Los queseros suizos que emigraron a Ecuador

Quesos para toda la familia, así se presentan los suizo-ecuatorianos Putschert cortesia

La familia Putschert emigró de Lucerna a Ecuador con la idea de producir quesos. Hoy su empresa Floralp exporta productos de calidad a América Latina y se prepara para dejar la dirección de la firma a la tercera generación.

Este contenido fue publicado el 01 noviembre 2010 - 11:28
Alexandre Maestrini, swissinfo.ch

Los hermanos Putschert fueron entrevistados por swissinfo.ch durante el Encuentro Internacional de Innovación Tecnológica Sostenible en la ciudad de Juiz de Fora, Minas Gerais, Brasil.

Visión y espíritu empresarial

En 1949 Oskar Putschert y Hedwig Holenstein salieron de Suiza motivados por la curiosidad de conocer el mundo. Ya como estudiante de lácteos en Lucerna, Oskar fue contactado por un empresario suizo para producir quesos en su hacienda en Cuenca. En esa época, aun no existían quesos tipo suizo en Ecuador.

En 1951, después del primer intento frustrado en Ecuador, los Putschert, por invitación de un amigo de la escuela de su padre, se mudan para la ciudad de Canals, cerca de Mendoza, en la Argentina.

Sin embargo, poco antes de partir, Oskar participó en una exposición en Cuenca, ubicada al sur de Ecuador, que marcó su futuro profesional. El aceptó la invitación del entonces presidente de Ecuador para volver en dos años y trabajar para él en la empresa Imbabura en las ciudades de Zuleta y San Gabriel.

En 1964, con seis hijos, Oskar y Hedwig debían tomar la decisión de quedarse en Ecuador o retornar a Suiza. Los dos hermanos comentan con orgullo la decisión de los padres. Con la experiencia adquirida en Latinoamérica, los Putschert decidieron quedarse y fundar Floralp, con sede en Ibarra. Así se inició una carrera de éxitos.

Algunos miembros de la familia Putschert regresaron a Suiza para estudiar. Pero la mayoría permaneció en Ecuador, donde hoy estudian y trabajan en diversas firmas, incluyendo la propia Floralp.

Un imperio familiar

Rudolf, actual presidente de la empresa familiar, nació en Argentina y estudió economía en la Universidad de Zúrich. Se siente orgulloso de haber sido el único hijo que aprendió la lengua alemana con su padre.

Actualmente uno de los hijos, Rudolf, heredero del imperio Floralp, siguiendo el camino de regreso del padre y la profesión del abuelo, estudia con una beca del gobierno suizo para ser maestro quesero, técnico en lácteos, en la Escuela Técnica de Lácteos de Sursee, en Suiza.
Los Putschert siempre mantuvieron firmes los vínculos con Suiza. Rudolf manifiesta su agradecimiento al gobierno suizo y destaca la subvención recibida para asistir a la facultad y vivir en Suiza.

Emocionado, explica que la fórmula del éxito de la empresa Floralp siempre fue mucho trabajo, sencillez y puntualidad. La producción ha conservado la calidad y las características ancestrales de los quesos elaborados en los Alpes.

La fama de la familia Putschert fue forjada con el espíritu pionero y la perseverancia de sus padres, quienes en los años de la posguerra tuvieron el coraje de dejar su país para aventurarse en la América desconocida.

Pasión por los quesos

Nacido en Ecuador en 1962, Norbert estudió y se formó en ingeniería industrial en la Universidad de Ecuador. Con varios posgrado en control de calidad de productos lácteos, también estudió los sistemas sostenibles en Uruguay, Argentina y Europa.

Norbert heredó la pasión por los quesos, pero ha destacado en las áreas de gestión sostenible de la agricultura y la agricultura responsable. Desde 2002 ocupa el cargo de director general de la empresa. Anteriormente fue gerente de producción y asistente de su padre.

Disciplina suiza con espíritu latino

Al comienzo, la rutina diaria era producir, embalar, etiquetar y vender. Entretanto, los hijos se graduaron en la universidad y a partir de 1976 transformaron a Floralp en una empresa familiar con alma suiza.

