Lo que significa la retirada de USAID para Macedonia del Norte
La Unión Europea y Suiza desempeñan ahora un papel más importante como donantes en el pequeño país balcánico, miembro de la OTAN. También preocupa que países «menos democráticos» puedan llenar el vacío creado por EE.UU. Un reportaje de la capital macedonia de Skopie.
Neboisa Mojsoski llega en patinete eléctrico a la cita con Swissinfo.ch. Necesita moverse con rapidez en el tráfico de Skopie porque está muy ocupado como gerente de hospitales. Hace un año sufrió una fractura, algo que no se intuye viendo cómo se mueve.
Mojsoski nos habla de gente que tiene miedo a perder sus viviendas y coches que habían comprado porque sus contratos de trabajo tenían vigencia hasta 2028. «Durante 25 años he trabajado en este país para proyectos financiados por USAID», nos cuenta.
Pero en 2025, la Administración Trump suspendió la financiación de la agencia estadounidense de desarrollo. Macedonia del Norte es uno de cien países afectados por esta medida. 1,5 millones de personas viven en este país en el sureste de Europa que es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
La UE, Suiza y Noruega son cada vez más importantes
Según un análisis del Centro Macedonio de Cooperación Internacional (MCIC, por sus siglas en inglés), dejan de llegar donaciones por un valor total 37 millones de dólares estadounidenses, el equivalente del 10 al 20% del total de ingresos de las organizaciones civiles del país. Ahora, la Unión Europea (UE), Suiza y Noruega, los «donantes principales restantes», van a tener más importancia, según el MCIC.
Kurt Wüthrich dirige para Helvetas un proyecto de ayuda al desarrollo en Macedonia del Norte financiado por Suiza. Está notando claramente el cese de las actividades de USAID porque ahora recibe el triple de candidaturas por cada empleo que anuncia. El proyecto principal de Wüthrich se centra en la organización en Macedonia del Norte de estructuras formativas similares al sistema de «aprendizaje profesional en Suiza».
La primera promoción de estudiantes ya ha terminado la carrera de tres años. Wüthrich es «muy optimista» respecto al futuro de la formación dual en este país balcánico, que está luchando contra el éxodo de la mano de obra y el paro juvenil.
Ve con ojos críticos el abandono de USAID y los recortes en la cooperación internacional al desarrollo. La ayuda financiera exterior de los países occidentales es «escasa en comparación con los presupuestos nacionales», señala. Su objetivo consiste, principalmente, en «preparar la cooperación en la economía, la formación y la investigación».
Es importante tener proyectos comunes, prosigue este experto de la formación profesional. Sin ese esfuerzo común es posible que menos países occidentales sustituyan la ayuda estadounidense. En el caso de Macedonia del Norte, un socio «social y comercial» importante es Turquía, además, la Iniciativa Franja y Ruta china está presente en el país, explica Wüthrich.
Influencia extranjera en un país polarizado
El think tank chino China-CEE en Hungría publicó ya a finales de enero del año pasado un exhaustivo análisis que llama la atención sobre las oportunidades para Macedonia del NorteEnlace externo que se ofrecen con la retirada de USAID. El informe señala que las protestas contra el corrupto exprimer ministro Nikola Gruevski, que acabó exiliándose en Hungría, fueron caracterizadas como «protestas de movimientos políticos comunitarios», en contra de la opinión de «muchos» que piensan que fueron orquestadas por «entidades extranjeras, incluida la agencia USAID». También fuentes oficiales rusas propagan narrativas similares.
La sociedad macedonia está fuertemente polarizada en lo político y entre los grupos étnicos, explica Vesna Nikodinoska, directora del Instituto Macedonio para los Medios de Comunicación (MIM, por sus siglas en inglés). En todo el país, el MIM enseñó a más de 8.000 profesoras y profesores competencias en la utilización de los medios de comunicación para que transmitieran al alumnado la capacidad de cuestionar de manera crítica los contenidos y verificar la información. USAID financió estas formaciones. «La afluencia de estos fondos se paró de la noche a la mañana», recuerda Nikodinoska. De repente tuvieron que reorientarse. El MIM sigue activo, pero las formaciones del profesorado ya no se llevan a cabo.
«Ahora depende de los profesores y las profesoras», dice Nikodinoska. Pero la competencia en medios de comunicación es un «blanco móvil». Las noticias falsas y la desinformación evolucionan de forma paralela al desarrollo general de los medios de comunicación. Por eso, Nikodinoska cree que hay que seguir enseñando las competencias en el uso de los medios.
Poca confianza en las instituciones
Pero para Nikodinoska, la influencia extranjera no es el mayor problema del país. A pesar de que las declaraciones y los análisis oficiales señalan la influencia extranjera en Macedonia del Norte, apenas existen casos concretos aquí si se compara la situación con otros países, afirma.
Por su parte, la directora del MIM subraya la importancia de la corrupción: «Es necesario tener contactos para conseguir partidas de nacimiento o certificados de defunción», lamenta. Cada trámite administrativo en Macedonia del Norte es un reto para la «gente normal», prosigue. «No importa dónde, si en el mostrador de la oficina postal, en la policía, en el hospital o en los juzgados… Hay muy poca confianza en las instituciones, y sólo el 2% de la población confía en la justicia».
