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En favor de la democracia directa

El modelo suizo de democracia directa ¿posible para toda Europa? Keystone Archive

El diputado Andreas Gross presentó en Berlín el Primer Congreso sobre los Potenciales de la Democracia Directa para la Integración Europea.

Este contenido fue publicado el 20 junio 2002 - 16:13

El Primer Congreso Internacional sobre los Potenciales de la Democracia Directa para la Integración Europea se reunió el miércoles (19.06) en la embajada de Suiza en Berlín, con la presencia de representantes parlamentarios y de organizaciones no gubernamentales, diplomáticos y académicos europeos, estadounidenses y latinoamericanos.

La iniciativa, lanzada por el vicepresidente de la Cámara de Diputados helvética, el socialdemócrata Andreas Gross, y el politólogo suizo Bruno Kaufmann, presidente del Instituto Iniciativa y Referéndum Europa (IRI), fundado hace un año en Ámsterdam (Holanda), fue acogida con interés por círculos políticos y formadores de opinión pública en Europa.

El modelo suizo de democracia directa fue destacado en la conferencia por sus efectos de proximidad del ciudadano, legitimación, transparencia e identificación con los procesos políticos, así como de formación de una opinión pública reflexiva, elementos considerados como vitales para fortalecer el proceso de integración europea y para detener la actual evolución hacia una "desparlamentarización" de las decisiones políticas.

Publicación comparativa

El Instituto publicó ayer, con motivo de la reunión, su primer "índice de países sobre democracia directa", que compara los procedimientos y prácticas para el ejercicio de la democracia directa en 32 Estados europeos.

Los países que mejor se perfilan en este índice son Dinamarca, Irlanda, Italia, Liechtenstein y Suiza, por la facilidad con que sus ciudadanos pueden emprender iniciativas para celebrar un referéndum o por estar contempladas en sus respectivas constituciones las normas que prevén la consulta popular en determinados temas importantes, como por ejemplo los relacionados con la Unión Europea (UE).

Para el diputado Gross "el tamaño geográfico o el volumen de población de una región" (500 millones de habitantes en la futura UE ampliada hacia el este) no serían un impedimento para el desarrollo de la democracia directa. Su más intenso ejercicio contribuiría además a mejorar y profundizar el nivel cultural de sus ciudadanos.

Un brazo en América Latina

El Instituto, que cuenta ya con una entidad hermana en Estados Unidos (Initiative & Referendum Institute USA), procura asimismo establecer un centro correspondiente en América Latina, declaró Bruno Kaufmann a swissinfo.

Excepto en Ecuador y Uruguay -donde tanto el referéndum como el plebiscito están contemplados constitucionalmente y se implementan desde hace largo tiempo- en general, los países de América Latina no tienen una gran tradición en el uso de la consulta popular directa como forma de adopción de decisiones políticas importantes.

Kaufmann dijo que la entidad planea difundir a finales de este año un "Almanaque Mundial" sobre la democracia directa, con estudios comparativos de los procedimientos de consulta popular en todos los continentes y su implementación.

"El poderío económico de la globalización" se está incrementando en el mundo entero "en perjuicio de la ideología, la política, la ciudadanía, la sociedad civil en general" y sólo podría ser efectivamente controlado si se desarrollara en mayor medida la democracia directa, coincidieron los expertos presentes en la reunión.

El valor de la consulta popular

"Si la última palabra la tuviera siempre el ciudadano, los poderes políticos y económicos no podrían nunca ignorarlo", señalaron. "Tal vez muchas de las directivas aprobadas por el Consejo o por la Comisión Europea y que a la postre han resultado erróneas nunca hubieran estado vigentes si previamente hubiera habido un proceso de consulta popular."

La ciudadanía suiza, que acaba de decidir en consulta popular la polémica regulación de los plazos para la interrupción del embarazo, se apresta a votar en otro referéndum en septiembre próximo sobre la privatización de las empresas generadoras de electricidad y sobre el uso solidario que se daría a los intereses que generara la venta de las reservas de oro helvéticas.

La escasa sensibilidad entre los mayores países de la UE (Alemania, Francia y Gran Bretaña) para el recurso de la democracia directa, es uno de los varios obstáculos que ven los ciudadanos helvéticos para decidir el ingreso de Suiza en la Unión Europea, además de los enormes costos que representaría para la Confederación Helvética tal paso.

El Instituto Iniciativa y Referéndum Europa se propone continuar intensificando las discusiones en el Viejo Continente con el objetivo de influir en favor de la aprobación de normas para el mejor ejercicio de la democracia directa sobre los políticos que participan en la Convención que elabora el anteproyecto de la futura Constitución Europea.

Juan Carlos Tellechea, Berlín

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