Suiza podría reorganizar la industria de los chips
La carrera por la supremacía en el sector de los semiconductores está alimentando las tensiones geopolíticas entre las superpotencias mundiales. Sin embargo, una tecnología de código abierto con sede en Suiza pretende evitar que unos pocos países y unas pocas empresas acaparen todos los chips.
Al igual que Linux —el sistema operativo de código abierto— lleva tiempo desafiando a quienes lideran el mercado del software, como Microsoft, el movimiento RISC-V —léase, Risc Five— tiene la misión de acabar con los monopolios en el sector del hardware.
Durante los últimos seis años, la Asociación Internacional RISC-V ha permanecido en un relativo anonimato en Zúrich. Esta organización sin ánimo de lucro es la guardiana de la «arquitectura del conjunto de instrucciones» (ISA, por sus siglas en inglés) de código abierto RISC-V, una tecnología que podría dar mayor libertad a las empresas más pequeñas a la hora de decidir qué tipo de herramientas informáticas pueden crear.
Las arquitecturas del conjunto de instrucciones constituyen un puente fundamental entre el software y el hardware. Traducen el complejo código informático en instrucciones operativas para los chips. Todos los dispositivos informáticos necesitan una. Sin las ISA, los ordenadores y los teléfonos inteligentes quedarían inactivos, la inteligencia artificial no podría existir y los coches perderían sus funciones digitales de vanguardia.
La mayoría de los sistemas digitales —en todo el mundo— dependen de solo dos versiones de ISA: una, del gigante estadounidense Intel y la otra, del fabricante británico ARM. Estas dos empresas obtienen cuantiosas ganancias al conceder licencias de acceso a sus ISA bajo condiciones operativas restrictivas.
En términos de costes, esto implica una carga adicional para las empresas y también reduce las opciones para personalizar el hardware para usos específicos. Una cuestión que es muy importante para las empresas emergentes que diseñan la próxima generación de chips semiconductores para satisfacer las cambiantes demandas de tecnologías, como la inteligencia artificial (IA).
Margen para innovar
Las opciones limitadas de las ISA también permiten a los Gobiernos de Estados Unidos y del Reino Unido ejercer un control más estricto sobre el mercado mundial de chips. A quienes diseñan hardwares, un estándar de código abierto como RISC-V les ofrece mayor margen para innovar con un presupuesto más reducido.
«Podemos aprovechar RISC-V para diferenciarnos y mostrar nuestra tecnología de forma gratuita», reconoce Alessandro Aimar, fundador y director tecnológico de la start-up suiza Synthara, que colabora con fabricantes para mejorar el rendimiento de los chips de IA de vanguardia y de centros de datos.
Aimar añade que el hecho de animar a gran cantidad de pequeñas empresas de todo el mundo a entrar en la industria de los semiconductores ha estimulado todo el mercado. «El sector del silicio está en su momento más dinámico desde principios de la década de 1990. Los dos principales factores que han contribuido a ello son la IA y RISC-V», indica Alessandro Aimar.
RISC-V se fundó en 2010 en la Universidad de California, Berkeley y —al igual que la World Wide Web— comenzó como un proyecto académico para impulsar la innovación.
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En los últimos años y de una manera discreta, la asociación RISC-V ha organizado una base global de más de 4.500 miembros, entre académicos, empresas emergentes y socios comerciales de mayor envergadura. Grandes empresas estadounidenses, como Nvidia, Microsoft y Google, comparten espacio con gigantes chinos, como Huawei, Tencent y Alibaba.
Tensiones comerciales
El atractivo radica en la promesa de que la ISA de código abierto permite mantener una postura neutral ante las tensiones comerciales, obtener beneficios en términos de costes, impulsar la investigación sobre chips y aumentar la competencia.
Las grandes empresas ya incorporan en sus productos componentes RISC-V, conocidos como núcleos, microprocesadores y aceleradores. En 2024, Nvidia vendió más de mil millones de núcleos RISC-V en sus chips.
Los componentes RISC-V están presentes en vehículos, dispositivos wearables [dispositivos inteligentes que se llevan en el cuerpo o la ropa, como relojes, gafas o implantes médicos, por ejemplo], centros de datos y superordenadores, y las agencias espaciales estadounidenses y europeas los utilizan en el cosmos.