Índices de confianza tan bajos tienen consecuencias si representantes de la derecha política denuncia a las organizaciones civiles como «mercenarios extranjeros». Por eso resulta lógico que algunos aplaudieran el fin de USAID en las redes sociales, indica Nikodinoska. «Esta gente ignora que gran parte de estos fondos contribuyeron a financiar la infraestructura, el apoyo institucional, los hospitales y las escuelas».
Macedonia del Norte es desde hace más de veinte años un candidato a la adhesión a la UE. Después de haber llegado a «acuerdos difíciles para un futuro europeo», muchos se sienten frustrados porque no se avanza en el proceso. Nikodinoska espera que la UE se comprometa a apoyar las organizaciones civiles en Macedonia del Norte. Cree que también sería en el interés de la Unión, porque, al fin y al cabo, «la sociedad civil crítica es un concepto democrático occidental».
¿Detiene la ayuda exterior la solidaridad local?
¿Es posible que la ayuda exterior frene el desarrollo de la sociedad civil macedonia? Para Aleksandar Krzalovski, del centro MCIC, hay indicios que apuntan en esa dirección. Durante la época de la antigua Yugoslavia socialista, la población de Skopie, que tras el devastador terremoto de 1963 había sido declarada Ciudad de la SolidaridadEnlace externo a nivel internacional, solía donar el dinero que sobraba a las familias después de las compras del fin de semana. «Semana tras semana cedían a la Cruz Roja una pequeña cantidad». Este hábito se perdió tras conseguir la independencia en 1991, también por la pobreza y el paro. «Ahora es difícil volver a rescatar esa mentalidad», reconoce Krzalovski.
Krzalovski ya trabajaba para el MCIC cuando el Banco Mundial recalificó al país en 2008, elevando el nivel de su renta nacional bruta de “media baja” a “media alta”. Tiene experiencia con las licitaciones de proyectos de donantes internacionales. Un efecto secundario de esta evolución es la débil relación de la sociedad con las organizaciones civiles, critica. «Si en Suecia medio millón de hogares están afiliados a la asociación de inquilinos, contribuyendo con sus cotizaciones, se van a identificar con los objetivos de esa organización», dice Krzalovski. Por tanto, su deseo es que también la sociedad civil macedonia se financie a través de sus socios locales.
«Un golpe duro, aunque no devastador»
Actualmente, también el MCIC depende de los donantes internacionales. La Cooperación Suiza al DesarrolloEnlace externo es una de las organizaciones de las que recibe apoyo. Una de las prioridades es la lucha contra la corrupción, un ámbito de actividad en el que puede ser una ventaja si los fondos provienen de fuentes independientes del Estado receptor de las ayudas. A diferencia de otras organizaciones que tuvieron que abandonar sus actividades, el MCIC tuvo la suerte de no depender en exclusiva de los fondos de USAID.
«Para nosotros, el abandono de USAID supuso un golpe duro, aunque no devastador», explica Krzalovski. Ahora, el MCIC tiene una plantilla con 21 personas empleadas, mientras que a principios de 2025 todavía contaba con 26. «Entonces dije a mi equipo: ‘Tenemos todavía reservas para tres o cuatro meses. Pero si se ofrece una oportunidad, aprovechadla’».
Al final, no hubo necesidad de despedir a nadie, aunque hubo quienes encontraron otros trabajos, como profesores, agentes en la Organización Internacional del Trabajo o como empleados en un hotel de alto standing, resume Krzalovski.
Cómo USAID contribuyó al cambio
A título de ejemplo cómo los fondos internacionales contribuyeron a activar el compromiso de la población local, el exagente de USAID nos enseña fotos de progenitores que se pusieron manos a la obra para contribuir en persona a la reconstrucción de las escuelas. Macedonia del Norte sigue siendo un Estado frágil y necesita el apoyo internacional, «por lo menos en los próximos años», insiste Mojsoski.
No admite ninguna crítica a su antiguo empleador. Cuando a los 25 años empezó a trabajar para USAID en torno al año 2000, Mojsoski pensó que en este puesto iba a durar dos años. En cambio, supuso el comienzo de una carrera como colaborador júnior que fue ascendiendo hasta alcanzar la posición de jefe de sección: «USAID inició la transformación y sirvió de catalizador para el cambio», recalca.
La ayuda llegó a muchos ámbitos, desde la construcción de carreteras pasando por los sistemas de abastecimiento de agua hasta los edificios escolares: «Hemos renovado más de 500 escuelas primarias y secundarias en todo el país», subraya Mojsoski.
Cada dólar invertido por USAID generaba en los municipios y las comunidades locales un valor agregado de 1,5 dólares. Las personas responsables de USAID se dirigían a los ayuntamientos y acabaron convenciendo a la administración municipal para que aportaran también algo por su parte, recuerda Mojsoski. «USAID no actuaba como organización benéfica. Pongamos un ejemplo: ‘No invierto 500 dólares para comprarme algo, sino que los invierto en su formación de panadero. A cambio, usted se compromete a ejercer esa profesión para transmitir sus conocimientos como maestro panadero’». De esta manera se consiguió establecer un círculo de cambio, explica.
Al final de nuestra conversación, Mojsoski nos muestra otra escuela en cuya reforma participó, antes de subirse al patinete y circular por el tráfico urbano para volver al trabajo.
Parece que no es el personal contratado por las organizaciones de cooperación internacional al desarrollo el que más sufre bajo esta situación, sino aquellas personas que se hubiesen beneficiado de los proyectos.
Texto original editado por David Eugster. Adaptado del alemán por Antonio Suárez Varela. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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