Integración: la necesidad de reglas claras

¿Es la política suiza de extranjería sólo represiva? "De ninguna manera", responde Eduard Gnesa. Keystone

Si se trata de la integración de los extranjeros, son los cantones quienes deben seguir normas claras, declaró a un dominical Eduard Gnesa, director de la Oficina Federal de Migración.

Este contenido fue publicado el 06 agosto 2007 - 10:36

Cuando el gobierno reinicie sus labores tomará conocimiento de las recomendaciones hechas por un grupo de trabajo que dirige Gnesa. Entretanto, las prácticas en el terreno varían de un cantón a otro.

Si las personas no están bien integradas, "recomendamos a los cantones no prolongar el permiso de estancia", explica el director de la Oficina Federal de Migración (ODM) al semanario dominical 'Sonntags Zeitung', de Zúrich.

A la inversa, los cantones deberían recompensar a cada extranjero bien integrado, por ejemplo otorgándoles más pronto un permiso de residencia.

Por tanto, ¿la política suiza de extranjería no consta sólo de represión? "De ninguna manera" responde Eduard Gnesa. Sin embargo considera que debe ser posible obligar a los extranjeros a integrarse, por ejemplo asistiendo a cursos de idiomas o buscando trabajo.

Dirigirse a los jóvenes

El director de la ODM preside un grupo de trabajo interdepartamental encargado de elaborar una serie de medidas para la integración. Sus proposiciones serán presentadas al gobierno tras las vacaciones de verano.

"Las medidas que proponemos se concentran en el idioma, la formación y el trabajo", precisa Eduard Gnesa. El primer grupo destinatario son los jóvenes extranjeros porque "es entre ellos donde se focalizan los problemas de la búsqueda de trabajo, desempleo elevado y la sobrerrepresentación en las estadísticas de criminalidad".

El grupo de trabajo concluye que ya se ha hecho mucho en este ámbito. "Ahora, las medidas deben ser mejoradas y, sobre todo, destinadas a los grupos de riesgo", explica el director de la ODM.

El ejemplo valesano

En el terreno se advierte que las cosas hechas hasta ahora difieren notablemente de un cantón a otro.

Así, en Valais: Sion, Sierre, Martigny y Monthey; es decir, las cuatro ciudades francófonas importantes del cantón, tienen un delegado de integración. El cantón alienta la creación de esos cargos y cubre hasta un 50% del salario de los delegados. Así dispone de eslabones importantes en la política que desarrolla con los municipios.

Los recién llegados son acogidos, se les informa sobre las estructuras, las diversas asociaciones locales o los cursos de idiomas existentes. En Sion como en Monthey, donde la población extranjera se sitúa entre 25% y 30% de un centenar de nacionalidades, se trata de integrarlos, pero también de hacer que los extranjeros y la población local se conozcan mejor.

El Valais va a crear por su parte un curso cantonal de integración estructurado que afine y desarrolle los elementos que en parte ya han sido transmitidos a los inmigrantes.

Friburgo interesado

La acción valesana ha seducido al cantón de Friburgo. Este último tiene previsto establecer hasta fin de año un sistema que oriente la integración. "La ayuda en la creación de cargos de delegados comunales serán parte", indica el delegado cantonal de integración.

En cuanto al cantón de Vaud, los puestos de coordinadores en materia de integración ya existen en Lausana, Renens, por ejemplo. Pero esos puestos no son subvencionados por el cantón.

En Ginebra, Neuchâtel y el Jura, los municipios no tienen delegados de integración. La acogida a los inmigrantes es, en general, competencia de uno u otro servicio de la administración municipal.

En la Suiza de habla alemana, los dos semicantones de Basilea son pioneros en el campo de la integración. Además de los cursos y ayudas propuestas a los inmigrantes, han decidido, en febrero pasado, condicionar la obtención del permisio de residencia a la asistencia obligatoria a un curso de idiomas y de integración.

swissinfo y agencias

Contexto

24 de septiembre de 2006, el pueblo suizo aprueba por 68% de sufragios una nueva ley de extranjería.

Aparte de las reglas para la obtención de permisos y las medidas contra los abusos, la ley pone especial acento en las medidas de integración.

El texto estipula que las posibilidades de una integración durable en el mercado del trabajo y en el ámbito social son determinantes.

La ley exige pues que las autoridades creen las condiciones propicias para la integración. Pero los extranjeros deben a su vez hacer esfuerzos para adaptarse. La ley prevé de este modo que la obtención de una autorización de permanencia puede estar sujeta a la asistencia a un curso de idiomas.

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Datos clave

Población extranjera en Suiza, a fines de 2006: 1.523.586 personas.
Es decir, 20,4% de la población del país.
El 25,4% de los extranjeros está en la Suiza italiana,
25% en la Suiza francópfona
y 18,5% en la Suiza de habla alemana.

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