La sede suiza de la Asociación Internacional RISC-V está demostrando ser un activo valioso. La entidad se creó en 2015 en Delaware (Estados Unidos), pero ante la amenaza de los países de restringir la venta y el comercio de semiconductores, RISC-V se trasladó a Zúrich en 2020 para escapar de posibles interferencias políticas.
La entonces directora general de RISC-V, Calista Redmond, declaró a la agencia de noticias Reuters que algunas empresas miembros decían que se sentirían mejor si no estuvieran en Estados Unidos.
El tono del nuevo director general de la asociación, Andrea Gallo, es más suave. La asociación mantiene los estándares y el desarrollo de la ISA, pero no pretende influir en quién la utiliza ni con qué fin. «Respetamos y cumplimos plenamente las normativas comerciales de todos los países. Nuestra presencia en Suiza es prueba de nuestra neutralidad en todas las zonas horarias, geografías y culturas», manifestó Gallo a Swissinfo.
Soberanía de los chips
Empresas, como la start-up suiza Synthara, reconocen las libertades que ofrece un manual de instrucciones de hardware ISA de código abierto, conocido en los círculos industriales como arquitectura.
«Ya no es necesario seguir dependiendo de una arquitectura cuyo suministro Estados Unidos podría restringir, lo cual impediría obtener procesadores compatibles. Las empresas ya no están vinculadas al Gobierno británico para obtener permiso para utilizar la tecnología ARM», afirma Aimar.
El Congreso de Estados Unidos ha dado la voz de alarma sobre el uso que China hace de RISC-V para impulsar sus capacidades en materia de semiconductores. El año pasado los medios de comunicación informaron de que China había adoptado RISC-V para reducir su dependencia de la tecnología occidental.
En 2023, la Comisión Especial del Congreso de los Estados Unidos sobre China se dirigió al Departamento de Comercio para expresar su preocupación por los «riesgos para la seguridad nacional» relacionados con el uso de RISC-V por parte de China «con el propósito explícito de socavar los controles de exportación de Estados Unidos y superar nuestro liderazgo tecnológico en el diseño de chips».
El Departamento de Comercio no ha respondido a las preguntas de Swissinfo.
Tal y como explica Frank Gürkaynak, director del Centro de Diseño Microelectrónico del Instituto Federal Suizo de Tecnología ETH de Zúrich, la alternativa de código abierto a Intel y ARM todavía tiene que recorrer un largo camino antes de poder desafiar a los líderes del sector.
Otro nivel
«Las empresas invierten cientos de millones de dólares para fabricar los chips más sofisticados. No se plantearán utilizar un estándar abierto como RISC-V si no están convencidas de que se gestiona adecuadamente y se mantendrá estable a largo plazo», declara Gürkaynak a Swissinfo.
«Quieren pruebas de una gestión adecuada, algo tangible y utilizable. Las grandes empresas quieren formar parte del debate para garantizar que el desarrollo futuro se mantenga dentro de unos límites aceptables», dice.
Se están tomando medidas para llevar RISC-V a un nuevo nivel. La asociación está colaborando con Linux para crear una trinidad de código abierto de software, ISA y hardware. Alinear los tres elementos, junto con actividades de desarrollo y soporte fiables, es crucial para competir en la cima.
«Fabricar un nuevo procesador no es tan difícil», afirma Gürkaynak. «Lo realmente difícil es conectar todo el ecosistema de software con el hardware. Para que un ordenador portátil funcione, se necesitan cientos de años de horas de trabajo combinadas», indica.
La Asociación Internacional RISC-V tiene una clara ambición de futuro, ya que iguala las condiciones para los pequeños diseñadores de chips de todo el mundo. «Nuestra visión es que RISC-V se convierta en la ISA estándar por excelencia», comenta Gallo.
Pero esto no significa necesariamente que las empresas que en la actualidad dominan vayan a desaparecer. «El mercado es tan grande y está creciendo tan rápido que hay espacio para todo el mundo», añade Gallo.
Texto original editado por Gabe Bullard. Adaptado del inglés por Lupe Calvo. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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