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La igualdad, entre progreso y estancamiento

Las mujeres que eligen una formación técnica, aún poco numerosas. Keystone

Pese a una mejor educación y a una mayor presencia en el mercado laboral, las mujeres permanecen acantonadas en sus oficios 'típicamente’ femeninos.

Este contenido fue publicado el 07 marzo 2005 - 15:50

Así lo demuestran dos estudios que evidencian también que las mujeres pasan el mismo tiempo que los hombres en las aulas y que tres de cada cuatro, trabajan.

En el curso de los últimos 30 años, en Suiza se han dado pasos importantes en la formación y participación de las mujeres en la vida activa. Sin embargo, la igualdad de los sexos no se ha podido lograr en el campo del trabajo, sea a tiempo completo o sea a tiempo parcial.

En cuanto a las profesiones elegidas por los y las jóvenes, han cambiado poco en las últimas décadas.

En el 2000, la distinción entre profesiones 'típicamente femeninas’ y 'típicamente masculinas’ era todavía muy real.

Las anteriores son las principales conclusiones de estudios efectuados por el Instituto de Geografía de la Universidad de Zúrich y de la Escuela Superior de Pedagogía de Zúrich, por encargo de la Oficina Federal de Estadística (OFS).

Las mujeres se ponen al día

Si se toma en cuenta el número de años dedicados a la formación, el retraso acusado por las mujeres de 30 a 39 años con respecto a los hombres de la misma edad, se redujo a la mitad (a 0,7 años) en las últimas décadas.

La duración media de la formación se prolongó más entre las jóvenes que entre los chicos. Por otra parte, se registró un avance considerable en lo que atañe al nivel de formación.

Entre los suizos de 60 a 69 años, la proporción de poseedores de diplomas universitarios es cuatro veces superior entre los hombres que entre las mujeres.

En el sector poblacional de entre 20 y 29 años, en cambio, los hombres son proporcionalmente más numerosos que las mujeres; pero en la elección profesional el género tiene todavía un papel importante.

La elección del tipo de formación

Sin embargo, pocas cosas han cambiado en el curso de los últimos 30 años en la elección del tipo de formación y en las profesiones elegidas por unos y otros.

Esa situación comienza en la escuela secundaria. Desde 1980, las profesiones de servicios directos a los particulares figuran entre los diez primeros rangos de clasificación de las profesiones elegidas por las jóvenes, mientras que los hombres privilegian las profesiones industriales, artesanales o técnicas.

Entre 1970 y 2000, los únicos sectores de formación que parecen tener la misma importancia para ambos sexos son las profesiones comerciales y administrativas, así como los oficios de vendedores (as) y de empleados (as) de comercio al menudeo.

En el nivel terciario, particularmente en las formaciones universitarias, las selecciones profesionales propias a cada sexo son menos rígidas. El abanico de posibilidades es más amplio, particularmente para las mujeres y ciertos límites tienden a extenderse.

Así, las mujeres han estado presentes desde el inicio en la informática y han incursionado desde hace poco en las profesiones técnicas dominadas otrora por los hombres.

Tiempo de trabajo

Entre 1970 y el 2000, la tasa de actividad de las mujeres en edad laboral (25 a 54 años) casi se duplicó al pasar de 45% a 77%. La proporción de las mujeres que trabajan, dentro de la población activa, aumentó de manera importante durante ese período al pasar de 34% a 44%.

Por otra parte, la igualdad de sexos en la vida profesional registra otro avance: la presencia femenina en las direcciones de las empresas se incrementó particularmente en la década de 1990, aun cuando en el 200 era todavía minoritaria (15%).

En cambio, se ha mantenido la división de la población activa en un sector a tiempo completo con tendencia masculina y un sector a tiempo parcial mayoritariamente femenino.

En el 2000, 51% de las mujeres activas trabajaban a tiempo parcial, lo que sólo era el caso de 9% de los hombres activos. Las mujeres representaban apenas 30% de las personas que trabajaban a tiempo completo, contra 82% de la población activa ocupada a tiempo parcial.

Por una parte, el trabajo a tiempo parcial permite a muchas madres conciliar trabajo y vida de familia, por la otra, tiene efectos negativos sobre los ingresos, las posibilidades de hacer carrera y las prestaciones sociales.

El asunto del desempleo

Es de hacer notar que las madres son las más afectadas por el desempleo, un fenómeno que se mantiene.

Esa coyuntura está estrechamente ligada a la situación familiar de las personas concernidas: la tasa de desempleados entre las mujeres con hijos menores de 15 años es particularmente elevada con respecto a los hombres.

La diferencia más evidente se encuentra entre las personas que tienen hijos en edad preescolar (0-6 años), entre las que la tasa de desempleo de las mujeres (9%) supera de lejos a la de los hombres (2.2%).

Esas diferencias obedecen en gran parte al hecho de que las mujeres interrumpen con mucha mayor frecuencia su actividad profesional que su cónyuge, para ocuparse de los niños, y que no se reintegran al mercado laboral sino años más tarde.

swissinfo y agencias

Datos clave

En el 2000, 51% de las mujeres activas ocupadas trabajaban a tiempo parcial, lo que entre los hombres era el caso de apenas 9%.

Las mujeres representaban sólo 30% de las personas que trabajaban a tiempo completo, contra 82% de la población activa ocupada a tiempo parcial.

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Contexto

En la economía privada, la diferencia de salarios entre las mujeres y los hombres es de 21.5%.

Cuando un hombre contrae matrimonio su salario aumenta, mientras que cuando lo hace una mujer, se reduce.

Los años de formación y de experiencia profesional reportan más a los hombres que a las mujeres.

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