) le prohibió a Roche lanzar el Valcyte, medicamento para enfermos de SIDA.

Su talla actual y los malos tiempos

El en 2003, último ejercicio fiscal declarado por la empresa, las ventas totales de Roche totalizaron 31.220 millones de francos suizos, comparables con los 29.453 millones del 2002.

Las utilidades –una vez descontado el pago de impuestos- sumaron 3.069 millones de francos el año pasado, lejos de las pérdidas del año previo.

El Presidente del Consejo de Roche, Franz Humer, asegura sentirse satisfecho de la evolución de la empresa y confiado con respecto al 2004, pues ya sorteó el bache en el que cayó hace un par de años.

Para recapitular un poco, diremos que Roche se vio ahogada por sus deudas en el 2002. Tanto, que ese año renunció a cualquier posible utilidad para destinar todo al pago a los acreedores. Pese a ello, cerró el año con pérdidas contables por 4.029 millones de francos suizos.

Adicionalmente, su precaria situación financiera la llevó a aceptar que su rival, Novartis, adquiriera el 32,7% de sus acciones, lo que según Humer no es un riesgo mayor ya que Novartis no puede bloquear ninguna decisión estratégica de Roche (requiere la aprobación de los dueños de los otros dos tercios de las acciones).

La lección aprendida fue la de reforzar sus áreas sólidas, en donde la atención de la diabetes es un punto fuerte (la adquisición previa de la compañía suiza Disentronic, segunda productora mundial de bombas de insulina, ayudó mucho a este proceso).

Hoy, Roche tiene 65 entidades moleculares en desarrollo; en oncología, vende el 30% de los medicamentos que se consumen en el mundo; y su situación financiera mejoró gracias también a un nuevo producto para atajar la hepatitis C, llamado Pegasys.

Sin embargo, las empresas exigen esfuerzo diario y serán los datos del 2004 los que confirmen si Roche regresó o no a la senda de la recuperación sostenida.

Swissinfo/Andrea Ornelas

Contexto

La farmacéutica Roche, la segunda más grande de Suiza, fue fundada por Fritz Hoffmann y por Adele La Roche en 1896.

Su nombre original fue Hoffmann-La Roche Chemical y a diferencia de cualquiera de sus competidores, su objetivo era claro: innovar fármacos, producirlos a gran escala y exportarlos a otros países del mundo.

En 1901 ya tenían presencia en países como Francia, Alemania, Gran Bretaña o Rusia.

En 1905, Hoffmann-La Roche ya tenía presencia en Nueva York y en los años 30´s se expandió a América Latina, en donde tiene presencia en 16 países, de los cuales Brasil, Argentina y México son sus principales mercados.

Actualmente, Roche opera en 100 países y tiene 66.000 empleados.

El 2002 ha sido uno de los peores años de su historia, con pérdidas superiores a los 4.000 millones de francos suizos, situación que mejoró en el 2003.

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