La combinación de disciplina, orden y puntualidad de los mayores, y la capacidad empresarial y de improvisación de los miembros ‘latinizados’ dio como resultado un excelente ambiente de trabajo, refiere Norbert.

Trabajo con los pequeños productores

Para seguir con la tradición, Norbert mantuvo el mismo sistema creado por su padre. La familia trabaja con 120 pequeños agricultores, cada uno de ellos tiene de 3 a 5 vacas, y están organizados en pequeñas empresas.

Para aumentar la calidad de la leche producida por los proveedores, la empresa sugiere innovaciones tecnológicas y control de calidad. A cambio, proporciona técnicas conocidas en Suiza y garantiza la compra de toda La producción a precios justos. La empresa vende 40 toneladas de queso y 8.000 litros de leche al mes.

Queso suizo para andinos

Nuestro queso tiene un sabor más suave que el original suizo, aclara Rudolf. “Mi padre tenía un sentido agudo para los negocios y adaptó nuestros productos a las necesidades del nuevo mercado. Hoy, nuestros productos son conocidos en todo Ecuador y en gran parte de la región andina”.

El pequeño negocio familiar se ha convertido en una empresa líder en el mercado. “Floralp está lista para competir en el mercado mundial y pretendemos exportar a la Unión Europea y a Mercosur”, añade Rudolf con orgullo.

Sello de sostenibilidad

Estos logros han despertado el interés del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que va a invertir un millón de dólares en el proyecto de los Putschert y financiar sus actividades de desarrollo sostenible y políticas agropecuarias.

En 2005, apoyada por la fundación Swisscontact, Floralp lanzó un programa de responsabilidad social que constituye parte de la ética de la empresa, definida en el informe de sostenibilidad.

Según Norbert, los Putschert fueron desde el comienzo un modelo de crecimiento: cada año triplicaron su producción. Son más de 40 años de innovación, introducción de nuevas tecnologías y ajustes en los patrones de producción y consumo de queso en Ecuador.

Los herederos se sienten satisfechos de presentar a sus antepasados un balance positivo de las ventas. Actualmente se vende la producción a tres mercados diferentes: 25% a supermercados, 60% a empresas, hoteles y restaurantes, y 15% a las distribuidoras, de los cuales 69% son quesos y 31% otros derivados.

Los Putschert introdujeron en el país rigurosas pruebas de control de calidad con el montaje de laboratorios modernos. En Floralp todo pasa por minuciosas pruebas físicas y microbiológicas a fin de garantizar patrones elevados de calidad y satisfacer la demanda de los clientes.

Ellos atribuyen el éxito de Floralp a la disciplina del patriarca y a la educación suiza. Los hermanos proyectan orgullo y admiración al relatar la difícil trayectoria de su padre desde 1949 hasta el éxito de hoy. Y se definen como “personas simples pero con mucho conocimiento adquirido”.

LA HISTORIA DE FLORALP

En 1964 Oskar Purtschert funda la empresa familiar Floralp en Cuenca, Ecuador.

En 2002 la empresa recibe el certificado de calidad ISO 9000-2000 e introduce un sistema de análisis de riesgo y control de la producción (HACCP).

En 2005 Norbert asume la dirección de los negocios de la familia que ya tiene cuatro fábricas: tres en Ecuador (San Gabriel Carchi, Zuleta e Ibarra (Imbabura), y una en Oxapampa, Perú.

En 2007 Floralp gana el premio PYME (Pequeñas y Medianas Empresas) Andina 2006-2007 luego de competir con 176 empresas de cuatro países andinos.

En 2010 la empresa produce 30 diferentes tipos de quesos. Entre ellos están el Gruyère, el Tilsit, la Mozzarela, el Brie, el Camembert y el Parmesano. Emplea directamente a 140 personas y más de 1.000 indirectamente en Ecuador y Perú.

Recientemente los Putschert iniciaron los preparativos para transferir Floralp a la tercera generación, con un volumen de negocios de más de 7 millones de dólares.

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