30 millones para la incineración de las harinas animales
El Gobierno suizo pone fin a una de las dificultades para eliminar las harinas cárnicas, excluidas del mercado alimenticio ganadero: contribuirá con 75 por ciento de los gastos que genera la incineración de estos polvos en la industria cementera.
El Consejo Federal, adoptando una modificación a la ley epizoótica, anunció la prohibición general del uso de las harinas animales. La medida comprende la interdicción del uso de forraje con grasas elaboradas a base de este polvo cárnico.
La prohibición entra en vigor el primero de enero de 2001. De hecho, estos productos ya no son utilizados en el sector comercial alimenticio desde el 11 de diciembre pasado, pocos días después de que sus productores y la industria cementera suiza encontraran una solución para «desechar» la harina animal.
Una solución lograda luego de que Europa cerrará sus puertas a la importación del alimento elaborado con estos desechos, dirigido al sector agrario y acusado de ser el responsable de la enfermedad de las vacas locas.
Ciertamente, hace varias semanas la medida había sido encontrada: utilizar estas harinas como combustible de sustitución en la industria cementera. Pero aún quedaba en el aire el punto más difícil, la financiación de este proceso de un costo aproximado a los 45 millones de francos.
La solución ha sido presentada este miércoles. La Confederación anunció que contribuirá con el pago del 75 por ciento de los gastos suplementarios ocasionados por la incineración obligatoria de estas harinas.
Dentro de estos gastos se incluyen los pagos por transportación, almacenamiento e incineración, así como las pérdidas, consecuencia de la valorización de las harinas cárnicas.
Una decisión que se enmarca en los esfuerzos de varios países europeos para contrarrestar los gastos que conlleva la eliminación de este ex alimento animal, gran dolor de cabeza de los ganaderos europeos.
En Suiza, tan sólo hace algunas semanas, fueron descubiertos dos nuevos casos de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en dos vacas nacidas luego de que en el país fueran reforzadas las medidas para erradicar la propagación de esa enfermedad.
Esta noticia, sin duda, impulsó al Gobierno a adoptar la modificación a la ley sobre epizoóticos que impide totalmente la explotación de este producto en el sector ganadero.
Ahora estas harinas quedan prohibidas como alimento de todo tipo de animales. En ciertas condiciones estrictas, el forraje de desechos cárnicos para cerdos en forma de alimentos líquidos permanecerá autorizada, ya que ha sido certificado que no les resultan nocivos. Por otra parte, la harina de pescado sólo queda prohibida para los rumiantes.
swissinfo y agencias
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